SANTUARIO DE FÁTIMA.

Queridos hermanos y amigos:

Con esta presentación de Nuestra Madre y los tres Pastorcitos, hemos comenzado la creación de la nueva página SANTUARIO DE FÁTIMA, con la única intención de daros a conocer todo lo que conocemos de este maravilloso lugar, en el que tenemos la gracia de residir, al que Nuestro Señor envió a Nuestra Madre para dar un mensaje de salvación al mundo, a través de tres heroicos pequeños, Jacinta, Francisco y Lucía. Y, como nos decía recientemente una hermana, pretender ser vuestros ojos en Fátima, para teneros informados y mostraros, con la GALERÍA DE FOTOS que también pretendemos organizar, qué es Fátima en nuestros días.

Con la ayuda de Dios y la fuerza que nos da el cariño que sentimos hacia Nuestra Madre, esperamos no defraudaros y que, en verdad, consigáis conocer este Santo Lugar.

Unidos en Jesús y María,

Lola y Emilio.

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SOLICITUD DE INTENCIONES A NUESTRA SEÑORA

Antes de comenzar a detallar información sobre el Santuario de Fátima, es nuestro deseo el ofreceros la posibilidad de hacernos peticiones para Nuestra Madre. Todas aquellas que recibamos, serán introducidas en el buzón que está en Su pedestal con este fin, buzón que detallamos en color amarillo en la fotografía que ponemos a continuación.

Cuando las hagáis, poner en el mensaje: PETICIÓN PARA NUESTRA SEÑORA

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Para aquellos hermanos que quieran seguir las celebraciones en directo desde la Capilla de las Apariciones del Santuario de Fátima, a través de la página del Apostolado Mundial de Fátima, les ponemos a continuacuón el horario de cultos:

Capilla de las Apariciones

Horario de Celebraciones a hora de Portugal.

Rosario en lengua portuguesa:

10.00     Domingo.

12.00     Lunes y sábados.

16.00     Domingo.

18.30     Diariamente.

21.30     Diariamente, sábados con procesión de velas.

Misas

12.30     Diariamente.

19.15     Sábados en español.

Después de Pascua

08.00     Misa en lengua italiana, de lunes a sábados.

15.30     Misa en lengua inglesa, de lunes a viernes.

19.15     Misa en lengua española, diariamente.

Comentario de Juan Carlos Dadah

Aqui les dejo dos sitios de consulta de la HORA MUNDIAL por paises:

http://www.horamundial.com/

En el siguiente pueden posar el mouse sobre el pais de interés:

http://www.horamundial.org/

El que sigue es muy practico, te muestra la hora donde se encuentra tu PC u ordenador, y posando el mouse sobre Portugal te da el horario correspondiente a ese pais.

http://www.rumbo.com/worldclock/wt_es.htm

Espero les sea de utilidad. Bendiciones.

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SANTUARIO DE COVA DA IRIA - FÁTIMA

(Normalmente conocido por Santuario de Fátima)

     El Santuario está en la Cova da Iría, antigua finca de los padres de Lucía y lo componen:

     El Recinto del Santuario, que mide desde la entrada hasta la escalinata 540 m de largo y 160 m de ancho. Es un área de 86.400 m2 y tiene capacidad para 300.000 personas. De la Cruz Alta hasta la escalinata de la Basílica son 400 m.

     La Plaza Pio XII

     La Plaza Pio XII está situada en la entrada principal del Santuario. Tiene este nombre en homenaje al Pontífice que por varias veces demostró su amor a Fátima y fue ordenado obispo el 13 de Mayo de 1917.

     En la Plaza podemos ver:

     - La Cruz Alta que conmemora la clausura del Año Santo el 13 de Octubre de 1951. Es de Hierro y mide 27 m. Es un trabajo del arquitecto Carlos Freire.

     - La estatua de mármol de Pio XII del escultor Soares Branco, inaugurada y bendecida el 12 de Octubre de 1961. Fue ofrecida por los católicos alemanes y holandeses.

     - La  estatua  de D. José Alves  Correia  da  Silva, “el obispo de Nuestra Señora”, primer  obispo  de  la Diócesis de Leiria. Fue inaugurada el 2 de Febrero de 1973.

     - La estatua de bronce de Pablo VI, peregrino de Fátima en Mayo de 1967, fue inaugurada el 12 de Mayo de 1968 por un enviado especial del Papa, el Cardenal Pericles Felici.

     Estas dos últimas estatuas son un trabajo del escultor Joaquim Correia.

 Recinto de Oración

     El recinto no es cubierto y es como una gran iglesia que acoge millones de peregrinos de todo el mundo para alabar al Señor y a su Madre.

     Como una iglesia que es, tiene una cruz, un altar, vía-crucis e imágenes de santos.

