El periodista italiano habla de su amigo y gran mariólogo francés que ha muerto con casi 100 años

Laurentin estudió las apariciones de la Virgen y por eso otros teólogos lo miraban mal, dice Messori

Laurentin estudió las apariciones de la Virgen y por eso otros teólogos lo miraban mal, dice Messori
René Laurentin ha muerto con 99 años y un centenar de libros escritos, la mayoría sobre la Virgen

17 septiembre 2017

TAGS MEDJUGORJE

Con motivo del fallecimiento, el 10 de septiembre, del mariólogo René LaurentinAndrea Zambrano ha entrevistado a Vittorio Messori en La Nuova Bussola Quotidiana sobre la personalidad de un hombre que consagró toda su vida a difundir la devoción a la Virgen María.

"Me agrada pensar que ahora María estará abrazando a quien durante cien años la defendió y la dio a conocer, la amó con sus estudios y por Ella sufrió el ostracismo académico de los teólogos à la page", dice Messori.

Vittorio Messori mira, conmovido y divertido, la página francesa de Wikipedia, donde la voz René Laurentin está acompañada por la foto de un posado: “Somos él y yo en la entrega del premio de Cultura Católica en Bassano del Grappa. ¿Cómo la habrán conseguido los franceses?”




Pero aunque sea un posado, es una foto emblemática y dibuja perfectamente la relación entre ambos: sentado, hierático, el mayor mariólogo de todos los tiempos; detrás, de pie, y por tanto en posición un poco retrasada, pero más a la vista, el escritor católico italiano. Laurentin murió el domingo 10 de septiembre a la edad de 99 años, y Vittorio Messori, quien fue, además de su colaborador y confidente, “casi también su agente literario”, piensa que con el sacerdote parisino se va su tercer punto de referencia de la época contemporánea.

“He tenido la suerte de tener tres grandes maestros franceses: Jean GuittonAndré Frossard y él. De no haberle conocido y frecuentado, tal vez habría escrito cosas decididamente menos interesantes”.

Murió durante el centenario de Fátima, él, que había emitido su primer llanto en el mes de octubre de aquel 1917: mientras concluían las apariciones de Fátima, Laurentin venía al mundo. Coincidencias de una vida que no podía ser más que mariana al cien por cien.

-Messori, ¿quién fue Renè Laurentin?
-Un hombre bueno y accesible, siempre disponible, y no era solo un mariólogo y el mayor experto en Lourdes: no olvidemos que el capítulo que cierra el documento conciliar Lumen Gentium fue prácticamente escrito por él cuando era consultor en el Vaticano II. Además escribió más de 100 libros, prácticamente uno por cada año de vida, y de él he aprendido muchísimo. Hay un libro que no he podido conseguir que se traduzca al italiano, en el que, como gran estudioso que era, explicaba al gran olvidado: el Espíritu Santo.

-También Laurentin fue un olvidado. La noticia de su muerte no fue seguida con gran profundidad.

-Y en Francia todavía menos. Toda la vida fue acosado en el ámbito académico. En Francia, los arrogantes teólogos franceses miraban por encima del hombre a alguien que se ocupaba de cosas que eran una pérdida de tiempo, como las apariciones marianas, que para ellos resultaban irrelevantes; y él sufría en silencio este ostracismo que lo presentaba como un visionario.

-Sin embargo, tuvo una carrera importante…
-Con cargos académicos marginales en Francia, su fortuna la hizo en Italia y sobre todo en Estados Unidos, donde obtuvo una prestigiosa cátedra. Pero no olvidemos que estaba inscrito en el colegio profesional de los periodistas franceses y cubrió como corresponsal de Le Figaro el Concilio Vaticano II, del que fue perito para el documento sobre la Iglesia.

-¿Más teólogo o más divulgador mariano?
-Diría que un hombre poliédrico. Había recibido muchos talentos y los hizo fructificar escribiendo siempre cosas sensatas.

-Un protagonista del Concilio, que sin embargo nunca fue considerado como un hombre conciliar…
-Porque se opuso a la deriva del Concilio imaginario, y por eso era mal mirado por sus colegas catedráticos. Se opuso a la locura postconciliar.

