Trono de Dios

Conchita González, una de las videntes de Garabandal, recoge en su «Diario» esta oración que ella escribió el 1 de enero de 1967.

Esta sencilla oración puede convertirse también en nuestra petición al comenzar un nuevo año. Tenemos tantas cosas que podemos pedirle al Señor, pero tenemos también tanto que agradecerle.
Hagamos como Conchita, tengamos un corazón agradecido que pide lo que necesita con confianza. Tomamos nota del hecho que ella pide por todos los que difundan el mensaje. No podemos quedarnos con el mensaje de Nuestra Madre para nosotros solos. Tenemos que difundirlo, tenemos que darlo a conocer para que se viva.


Una oración de Conchita - 1º de ENERO 1967.

Madre, yo te pido para este nuevo año:
no tener vanidad.
Te pido también la sinceridad, el agradecimiento y
el amor hacia Ti.
Señor, esto es lo que te pido para todo este año:
Dame el espíritu de sacrificio, de oración.
Concédeme recibir la Comunión con más fervor.
El ir a visitar más al Santísimo.
Señor, perdón.
Gracias por todos los beneficios que nos has dado.
Gracias por todos los beneficios que has dado a mi familia y
perdón porque no te hemos correspondido.
Señor, gracias por este nuevo año y perdón por el año pasado.
Señor, te pido por todos los que me lo han encomendado,
sobre todo por los que más necesitados están.
Señor, te pido también por las almas del Purgatorio.
Te pido por todos los enfermos.
Por los que difunden el mensaje;
y por los que no quieren saber nada del mensaje.
Te pido por todos.
También te pido por los que me han escrito ahora,
y por todos los que me llevan escribiendo y me cuentan sus necesidades.
Señor, yo te las cuento a Ti,
aunque no pueda decírtelas todas;
Señor, Tú ya las sabes.
Madre, escúchales a todos,
díselo a tu Hijo
y atiéndeles y concédeles lo que os piden,
si es para mayor gloria para Vosotros
y bien para nuestras almas.
Señor, perdón por esos que me encomiendan a Ti.
Señor, te pido para que tu mensaje cada vez se difunda más.
Y que todos los que difundan el mensaje
lo hagan por Ti.
Señor, gracias por ellos.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Ave, María Purísima,
sin pecado concebida.
Amén.

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AL PATRONO DE NUESTRA RED

HIMNO AL ARCÁNGEL SAN MIGUEL
Oh Jesús, que eres fuerza y luz del Padre,
Oh Jesús, que das vida a nuestros pechos:
Te alabamos en coro con los Ángeles,
Que siempre de tu boca están suspensos.
Millares de celestes capitanes
Militan en las huestes que acaudillas,
Pero es Miguel quien a su frente marcha
Y quien empuña la sagrada insignia.
Él es quien precipita en lo más hondo
De los infiernos al dragón funesto,
Y quien fulmina a los rebeldes todos,
Y quien los echa del baluarte excelso.
Sigamos día y noche a nuestro príncipe
Contra el fiero adalid de la soberbia,
Para que desde el trono del Cordero
Nos sea dada la corona eterna.
Gloria al Padre y que Él guarde con sus Ángeles
A los que, redimidos por su Hijo,
Fueron ungidos desde el firmamento
Por el eterno bien del Santo Espíritu.

SAN MIGUEL ARCANGUEL

San Miguel Arcanguel
Levanta el Crucifijo y reza esta oración con la señal de la cruz. Has esto en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Tú vencerás… Reza esta oración todos lo días, ya que la batalla es enorme:
"Oh Glorioso príncipe de la Hueste Celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla y en el terrible combate que estamos librando contra los principados y Potestades del aire, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, en contra de todos los Espíritus del Mal. Ven en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho a su imagen y semejanza, y redimido por un gran precio, de la tiranía de Satanás. Pelea en este día la batalla del Señor, junto con los santos ángeles, igual que combatiste al líder de los orgullosos ángeles, Lucifer, y a su hueste apóstata, quienes no tuvieron poder para resistirte y tampoco hubo ya lugar para ellos en el cielo. Esa cruel serpiente antigua, llamada el diablo o Satanás, que seduce al mundo entero, fue arrojada al abismo junto con sus ángeles. Mira, este enemigo primitivo y asesino del hombre ha tomado fuerza. Transformado en un ángel de luz, anda alrededor del mundo con una multitud de espíritus perversos, invadiendo la tierra para borrar el nombre de Dios y de Jesucristo, apoderarse, asesinar y arrojar a la eterna perdición de las almas destinadas a la corona de la gloria eterna. Este malvado dragón vierte, como la inundación más impura, el veneno de su malicia en los hombres de mente depravada y corrupto corazón; el espíritu de mentira de impiedad, de blasfemia, y de aire pestilente de impureza, y de todo vicio e iniquidad. Estos astutos enemigos han llenado y embriagado con hiel y amargura esta Iglesia, la esposa del Inmaculado Cordero, y han puesto sus manos impías en sus más sagradas posesiones, con el designio inicuo de que cuando el Pastor sea herido, también las ovejas pueden ser heridas. Entonces levántate, oh Príncipe invencible, dale ayuda al pueblo de Dios en contra de los ataques de los espíritus perdidos. Dale la victoria al pueblo de Dios: Ellos te veneran como su protector y patrón; en ti la gloriosa Iglesia se regocija con tu defensa contra el maligno poder del infierno; a ti te ha confiado Dios las almas de los hombres para ser establecida en bienaventuranzas celestiales. Ora al Dios de la paz, para que ponga a Satanás bajo nuestros píes, derrotado para que no pueda más mantener al hombre en cautiverio y lastimar a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones a la vista del Altísimo, para que pronto pueda encontrar misericordia a los ojos del señor; y venciendo al dragón la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, tú nuevamente lo pongas cautivo en al abismo, para que no pueda ya más seducir a las naciones. Amén.
- Miren la Cruz del Señor; y sean dispersos los poderes enemigos. R:
- El León de la tribu de Judá ha conquistado la raíz de David.
- Qué tu misericordia esté sobre nosotros, oh Señor.
-  Así como hemos tenido esperanza en Ti.
- Oh Señor, escucha nuestra oración.
-  Y deja que mi llanto llegue a Ti.
Oremos
Oh Dios, Padre nuestro, señor Jesucristo, invocamos a tu Santo Nombre, y suplicantes imploramos tu clemencia, para que por la intercesión de la siempre Virgen María, Inmaculada Madre nuestra, y por el glorioso San Miguel Arcángel, Tú te dignes ayudarnos contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos, que andan por el mundo para hacer daño a la raza humana y para arruinar a las almas. Amén.
Fuente: Libro de la Devoción a la preciosa sangre de Nuestro Señor Jesucristo

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