     Por detrás de la capilla de las Apariciones y cerca de la casa de Nuestra Señora de los Dolores, con entrada  por  el  Santuario, encontramos  los  Servicios  de  Asociaciones  (SEAS),  Secretariado  del Movimiento del Mensaje de Fátima, el Servicio de Enfermos (SEDO) y la sección de Acogida / Informaciones.

 Muro de Berlín

 

     El monumento del Muro de Berlín está en la entrada del Santuario, por la parte sur de la Rectoría. Fue inaugurado el 13 de Agosto de 1994. Es un módulo de cemento del Muro de Berlín que fue comenzado a construir en la noche del 12 para el 13 de Agosto de 1961 y demolido a partir del 9 de Noviembre de 1989. El peso  del  cimentado  bloque  es  de 2.600 kg., mide 3,60 de  altura y 1,20 m de ancho. Este bloque fué regalado por un emigrante portugués en Alemania.

 

Capilla de las Apariciones - (Capelinha)

     La Capilla de las Apariciones es el corazón del Santuario. Es el lugar escogido por Dios para, a través de María, dar su mensaje a los hombres de nuestros tiempos. Fue aquí donde Nuestra Señora habló con los pastorcitos.

      Nuestra Señora apareció cinco veces en ese lugar: 13 de Mayo, Junio, Julio, Septiembre y Octubre.

     La  Capilla  de  las  Apariciones  fue  construida  en 1919 (de  28  de  Abril hasta 15 de Junio)  donde ocurrieron las apariciones. Más tarde fue bendecida.

     La primera misa fue celebrada el 13 de Octubre de 1921. Su primer capellán fue el Padre Manuel de Sousa.

     En la noche de 5 para 6 de Marzo de 1922, la capilla fue dinamitada. Pero más tarde fue restaurada y reinaugurada el 13 de Enero de 1923. La primera cubierta comenzó a construirse el 13 de Diciembre de 1922 y se terminó el 13 de Octubre de 1924.

     Las placas de ex-votos que estaban en las paredes de la Capilla fueron retiradas en 1964.

     La  Capilla  tuvo  algunas  modificaciones  pero  tiene  las  formas  originales. La  cubierta  actual  fue inaugurada cuando el Papa Juan Pablo II vino a Fátima por vez primera, en el 12 y 13 de Mayo de 1982.

     En 1988,  Año  Mariano, el  techo  fue  recubierto  de  madera  de  pino  de Rusia, norte de Siberia. Fue escogida esta madera por sus características de ligereza y durabilidad. El pedestal, donde se encuentra la Imagen de Nuestra Señora, marca el lugar donde estaba la pequeña encina sobre la cual Nuestra Señora apareció. La  encina  tenía 1,50 m de  altura  y  desapareció  porque  los  primeros  peregrinos  se  fueron llevando los ramitos y astillas del tronco.

     La Capilla de las Apariciones fue construida para responder al ruego de Nuestra Señora: “Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honra”.

     El órgano de la Capilla de las Apariciones fue construido por Gerhard Grenzig de Barcelona. Tiene 12 registros, dos teclados manuales y pedalero. El órgano es para acompañar las celebraciones y sus timbres cuidados permiten  la  interpretación  de  repertorio  sacro. El órgano  fue inaugurado en la Peregrinación Aniversária del 12 y 13 de Mayo de 2001

 

La Imagen de Nuestra Señora

      La Imagen que está en la Capilla de las Apariciones fue ofrecida por  Gilberto  Fernandes  dos  Santos, de Torres Novas.

     Fue bendecida en la Iglesia Parroquial  de Fátima  el 13 de  Mayo  de 1.920 por  el  Párroco  P. Manuel Bento Moreira. La Imagen vino para la Capilla de las Apariciones el 13 de Junio del mismo año.

     La Imagen fue solemnemente coronada por el Legado Pontificio Cardenal  Masella  el 13  de  Mayo  de 1.946.

     La preciosa corona, que la Imagen  solamente  muestra  en  los  días  de  grandes peregrinaciones, fue ofrecida por las mujeres de Portugal el 13 de Octubre de 1942. Es una corona de  oro, pesa 1.200  gramos, 313 perlas y 2.679 piedras preciosas.

     Es única y tiene un gran valor artístico y estimativo. La corona fue hecha gratuitamente en la Joyería Leitão & Irmão de Lisboa. La corona fue trabajada por 12 artistas en 3 meses.

     En 1.989, la bala extraída del cuerpo del Santo Padre, después del atentado en Roma el 13 de Mayo de 1981 fue colocada en la corona. La bala fue ofrecida al Santuario el 26 de Marzo de 1984.

     Es un trabajo del escultor José Ferreira Thedim. La Imagen es de madera (cedro del Brasil) y mide 1,04 m. Fue restaurada en 1951 por varias veces y retocada posteriormente.