-¿Por qué locura?
-Porque en los primeros diez años después del Concilio, la mariología sufrió un eclipse. Él lo llamó, sabiamente, “el invierno mariano”, y esto le hacía sufrir mucho porque a pesar de que se oponía a cierto marianismo exagerado, era muy consciente del papel misterioso y decisivo que el Padre Eterno ha confiado a María de Nazaret. A menudo repetía que no hay catolicismo sin María.

-Pero Laurentin dio también un gran impulso al desarrollo de la mariología. Por ejemplo, con la llegada al pontificado de Juan Pablo II.
-Sí, es cierto. Sin embargo, el punto de inflexión, me repetía siempre, tuvo lugar con Pablo VI, quien con la exhortación Marialis Cultus dio aliento de nuevo a la mariología. Laurentin repetía que aquel documento fue el punto de inflexión no solo para volver a los estudios marianos, sino también a la devoción mariana. Y el invierno mariano, iniciado diez años antes con el final del Concilio, conoció no digo una primavera, pero seguramente una inversión en la cual el hielo, al menos, se licuó. Pero lo pagó caro, porque hicieron de todo para boicotear sus obras.

-¿Por qué un gran mariólogo como él nunca se ocupó de Fátima?
-Porque la consideraba difícil. Lourdes era una aparición lineal, la de Fátima tenía diversas partes y sobre todo una divulgación de los secretos con anticipación de muchos años. Por tanto decidió que no investigaría aquel hecho. Lo dijo con gran independencia cultural incluso al presidente de la conferencia episcopal portuguesa, enviado directamente por el patriarca portugués, que puso a su disposición todo lo que era posible para estudiar el fenómeno. Además, sobre Fátima se habían desencadenado demasiadas pasiones políticas que, a su juicio, habrían obstaculizado su trabajo. Así que dijo que no. Me lo contó después de un baño en el Sena.

-¿Un baño en el Sena?
-Sí. Un día fui a verle al convento donde vivía y donde ejercía su labor de cura de almas de las monjas. Se ausentó un momento, volvió en traje de baño y se zambulló en el Sena. Me dijo que era su único deporte, lo hacía para mantenerse en forma y cruzaba el río parisino de orilla a orilla. Increíble.

-¿Cuál fue su mayor aportación a la mariología?
-Seguramente Lourdes, de la que lo conocía todo, y de la cual descubrió incluso documentos inéditos, así como la conversión de Ratisbonne. La conversión por medio de María fue su gran especialidad. De hecho, por haber demostrado cómo sucedió de verdad la conversión del ilustre judío Ratisbonne fue atacado duramente.

-¿La mariología como estudio… y como fe?
-Demostró, con documentos en la mano, que la devoción mariana tiene fundamento, que no es una especie de variante inaceptable de la auténtica devoción cristiana. Dio plena carta de ciudadanía a la devoción mariana, también la popular, mostrando que tenía bases muy sólidas.

-A propósito de variantes inaceptables. Hoy parece que hablar de María sea un obstáculo en el diálogo con los protestantes…
-¡Porque nos hemos obsesionado con esta historia de los protestantes! Les tomamos demasiado en serio.

-¿A quién se refiere por “nos”?
-Me refiero a buena parte de los católicos. Pero los protestantes son una pequeña parte de la cristiandad, por lo demás destinada a la extinción. Ahí está, por el contrario, el ejemplo de los ortodoxos, que nos superan en devoción mariana. Y luego, y sobre esto también estaba de acuerdo Laurentin, así como es ilusorio e impracticable dialogar con el islam, la única posibilidad de contacto es sobre María, a la cual se le dedica una sura entera. Los judíos son condenados por los islámicos porque ponen en duda la virginidad de María, y el mismo Jesús, que muchas veces no es ni tan siquiera nombrado, sino llamado con el apelativo “Hijo de María”. Por último, María esa la única mujer citada en el Corán. ¡Algo querrá eso decir!

