10 Armas Espirituales para Conservar la Pureza

10 ARMAS ESPIRITUALES PARA GANAR LA BATALLA POR LA PUREZA

Nos gustaría ofrecer una estrategia espiritual que podramos utilizar; un plan aplicable para padres, adolescentes y hasta niños de manera que podemos evitar el peligro latente de los ataques contra la pureza.

Y si ya hemos caído, será para volver con suavidad y con confianza al Señor, por intercesión de María, con todos nuestros corazones.

 

1 – Las Armas de Oración

¡Somos débiles, muy débiles! Jesús les recordó a los Apóstoles, así como a todo el mundo en el Jardín de Getsemaní con estas palabras exactas:

Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt 26:41)

Los apóstoles en lugar de orar se quedaron dormidos y por ello le fallaron al Señor.

La principal razón para caer en algún pecado, pero sobre todo en el de la impureza es la falta de oración u orar una plegaria muy débil y anémica.

Los israelitas fueron capaces de derrotar a sus enemigos sólo después que Moisés se sentó en lo alto de la colina mirando el campo de batalla y levantó los brazos al cielo. (Éxodo 17: 8-13)

Para vencer las demandas imperiosas de la carne y de las insinuaciones constantes del mundo y las tentaciones del diablo debemos (como Moisés) levantar los brazos constantemente en oración.

Jesús nos invita con estas palabras: “Pidan y se les dará…” (Mateo 7: 7). Pidamos al Señor por el don y la virtud de la pureza.

 

2 – No juegues con fuego

Una razón clave por la que muchos caen en los pecados de impureza es el fracaso al evitar acercarse al pecado.

Proverbios nunca faltan: Quien juega con fuego se terminará quemando… y “El que camina en la cuerda floja se caerá”

Una vez más, tenemos que usar el sentido común y la prudencia “El que anda en una pendiente resbaladiza caerá”.

Un ejemplo sencillo. Un novio y su novia después de tener una bonita cena juntos, invita a su novia a su apartamento para rezar el Rosario juntos. Sin embargo ellos se olvidarán de rezar sus Rosarios y caerán presos de las tentaciones del diablo y de las demandas de la carne.

 

3 – La modestia

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma que la modestia es el guardián de la virtud de la pureza. (CIC # 2521-2524)

Todos deben practicar la modestia. Por el Bautismo nuestros cuerpos se convierten en templos del Espíritu Santo, aún más, templos de la Santísima Trinidad y después de la Santa Comunión se convierten en Tabernáculos vivientes del Santísimo Sacramento.

Las mujeres nunca deben ser una provocación u ocasión de pecado para los hombres. Y los hombres no tienen excusa para para desviar su mirada.

Contempla cualquier estatua noble o retrato de la Virgen, Nuestra Señora de Guadalupe, Lourdes, Fátima y te sorprenderás de su belleza celestial y de la virtud de su modestia.

Que Nuestra Señora sea nuestro modelo y guía, especialmente para practicar la pureza.

hombre como titere

 

4 – La Penitencia

Jesús dijo: “Algunos demonios pueden ser expulsados ??únicamente a través de la oración y el ayuno”.

En una ocasión yo estaba tomando un paseo y en mi camino se cruzó un gran pájaro negro, un cuervo. A medida que me acercaba al ave ella no tomaba vuelo.

Siempre tuve una fuerte devoción por San Francisco y pensaba que tal vez tenía un don especial con los animales, pero éste no era en absoluto el caso. La razón de por qué no alzaba vuelo era sencilla, el pobre pájaro tenía un ala rota.

La escena me llevó a una reflexión espiritual. En nuestra vida somos como un ave espiritual, estamos llamados a ser como las águilas que vuelan alto en las alturas, pero necesitamos dos alas espirituales para volar en el alto de la Oración y la Penitencia.

Para conquistar las demandas imperiosas de la carne debemos orar, orar y orar, pero también aprender el arte de ayuno y vivir una vida de penitencia.

¡Todos los santos nos han enseñado esta lección claramente!

