***Seguir adelante.***

“Persevera y triunfarás” dice el dicho popular. Y es cierto que quien persevera, siempre triunfa. Quizás no en el logro del objetivo, pero al menos ha logrado perseverar, y eso es muy importante. 
Los demonios viven en el miedo, y quieren infundirnos miedo para que nos descorazonemos y dejemos las cosas que hemos emprendido. Ellos, los diablos, tienen miedo de que nos escapemos de sus manos y nos salvemos, y por eso nos meten miedo y nos pintan las cosas de manera muy negra. 
Si bien a veces las cosas pueden ponerse difíciles o ser en sí mismas difíciles, tenemos que reconocer también allí la participación de los demonios que trabajan sobre nuestra imaginación, poniendo muy negro todo. 
Pero es ahí donde debemos poner a trabajar nuestra fe en Dios, porque el Señor no se olvida de nosotros y de quienes amamos, y no hay nada imposible para Dios. Basta que nosotros creamos en Él, y que sigamos adelante en lo bueno que hemos emprendido, y adelante en la vida, aunque se ponga difícil, puesto que Dios no permitirá que seamos probados y tentados más allá de nuestras fuerzas y, con su ayuda divina, podremos sortear todos los obstáculos. 
No nos descorazonemos ante las sugerencias diabólicas del Maligno, que quiere que nos acobardemos y dejemos de luchar, dejemos de andar y caminar, porque entonces sí que comenzaremos a ser derrotados, y el miedo se apoderará de nosotros. 
Recordemos ese salmo tan hermoso de la Escritura que dice: “Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tu vara y tu bastón me infunden confianza”. 
Sepamos que Dios está con nosotros y jamás puede permitir algo más allá de lo que Él quiere. “Nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre”, ha dicho Cristo. Siendo esto así, armémonos de coraje y avancemos por la vida sin miedo y con esperanza, porque el triunfo es de quienes perseveran y confían en Dios y en su ayuda. 
Aunque todo parezca perdido, aunque ya no haya más esperanzas, humanamente hablando, para Dios sí la hay, y para los hijos de Dios también la hay, porque el Señor cuida de nosotros, y si deja que a veces seamos heridos, Él mismo cura nuestras heridas con sus manos benditas y nos da ánimos para seguir adelante.

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Cuqui

Mayordomo de Trono de Dios

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Oración con indulgencia al dar el reloj la hora "Te ofrezco Dios mío, todos los instantes de esta hora y concédeme que los emplee en cumplir tu Santa Voluntad" El Papa San Pío X concedió 100 años de indulgencia a todos los que digan el Avemaría cuando el reloj de la hora en punto.

AL PATRONO DE NUESTRA RED

HIMNO AL ARCÁNGEL SAN MIGUEL
Oh Jesús, que eres fuerza y luz del Padre,
Oh Jesús, que das vida a nuestros pechos:
Te alabamos en coro con los Ángeles,
Que siempre de tu boca están suspensos.
Millares de celestes capitanes
Militan en las huestes que acaudillas,
Pero es Miguel quien a su frente marcha
Y quien empuña la sagrada insignia.
Él es quien precipita en lo más hondo
De los infiernos al dragón funesto,
Y quien fulmina a los rebeldes todos,
Y quien los echa del baluarte excelso.
Sigamos día y noche a nuestro príncipe
Contra el fiero adalid de la soberbia,
Para que desde el trono del Cordero
Nos sea dada la corona eterna.
Gloria al Padre y que Él guarde con sus Ángeles
A los que, redimidos por su Hijo,
Fueron ungidos desde el firmamento
Por el eterno bien del Santo Espíritu.

SAN MIGUEL ARCANGUEL

San Miguel Arcanguel
Levanta el Crucifijo y reza esta oración con la señal de la cruz. Has esto en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Tú vencerás… Reza esta oración todos lo días, ya que la batalla es enorme:
"Oh Glorioso príncipe de la Hueste Celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla y en el terrible combate que estamos librando contra los principados y Potestades del aire, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, en contra de todos los Espíritus del Mal. Ven en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho a su imagen y semejanza, y redimido por un gran precio, de la tiranía de Satanás. Pelea en este día la batalla del Señor, junto con los santos ángeles, igual que combatiste al líder de los orgullosos ángeles, Lucifer, y a su hueste apóstata, quienes no tuvieron poder para resistirte y tampoco hubo ya lugar para ellos en el cielo. Esa cruel serpiente antigua, llamada el diablo o Satanás, que seduce al mundo entero, fue arrojada al abismo junto con sus ángeles. Mira, este enemigo primitivo y asesino del hombre ha tomado fuerza. Transformado en un ángel de luz, anda alrededor del mundo con una multitud de espíritus perversos, invadiendo la tierra para borrar el nombre de Dios y de Jesucristo, apoderarse, asesinar y arrojar a la eterna perdición de las almas destinadas a la corona de la gloria eterna. Este malvado dragón vierte, como la inundación más impura, el veneno de su malicia en los hombres de mente depravada y corrupto corazón; el espíritu de mentira de impiedad, de blasfemia, y de aire pestilente de impureza, y de todo vicio e iniquidad. Estos astutos enemigos han llenado y embriagado con hiel y amargura esta Iglesia, la esposa del Inmaculado Cordero, y han puesto sus manos impías en sus más sagradas posesiones, con el designio inicuo de que cuando el Pastor sea herido, también las ovejas pueden ser heridas. Entonces levántate, oh Príncipe invencible, dale ayuda al pueblo de Dios en contra de los ataques de los espíritus perdidos. Dale la victoria al pueblo de Dios: Ellos te veneran como su protector y patrón; en ti la gloriosa Iglesia se regocija con tu defensa contra el maligno poder del infierno; a ti te ha confiado Dios las almas de los hombres para ser establecida en bienaventuranzas celestiales. Ora al Dios de la paz, para que ponga a Satanás bajo nuestros píes, derrotado para que no pueda más mantener al hombre en cautiverio y lastimar a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones a la vista del Altísimo, para que pronto pueda encontrar misericordia a los ojos del señor; y venciendo al dragón la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, tú nuevamente lo pongas cautivo en al abismo, para que no pueda ya más seducir a las naciones. Amén.
- Miren la Cruz del Señor; y sean dispersos los poderes enemigos. R:
- El León de la tribu de Judá ha conquistado la raíz de David.
- Qué tu misericordia esté sobre nosotros, oh Señor.
-  Así como hemos tenido esperanza en Ti.
- Oh Señor, escucha nuestra oración.
-  Y deja que mi llanto llegue a Ti.
Oremos
Oh Dios, Padre nuestro, señor Jesucristo, invocamos a tu Santo Nombre, y suplicantes imploramos tu clemencia, para que por la intercesión de la siempre Virgen María, Inmaculada Madre nuestra, y por el glorioso San Miguel Arcángel, Tú te dignes ayudarnos contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos, que andan por el mundo para hacer daño a la raza humana y para arruinar a las almas. Amén.
Fuente: Libro de la Devoción a la preciosa sangre de Nuestro Señor Jesucristo

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