     La Imagen salió del Santuario 8 veces:

     - del  7  al 13  de  Abril  de  1942:  estuvo  en  Lisboa  en  la  Iglesia de Nuestra Señora de Fátima en el Congreso de la Juventud Católica Femenina;

     - del  22  de  Noviembre  al  24 de  Diciembre  de  1946:  estuvo  en  la  Extremadura  y  Ribatejo  en el Tricentenario de la Patrona (1646 – 1946);

     - en Octubre de 1947: estuvo en el Alentejo y Algarve y pasó la frontera dos veces: en Elvas-Badajoz el 25 de Octubre y en Vila Real de Sto. Antonio - Ayamonte en Enero de 1948 volviendo después al Santuario.

     - el 22 de Mayo de 1948: estuvo en Madrid, volviendo el 2 de Junio;

     - del 9 de Junio hasta el 13 de Agosto de 1951: peregrino por la Diócesis de Leiria.

     - del 13 al 18 de Mayo de 1959: estuvo en Lisboa y Almada en la inauguración del monumento del Cristo Rey;

     - en 1984 fue al Vaticano a petición del Papa el 25 de Marzo en la Plaza de S. Pedro en Roma, delante de la Imagen, Juan Pablo II consagró solemnemente el mundo al Inmaculado Corazón de María en unión de los obispos de todo el mundo. El Papa en esta ocasión ofreció la bala del atentado del 13 de Mayo de 1981.

 Del 6 a 9 de Octubre de 2000: estuvo en el Vaticano a petición del Papa Juan Pablo II que en el 8 del mismo mes consagró el nuevo milenio a Nuestra Señora, en el Jubileo de los obispos.

Cerca de la Capilla de las Apariciones están los lugares para las ofrendas de promesas, velas, flores, etc., así como el self service de velas y los quemadores.

 La Encina Grande

     La Encina Grande tiene más de cien años y era la mayor en la Cova da Iría en 1917. No  fue  en esta encina que Nuestra Señora apareció, pero está relacionada con las apariciones. Los pastorcitos estaban cerca de la “encina grande” cuando vieron el relámpago antes de la  aparición  del 13  de  Mayo. En  los meses  siguientes  era  debajo  de  la  encina  grande donde los pastorcitos rezaban el rosario con otras personas, preparándose para recibir la visita y el mensaje de la Señora.

 Fuentes

     Después de las apariciones, hubo la necesidad de encontrar agua en la Cova da Iría para los peregrinos que eran muchos.

     No había pozos y el agua que había en las fuentes era de cisternas.

     El 9 de Noviembre de 1921 apareció agua a 40 m delante de la Capilla de las Apariciones después de algunas perforaciones.

     Las primeras fuentes eran 15 pero fueron demolidas para la construcción de la regularización del Recinto. Sólo quedó visible la parte superior y la columna que  sostiene la estatua del Sagrado Corazón de Jesús. Hoy tiene 4 fuentes.

 Monumento al Sagrado Corazón de Jesús

     La Imagen es de bronce dorado y el autor no es conocido. Fue ofrecida  por  un  peregrino  y bendecida por Mons. Juan  Beda Cardinale, Nuncio Apostólico el 13 de Mayo de 1932.

     Está en el centro del recinto para marcar la centralidad de Jesucristo en el mensaje de Fátima, lo que ya conocemos desde las apariciones del ángel.

 Basílica de Nuestra Señora del Rosario

     Así como la Capilla de las Apariciones, la Basílica fue construida a petición de Nuestra Señora “Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honra; que soy la Señora del Rosario” (13 de Octubre de 1917).

     La Basílica se levanto en el lugar donde los tres pastorcitos estaban el 13 de Mayo de 1917 haciendo una pequeña casa de piedras cuando de repente vieron un relámpago y decidieron marcharse.

     El proyecto fue concebido por el arquitecto holandés Gerardus Samuel van Krieken y terminado por el arquitecto João Antunes.

     La primera piedra fue bendecida por el Arzobispo de Évora, D. Manuel Mendes da Conceição el 13 de Mayo de 1928. La Basílica fue consagrada el 7 de Octubre de 1953.

El título de Basílica fue concedido por Pio XII por el Breve “Luce Superna” del 11 de Noviembre de 1954.

     El edificio mide 70,5 m de largo y 37 m de ancho y fue construido con piedras de la región (Moimento). Los altares son de mármol de Estremoz, Pero Pinheiro y Fatima.

     La torre señera, en el medio, mide 65 m de altura y tiene una corona de bronce con un peso de 7000 kg que fue construida en Fundição do Bolhão, Porto. Por encima de la corona, hay una cruz iluminada que de noche se puede ver desde muy lejos. La corona fue restaurada en Agosto  de 1999  por  Waldemar  Karwowski, artista norte-americano de origen polaco que ofreció gratis el trabajo y el material. La  cruz fue substituida en aquel año.