 

5 – Evita la Pereza

Otra gran apertura para el demonio son las impurezas del pecado capital de la pereza.

Una vez más, las máximas están a nuestra entera disposición: “La ociosidad (pereza) es el taller del diablo”.

El gran santo, educador y patrono de la juventud, San Juan Boscoexperimentó un miedo mortal cuando llegaban las vacaciones de sus jóvenes. Llamó a las vacaciones el suelo de la cosecha del diablo. ¿Por qué?

La razón era clara los meses libre de verano no hay nada que hacer.En este estado de cosas el diablo penetra rápidamente para tentarnos de muchas maneras y en especial contra la virtud de la castidad.

Una de las razones principales por las que muchas personas, sobre todo jóvenes del sexo masculino tienen serios problemas con la pornografía en Internet es el auto-abuso de ésta por el exceso de tiempo libre, el aburrimiento y el fácil acceso a los sitios web impuros.

San Buenaventura lo resumió así:

 “Cuando uno está trabajando un demonio podría estar allí para tentar, pero cuando no tienes nada que hacer una multitud de demonios están ahí para tentar.”

 

6 – El Lenguaje Apropiado

En todas las épocas, lugares y circunstancias debemos controlar nuestra lengua. Santiago nos exhorta: “Debemos ser lentos para hablar y prontos para oír” (Lee Santiago 3: los pecados de la lengua)

Esto está ligado especialmente con la pureza. Nunca debe suceder que salgan de nuestros labios palabras sucias, lenguaje inapropiado y peor aún grueso, crudo o de chistes impuros.

Más tarde en su vida como sacerdote maduro, San Juan Bosco se lamentó de no poder borrar de su mente una cosa impura que un hombre había pronunciado delante de él cuando era un simple muchacho y se le grabó en la memoria hasta ser un anciano sacerdote.

Jesús nos advierte que seremos juzgados por todas las palabras que se emiten por nuestra boca.

Nunca olvidemos que recibimos el Cuerpo y la Sangre de Jesús en nuestras lenguas; nuestras lenguas se convierten en el trono de Jesús, el Rey de Reyes y Señor de Señores. ¡Hablemos con nobleza!

7 – Vigilancia Constante, sobre todo de los ojos

El Papa Francisco en sus mensajes constantemente nos recuerda que debemos mantener la vigilancia sobre nuestra persona.

El examen diario ignaciano es la clave. Esta magnífica práctica nos invita a rebobinar la película de nuestro día y ver donde Dios ha estado presente y dar gracias, pero también para ver donde nuestros corazones se han desviado de nuestro Dios amoroso. Esto nos puede dirigir fácilmente a la virtud de la pureza.

En la oración y en la reflexión se observa y se admite humildemente cuando nuestros ojos, afecciones mentales y del corazón comienza a alejarse de nuestro Dios y empiezan a jugar con lo que no es de Dios, con lo que sería la impureza.

Un pasaje bíblico a destacar que puede ser una gran ventaja para nosotros es la tentación, seducción y la caída del Santo Rey David.

Un hombre santo, un hombre de oración, un hombre dotado, un hombre según el corazón de Dios, así era el rey David. Sin embargo, él no se mantuvo en estricta vigilancia de sus ojos, mente y corazón, y esto se tradujo en una caída catastrófica, una caída que lo echaron a las profundidades de la lujuria y de la deshonestidad.

Ceder a la lujuria termina en adulterio y luego el adulterio lo lleva al asesinato y el asesinato a la supresión de su conciencia.

¡Que la historia de David sea una advertencia para nosotros! Cuando Jesús nos advierte: “Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”.

8 – La confesión y la esperanza renovada

La debilidad humana no prevalecerán sobre nosotros y todos podemos caer. Lo peor de todo, más allá de la caída en el pecado, es la desesperación.

La falla más grave de Judas no fue su traición a Jesús, sino su desesperación y no confiar en la misericordia infinita de Jesús.

Siendo este el caso, no debemos desesperar debido a nuestras inclinaciones humanas propensas al pecado y nuestro propio pecado.