-El mundo luterano no ama a María, sin embargo los católicos lo buscamos.
-Sufrimos una fascinación sin motivo. Sin embargo, el único protestantismo que tiene vitalidad es el carismático “enloquecido”, llamado evangélico, pero éste es el único protestantismo con el cual nuestros sacerdotes no quieren dialogar. Hoy ya no hay luteranos ni calvinistas, pero pretendemos dialogar con ellos. ¡Si pudiese yo explicárselo al Papa Francisco…!

-Volvamos a Laurentin…
-Comprendió un factor fundamental del desarrollo del cristianismo?

-¿Cuál?
-Después del Vaticano II, el único auténtico movimiento de masas y popular ha sido Medjugorje.

-Las visitas apostólicas de Juan Pablo II fueron sin embargo algo formidable…
-Pero no llevaron ni una sola persona más a la iglesia. Fueron importantes bajo otros puntos de vista, pero no es que las iglesias de este o aquel país se llenasen después de las visitas. Sus extraordinarias catequesis mundiales no significaron un despertar inmediato del catolicismo, al menos en la práctica. Por el contrario, Medjugorje…

-Sin embargo usted nunca ha sido un entusiasta de lo que sucede en el Podbrdo [monte de las apariciones en Medjugorje].
-Siempre he sido prudente porque la Iglesia no se ha manifestado aún, pero Medjugorje es el único movimiento católico totalmente voluntario, al que la gente acude por la única razón de que María se aparece. Es una dinámica que también se vio en Lourdes. En Francia, mientras la Iglesia colapsaba, cuando se clausuró el Vaticano II, Lourdes tenía dos millones de peregrinos al año, hoy hay más de cinco. Medjugorje y Lourdes son la prueba de que María sostiene a la Iglesia, junto a santos particularmente carismáticos como el Padre Pío.

-¿Esto lo pensaba también Laurentin?
-Sin duda. Dijo que el invierno mariano lo había disuelto el pueblo, por el hecho de que se multiplican las apariciones, tanto que él ya no daba abasto para responder a los obispos que lo asediaban. Eso sí, en los últimos años había demasiadas…

-Sin embargo, era un entusiasta de Medjugorje…
-Sí. Y sobre su veracidad, al final me ponía el ejemplo de Caravaggio, que es el santuario más visitado de Lombardía. Ahora nadie sabría dónde ir a encontrar los documentos de los hechos milagrosos, pero ¿qué sería la fe de la Lombardía si no hubiese existido Caravaggio? Es, pues, probable que María acuda a las apariciones, aunque al principio no las hubiera.

-¿Perdón…?
-Es decir, que algunas apariciones no fueron tales, pero lo fueran después.

-¿Qué María acudiese sería una llamada?
-Exacto, y lo decía también en los últimos tiempos respecto a Medjugorje. Tal vez María no estaba al principio, pero ahora –decía- “estoy segurísimo de que está. María no puede engañar a sus hijos, que se desuellan las rodillas sobre el Krizevac [colina de la Cruz, junto al monte Podbrdo, en Medjugorje], y ahora seguramente está”.

-Es fascinante como hipótesis, pero habría que “teologizarla”…
-¡Por favor! Si seguimos a los teólogos acabaremos como el general de los jesuitas, que mete en danza a las grabadoras. Prefiero la concreción del pragmatismo católico. La gente va a estos lugares y se confiesa, vuelve o se acerca a la vida de fe. No me preocuparía de investigar demasiado, los efectos son buenos, y si el árbol da buenos frutos…

(Publicado en italiano en La Nuova Bussola Quotidiana, traducción al español por Carmelo López-Arias para el portal de noticias marianas CariFilii.es)

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HIMNO AL ARCÁNGEL SAN MIGUEL
Oh Jesús, que eres fuerza y luz del Padre,
Oh Jesús, que das vida a nuestros pechos:
Te alabamos en coro con los Ángeles,
Que siempre de tu boca están suspensos.
Millares de celestes capitanes
Militan en las huestes que acaudillas,
Pero es Miguel quien a su frente marcha
Y quien empuña la sagrada insignia.
Él es quien precipita en lo más hondo
De los infiernos al dragón funesto,
Y quien fulmina a los rebeldes todos,
Y quien los echa del baluarte excelso.
Sigamos día y noche a nuestro príncipe
Contra el fiero adalid de la soberbia,
Para que desde el trono del Cordero
Nos sea dada la corona eterna.
Gloria al Padre y que Él guarde con sus Ángeles
A los que, redimidos por su Hijo,
Fueron ungidos desde el firmamento
Por el eterno bien del Santo Espíritu.

