Hay personas que van delante de los demás, y al mismo tiempo van detrás. Son los llamados líderes. Van delante porque, con su visión, guían a los demás. Van detrás porque, con su impulso, empujan a los demás. Para poder ir delante, primero hay que ir detrás: detrás de un ideal, de un sueño. Un líder es una persona que contagia su sueño a los demás y, al mismo tiempo, inspira a estos a tener sus propios sueños.

Para Jesús, el maestro de las paradojas, la autoridad de un líder le viene dada por su capacidad de servicio: "Jesús los llamó y les dijo: 'Ustedes saben que los gobernantes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. Pero no será así entre ustedes. Al contrario, el de ustedes que quiera ser grande, que se haga el servidor de ustedes, y si alguno de ustedes quiere ser el primero, que se haga esclavo de todos; hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por una muchedumbre" (Mateo 20:25-28)

En 1987 se celebró una Jornada Mundial de la Juventud en Buenos Aires, Argentina. El himno de esa JMJ, titulado "La nueva civilización", es de la autoría de Alberto Croce y Eugenio Perpetua. Parte de su letra describe las características de un líder según los valores del Evangelio: El que tiene comparte su riqueza / y el que sabe no impone su verdad. / El que manda entiende que el poder es un servicio. / Lo sabemos: el camino es el amor.

El poder es un servicio. Y el servicio es un poder. Un líder es poderoso, pero es servicial. Un líder es poderoso, precisamente porque es servicial.

Con el delantal puesto

Tengo dos hijos pequeños. Están en la etapa de jugar a los superhéroes. Adquirí dos capas de superhéroes para ellos disfrazarse en sus juegos. Me di cuenta de un detalle: si la capa de superhéroe se coloca sobre el pecho, en vez de la espalda, se convierte en un delantal para servir. Es ahí donde siento que Dios me da su mensaje: los superhéroes de hoy (los líderes) son los que se dedican a servir a los demás. Hace más de un año fuimos estremecidos con la noticia del asesinato de cuatro religiosas de las Misioneras de la Caridad (la comunidad que fundó Santa Teresa de Calcuta) junto a otras doce personas en Yemén. Un detalle que me llamó la atención de ese martirio es que, en la foto de los cuerpos de estas hermanas que yacían en la tierra, se nota que fueron sorprendidas con los delantales puestos. Ese detalle me conmovió profundamente: cuando encontramos el martirio, ellas estaban sirviendo. Los héroes de hoy son quienes se dedican a ser a los demás. Y cuando el Señor los encuentre con el delantal puesto, les llamará: "Afortunados, felices".

Curiosamente hay dos citas del Evangelio que hacen referencia al delantal, y las dos aluden al servicio: "Felices los servidores a los que el patrón encuentre velando a su llegada. Yo les aseguro que él mismo se pondrá el delantal, los hará sentar a la mesa y los servirá uno por uno. Afortunado ese servidor si al llegar su señor lo encuentra cumpliendo su deber" (Lucas 12:37.43).

"Si ustedes tienen un servidor que está arando o cuidando el rebaño, cuando este vuelve del campo, ¿le dicen acaso: 'Entra y descansa'? ¿No le dirán más bien: 'Prepara la comida y ponte el delantal para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú'? ¿Y quién de ustedes se sentirá agradecido con él porque hizo lo que le fue mandado? Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que les ha sido mandado, digan: 'Somos unos pobres servidores, hemos hecho lo que teníamos que hacer'" (Lucas 17:7-10).

La humildad es un distintivo del líder servidor.

Quien no vive para servir, no sirve para vivir

Servir es nuestra misión: hacer lo que "teníamos que hacer". Hay personas que asumen el servicio a los demás como un estilo de vida. Esas personas se sienten dichosas: han encontrado el propósito de la vida en el servicio. Y cuando el servicio se realiza de manera alegre, es doblemente dichoso.