San Pablo nos ofrece estas palabras de aliento: “Dónde la debilidad abunda, la gracia de Dios abunda aún más.”

Dios puede permitir que de un mal salga algo más bueno de ello. Por lo tanto, si tenemos la desgracia de caer en un pecado contra la pureza entonces debemos tener la confianza ilimitada en Dios y recurrir inmediatamente al Sacramento de la misericordia, el Sacramento de la Confesión.

Y que nos deleitemos con las palabras del profeta Isaías:

Aunque sus pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana” (Is 1:18).

Una buena confesión puede transformar nuestras almas en la belleza de la nieve blanca recién caída en tierra virgen.

 

9 – La Santa Comunión frecuente

De mayor importancia para proteger la virtud de la castidad es nuestra relación con Jesús en la Sagrada Eucaristía.

La Sagrada Eucaristía es verdadera, real y sustancialmente el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesús, el Hijo de Dios vivo.

Cuando recibimos a Jesús en la Sagrada Comunión recibimos todo lo siguiente, su totalidad.

Recibimos la mente de Jesús con su memoria que purifica nuestros pensamientos posiblemente sucios.

Al recibir la Sangre de Jesús que circula por todo nuestro cuerpo correrá por nuestras venas y arterias. Recibimos el Sacratísimo Corazón de Jesús con sus más nobles sentimientos; aún más, recibimos la pureza absoluta del Corazón Sacratísimo de Jesús.

Si lo deseas, cada Santa Comunión bien recibida resultará como recibir un trasplante de corazón espiritual.

Como dice San Pablo:

“A continuación póngase en la mente de Cristo, ustedes tendrán la mente de Cristo“.

Entonces Pablo ahonda aún más en esta elevada expresión:

Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí“.

La recepción frecuente y ferviente y apasionada de la Santa Comunión es de lejos el medio más eficaz para vivir una vida de pureza, pues es el mismo Jesús quien se apodera de toda la vida y del ser.

10 – Nuestra Señora Madre

Es nuestro modelo e intercesor de todas las virtudes. Por supuesto que es de lejos nuestro tratado más completo sobre la virtud de la pureza si invitamos a Nuestra Señora, la Madre del amor santo y puro, para estar con nosotros, que ruegue por nosotros e interceda a nuestro favor.

La experiencia demuestra que en la vida de innumerables santos, es a través del gran amor de Dios y la confianza filial y amorosa a María que se puede vivir vidas santas y vidas de gran pureza.

Santa Faustina Kowalska tuvo un encuentro con el Señor Jesús. Se acercó a la santa y le envolvió un cinto de oro alrededor de su cintura. Esto simbolizaba un regalo que Él generosamente le otorgó a la santa: el don de la castidad perfecta.

Su carne sería totalmente sumisa a su mente y espíritu ya no iba a experimentar pensamientos indecentes. Jesús era el centro de su vida y su todo.

Sin embargo, hay una nota adicional muy importante. Santa Faustina dijo que había estado pidiendo a Nuestra Señora por este regalo por un largo tiempo.

Por lo tanto, fue a través de la intercesión de la Santísima Virgen María que Santa Faustina adquirió este maravilloso don de la castidad perfecta.

Entonces volvamos a la más pura e Inmaculada, al Corazón de María y roguemos por la pureza de la mente, corazón, cuerpo, alma e incluso la intención.

Pidamos a María Santísima la gracia de vivir esta bienaventuranza sublime que Jesús nos enseñó:

Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios (Mateo 5: 8)

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AL PATRONO DE NUESTRA RED

HIMNO AL ARCÁNGEL SAN MIGUEL
Oh Jesús, que eres fuerza y luz del Padre,
Oh Jesús, que das vida a nuestros pechos:
Te alabamos en coro con los Ángeles,
Que siempre de tu boca están suspensos.
Millares de celestes capitanes
Militan en las huestes que acaudillas,
Pero es Miguel quien a su frente marcha
Y quien empuña la sagrada insignia.
Él es quien precipita en lo más hondo
De los infiernos al dragón funesto,
Y quien fulmina a los rebeldes todos,
Y quien los echa del baluarte excelso.
Sigamos día y noche a nuestro príncipe
Contra el fiero adalid de la soberbia,
Para que desde el trono del Cordero
Nos sea dada la corona eterna.
Gloria al Padre y que Él guarde con sus Ángeles
A los que, redimidos por su Hijo,
Fueron ungidos desde el firmamento
Por el eterno bien del Santo Espíritu.