SAN MIGUEL ARCANGUEL

San Miguel Arcanguel
Levanta el Crucifijo y reza esta oración con la señal de la cruz. Has esto en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Tú vencerás… Reza esta oración todos lo días, ya que la batalla es enorme:
"Oh Glorioso príncipe de la Hueste Celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla y en el terrible combate que estamos librando contra los principados y Potestades del aire, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, en contra de todos los Espíritus del Mal. Ven en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho a su imagen y semejanza, y redimido por un gran precio, de la tiranía de Satanás. Pelea en este día la batalla del Señor, junto con los santos ángeles, igual que combatiste al líder de los orgullosos ángeles, Lucifer, y a su hueste apóstata, quienes no tuvieron poder para resistirte y tampoco hubo ya lugar para ellos en el cielo. Esa cruel serpiente antigua, llamada el diablo o Satanás, que seduce al mundo entero, fue arrojada al abismo junto con sus ángeles. Mira, este enemigo primitivo y asesino del hombre ha tomado fuerza. Transformado en un ángel de luz, anda alrededor del mundo con una multitud de espíritus perversos, invadiendo la tierra para borrar el nombre de Dios y de Jesucristo, apoderarse, asesinar y arrojar a la eterna perdición de las almas destinadas a la corona de la gloria eterna. Este malvado dragón vierte, como la inundación más impura, el veneno de su malicia en los hombres de mente depravada y corrupto corazón; el espíritu de mentira de impiedad, de blasfemia, y de aire pestilente de impureza, y de todo vicio e iniquidad. Estos astutos enemigos han llenado y embriagado con hiel y amargura esta Iglesia, la esposa del Inmaculado Cordero, y han puesto sus manos impías en sus más sagradas posesiones, con el designio inicuo de que cuando el Pastor sea herido, también las ovejas pueden ser heridas. Entonces levántate, oh Príncipe invencible, dale ayuda al pueblo de Dios en contra de los ataques de los espíritus perdidos. Dale la victoria al pueblo de Dios: Ellos te veneran como su protector y patrón; en ti la gloriosa Iglesia se regocija con tu defensa contra el maligno poder del infierno; a ti te ha confiado Dios las almas de los hombres para ser establecida en bienaventuranzas celestiales. Ora al Dios de la paz, para que ponga a Satanás bajo nuestros píes, derrotado para que no pueda más mantener al hombre en cautiverio y lastimar a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones a la vista del Altísimo, para que pronto pueda encontrar misericordia a los ojos del señor; y venciendo al dragón la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, tú nuevamente lo pongas cautivo en al abismo, para que no pueda ya más seducir a las naciones. Amén.
- Miren la Cruz del Señor; y sean dispersos los poderes enemigos. R:
- El León de la tribu de Judá ha conquistado la raíz de David.
- Qué tu misericordia esté sobre nosotros, oh Señor.
-  Así como hemos tenido esperanza en Ti.
- Oh Señor, escucha nuestra oración.
-  Y deja que mi llanto llegue a Ti.
Oremos
Oh Dios, Padre nuestro, señor Jesucristo, invocamos a tu Santo Nombre, y suplicantes imploramos tu clemencia, para que por la intercesión de la siempre Virgen María, Inmaculada Madre nuestra, y por el glorioso San Miguel Arcángel, Tú te dignes ayudarnos contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos, que andan por el mundo para hacer daño a la raza humana y para arruinar a las almas. Amén.
Fuente: Libro de la Devoción a la preciosa sangre de Nuestro Señor Jesucristo

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