Hace unos años leía una noticia qué me llamó poderosamente la atención. Se trataba de un joven que se lanzó de un puente para suicidarse: Cayó, pero quedó vivo, con pequeños rasguños. Una muchacha que pasaba por ahí vio lo que pasó y ella se tiró al agua para salvarlo. Pero esta muchacha no sabía nadar y se estaba ahogando. Así que el joven que quería suicidarse terminó salvando la vida de la muchacha que se lanzó para salvarlo. Al final le preguntaron al joven: "¿Por qué querías suicidarte?". El respondió: "Porque no le encontraba sentido a la vida". Segunda pregunta: "¿Y todavía piensas en quitarte la vida?". A lo que el joven contestó: "Ya no. Es que, al salvar a la chica, encontré el sentido de mi vida. ¡Mi vida sirve!". Es una historia curiosa que nos puede dejar una enseñanza: el sentido de la vida se encuentra en el servicio. Un líder es una persona que ha entendido esto y lo ha asumido.

Lider > Jefe

Para complementar, dejo acá unas notas del Siervo de Dios P. Emiliano Tardif, fundador de mi Comunidad Siervos de Cristo Vivo. En ella describe las diferencias entre un jefe y un líder:

Un jefe ordena a sus hermanos. Un líder los dirige.

Un jefe ejerce autoridad. Un líder obtiene la fuerza de voluntad.

Un jefe inspira temor. Un líder inspira entusiasmo.

Un jefe dice: "Yo". Un líder dice: "Nosotros".

Un jefe señala las faenas. Un líder actúa y da ejemplo de cómo hacerlas.

Un jefe señala las faltas. Un líder enseña a enmendarlas.

Un jefe sabe cómo se hace. Un líder muestra cómo se hace.

Un jefe dice: "Lleguen a tiempo". Un líder llega con anticipación.

Un jefe obliga al trabajo. Un líder hace del trabajo una tarea grata.

Un jefe dice: "Vayan". Un líder dice: "Vamos".

En resumen, un líder, aunque parezca superhéroe, no lleva la capa detrás, sino que es alguien sencillamente humano que va delante, con el delantal delante, inspirando a otros con su servicio, con su testimonio, con su humildad, con sus palabras, con su vida, con su humanidad. ¿Casi nada?

En nuestra incapacidad, necesitamos orar por ello: para que Dios nos haga líderes (aunque sea para nuestros niños) a la manera de Jesús, o que suscite para nosotros líderes al estilo del Evangelio.

Digámosle a Jesús una oración: "Señor, enséñanos a cansarnos para que otros descansen. Queremos ser como tú, que no has venido para ser servido sino para servir. Que cuando vengas a nuestro encuentro definitivo, estemos con el delantal puesto, y podamos decirte con humildad: 'Somos unos pobres servidores, hemos hecho lo que teníamos que hacer'. Y que podamos ver tu sonrisa. Amén".

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Comentario

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Comentario de Ma. Cristina Rubalcava Labastida el agosto 18, 2017 a las 5:16am

MUY LINDO MENSAJE.

Comentario de Julio Cesar García Guerrero el agosto 3, 2017 a las 2:23pm

Excelente escrito ... muy amplio en detalles que una persona que está dispuesta a servir a Dios... debe conocer, porque si logras cautivar a Dios en este aspecto... ten la plena seguridad que Dios, hará de ti... un buen "Líder" precisamente sobre este aspecto el mismo Jesús dice: "Quién quiera servir y ser grande, debe hacerse pequeño, en la humildad y la vocación de servicio está la clave para lograr un protagonismo mayor a ser un buen "Líder"  estos son muy pocos y muy necesarios cuando tienen la debida conciencia de lo que significa Su Misión... y la Misión se Centra en lograr sembrar la buena semilla sobre.... "AMAR A DIOS" Lo demás... viene por añadidura.