SAN MIGUEL ARCANGUEL

San Miguel Arcanguel
Levanta el Crucifijo y reza esta oración con la señal de la cruz. Has esto en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Tú vencerás… Reza esta oración todos lo días, ya que la batalla es enorme:
"Oh Glorioso príncipe de la Hueste Celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla y en el terrible combate que estamos librando contra los principados y Potestades del aire, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, en contra de todos los Espíritus del Mal. Ven en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho a su imagen y semejanza, y redimido por un gran precio, de la tiranía de Satanás. Pelea en este día la batalla del Señor, junto con los santos ángeles, igual que combatiste al líder de los orgullosos ángeles, Lucifer, y a su hueste apóstata, quienes no tuvieron poder para resistirte y tampoco hubo ya lugar para ellos en el cielo. Esa cruel serpiente antigua, llamada el diablo o Satanás, que seduce al mundo entero, fue arrojada al abismo junto con sus ángeles. Mira, este enemigo primitivo y asesino del hombre ha tomado fuerza. Transformado en un ángel de luz, anda alrededor del mundo con una multitud de espíritus perversos, invadiendo la tierra para borrar el nombre de Dios y de Jesucristo, apoderarse, asesinar y arrojar a la eterna perdición de las almas destinadas a la corona de la gloria eterna. Este malvado dragón vierte, como la inundación más impura, el veneno de su malicia en los hombres de mente depravada y corrupto corazón; el espíritu de mentira de impiedad, de blasfemia, y de aire pestilente de impureza, y de todo vicio e iniquidad. Estos astutos enemigos han llenado y embriagado con hiel y amargura esta Iglesia, la esposa del Inmaculado Cordero, y han puesto sus manos impías en sus más sagradas posesiones, con el designio inicuo de que cuando el Pastor sea herido, también las ovejas pueden ser heridas. Entonces levántate, oh Príncipe invencible, dale ayuda al pueblo de Dios en contra de los ataques de los espíritus perdidos. Dale la victoria al pueblo de Dios: Ellos te veneran como su protector y patrón; en ti la gloriosa Iglesia se regocija con tu defensa contra el maligno poder del infierno; a ti te ha confiado Dios las almas de los hombres para ser establecida en bienaventuranzas celestiales. Ora al Dios de la paz, para que ponga a Satanás bajo nuestros píes, derrotado para que no pueda más mantener al hombre en cautiverio y lastimar a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones a la vista del Altísimo, para que pronto pueda encontrar misericordia a los ojos del señor; y venciendo al dragón la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, tú nuevamente lo pongas cautivo en al abismo, para que no pueda ya más seducir a las naciones. Amén.
- Miren la Cruz del Señor; y sean dispersos los poderes enemigos. R:
- El León de la tribu de Judá ha conquistado la raíz de David.
- Qué tu misericordia esté sobre nosotros, oh Señor.
-  Así como hemos tenido esperanza en Ti.
- Oh Señor, escucha nuestra oración.
-  Y deja que mi llanto llegue a Ti.
Oremos
Oh Dios, Padre nuestro, señor Jesucristo, invocamos a tu Santo Nombre, y suplicantes imploramos tu clemencia, para que por la intercesión de la siempre Virgen María, Inmaculada Madre nuestra, y por el glorioso San Miguel Arcángel, Tú te dignes ayudarnos contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos, que andan por el mundo para hacer daño a la raza humana y para arruinar a las almas. Amén.
Fuente: Libro de la Devoción a la preciosa sangre de Nuestro Señor Jesucristo

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