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HIMNO AL ARCÁNGEL SAN MIGUEL
Oh Jesús, que eres fuerza y luz del Padre,
Oh Jesús, que das vida a nuestros pechos:
Te alabamos en coro con los Ángeles,
Que siempre de tu boca están suspensos.
Millares de celestes capitanes
Militan en las huestes que acaudillas,
Pero es Miguel quien a su frente marcha
Y quien empuña la sagrada insignia.
Él es quien precipita en lo más hondo
De los infiernos al dragón funesto,
Y quien fulmina a los rebeldes todos,
Y quien los echa del baluarte excelso.
Sigamos día y noche a nuestro príncipe
Contra el fiero adalid de la soberbia,
Para que desde el trono del Cordero
Nos sea dada la corona eterna.
Gloria al Padre y que Él guarde con sus Ángeles
A los que, redimidos por su Hijo,
Fueron ungidos desde el firmamento
Por el eterno bien del Santo Espíritu.

SAN MIGUEL ARCANGUEL

San Miguel Arcanguel
Levanta el Crucifijo y reza esta oración con la señal de la cruz. Has esto en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Tú vencerás… Reza esta oración todos lo días, ya que la batalla es enorme:
"Oh Glorioso príncipe de la Hueste Celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla y en el terrible combate que estamos librando contra los principados y Potestades del aire, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, en contra de todos los Espíritus del Mal. Ven en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho a su imagen y semejanza, y redimido por un gran precio, de la tiranía de Satanás. Pelea en este día la batalla del Señor, junto con los santos ángeles, igual que combatiste al líder de los orgullosos ángeles, Lucifer, y a su hueste apóstata, quienes no tuvieron poder para resistirte y tampoco hubo ya lugar para ellos en el cielo. Esa cruel serpiente antigua, llamada el diablo o Satanás, que seduce al mundo entero, fue arrojada al abismo junto con sus ángeles. Mira, este enemigo primitivo y asesino del hombre ha tomado fuerza. Transformado en un ángel de luz, anda alrededor del mundo con una multitud de espíritus perversos, invadiendo la tierra para borrar el nombre de Dios y de Jesucristo, apoderarse, asesinar y arrojar a la eterna perdición de las almas destinadas a la corona de la gloria eterna. Este malvado dragón vierte, como la inundación más impura, el veneno de su malicia en los hombres de mente depravada y corrupto corazón; el espíritu de mentira de impiedad, de blasfemia, y de aire pestilente de impureza, y de todo vicio e iniquidad. Estos astutos enemigos han llenado y embriagado con hiel y amargura esta Iglesia, la esposa del Inmaculado Cordero, y han puesto sus manos impías en sus más sagradas posesiones, con el designio inicuo de que cuando el Pastor sea herido, también las ovejas pueden ser heridas. Entonces levántate, oh Príncipe invencible, dale ayuda al pueblo de Dios en contra de los ataques de los espíritus perdidos. Dale la victoria al pueblo de Dios: Ellos te veneran como su protector y patrón; en ti la gloriosa Iglesia se regocija con tu defensa contra el maligno poder del infierno; a ti te ha confiado Dios las almas de los hombres para ser establecida en bienaventuranzas celestiales. Ora al Dios de la paz, para que ponga a Satanás bajo nuestros píes, derrotado para que no pueda más mantener al hombre en cautiverio y lastimar a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones a la vista del Altísimo, para que pronto pueda encontrar misericordia a los ojos del señor; y venciendo al dragón la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, tú nuevamente lo pongas cautivo en al abismo, para que no pueda ya más seducir a las naciones. Amén.
- Miren la Cruz del Señor; y sean dispersos los poderes enemigos. R:
- El León de la tribu de Judá ha conquistado la raíz de David.
- Qué tu misericordia esté sobre nosotros, oh Señor.
-  Así como hemos tenido esperanza en Ti.
- Oh Señor, escucha nuestra oración.
-  Y deja que mi llanto llegue a Ti.
Oremos
Oh Dios, Padre nuestro, señor Jesucristo, invocamos a tu Santo Nombre, y suplicantes imploramos tu clemencia, para que por la intercesión de la siempre Virgen María, Inmaculada Madre nuestra, y por el glorioso San Miguel Arcángel, Tú te dignes ayudarnos contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos, que andan por el mundo para hacer daño a la raza humana y para arruinar a las almas. Amén.
Fuente: Libro de la Devoción a la preciosa sangre de Nuestro Señor Jesucristo

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