     El  carillón  tiene  62 campanillas hecho  en Fátima  por José  Gonçalves Coutinho de Braga. La mayor pesa 3.000 kg su badajo 90 kg.

     El reloj es un trabajo de Bento Rodrigues de Braga.

     El monograma – NSRF (Nuestra Señora del Rosario de Fátima) en el frontal de la torre es mosaico  y  fue hecho en el Vaticano.

     Los ángeles de mármol son un trabajo de Albano França.

     La estatua del Inmaculado Corazón de María en la torre mide 4,73 m y tiene 13 toneladas. Es un trabajo del escultor americano P. Thomas McGlynn, religioso dominico, que la esculpió en Italia durante más de dos  años, según  el  modelo  bajo  las  indicaciones  de  la Hermana Lucía. Fue ofrecida por los católicos americanos y bendecida el 13  de  Mayo  de 1958  por  D. João  Pereira  Venancio, Obispo  de  Leiria.

     En  la  entrada  de  la  Basílica, por  encima  de  la puerta principal, hay un mosaico que representa la Santísima Trinidad  coronando a Nuestra Señora. El mosaico fue hecho en el Vaticano y bendecido por el Secretario de Estado Cardenal Eugenio Pacelli, futuro Papa Pio XII, el “Papa de Fátima”

 Interior de la Basílica

     El  templo  tiene  una  gran  nave  con  capilla-mayor,  transepto y  dos  sacristías,  una  de  ellas  fue transformada en la Capilla de S. José. La Basílica tiene 14 altares, representando los misterios del rosario. Son bajorrelieves de bronce hechos por Martinho de Brito y después fueron dorados por Alberto Barbosa.

     El XV misterio está representado en la bóveda de la capilla-mayor: es la Santísima Trinidad coronando a la Santísima Virgen. Tiene 65 toneladas de peso. Es un trabajo del escultor Maximiano Alves.

     Las vidrieras de los altares laterales representan invocaciones de la Letanía de Nuestra Señora. Las otras vidrieras de las galerías, de la parte superior de la nave y del transepto y las pinturas del interior de la Basílica son trabajos de João de Sousa Araújo. Vidrieras de la derecha: Ideal de Santidad, Reina de la Paz, Consoladora de los afligidos, Rosa escogida, Estrella de la mañana. Vidrieras de la izquierda: Virgen prudentísima, Puerta del Cielo, Refugio de los pecadores, Arca de la Nueva Alianza, Templo del Espirito Santo.

 Vidrieras de las galerías

     A la derecha: Natividad de Nuestra Señora, La visitación, La encarnación, los esponsales de la Virgen, La Presentación de Jesús en el Templo.

     A la izquierda: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo, Las Boda de Caná, Nuestra Señora cerca de la Cruz, Nuestra Señora con Jesús en sus brazos, La Asunción.

Las vidrieras de la parte superior de la nave:

     A la derecha: S. Juan, Escenas de la vida de los pastorcitos, Las tres apariciones del Ángel, el Cáliz y la Hostia.

     A la izquierda: Ángel con un incensario, Las seis apariciones de Nuestra Señora.

Los vitrales de la parte superior del transepto:

     A la derecha: La Sagrada Familia

     A la izquierda: Nuestro Señor bendiciendo al mundo y el Inmaculado Corazón de María.

Las vidrieras fueron hechas en los talleres de J. Alves Mendes, de Lisboa y fueron inaugurados en 1967.

     El arco tiene un mosaico donde podemos leer “REGINA SACRATISSIMI ROSARII FATIMAE ORA PRO NOBIS”. Fue hecho en el Vaticano y ofrecido por los católicos de Singapur. El arco recuerda la dedicación de la Basílica a Nuestra Señora del Rosario, el nombre que Nuestra Señora ha dado el 13 de Octubre de 1917.

     La puerta de la derecha es para la sacristía y de la izquierda para la Capilla de S. José.  Cerca de la primera podemos ver una placa conmemorativa de la coronación de la imagen  de  Nuestra  Señora  de Fátima  (Capilla  de  las  Apariciones)  el  13  de  Mayo de 1946. Cerca  de  la  segunda  hay  otra  placa conmemorativa de la clausura del Año Santo en 1951.

     El 10 de Abril de 1998 un nuevo Vía-Crucis fue colocado en las paredes laterales. Son 15 tableros en mosaico ofrecidos por un peregrino italiano de nombre Paglietti. Es un trabajo de Fred Pittino y el dibujo de la XV Estación es de José Teia.

      Capilla-mayor

     La capilla-mayor fue remodelada en 1995 por el arquitecto Erich Corsepius. En el  centro hay un gran altar de piedra con un frontal de plata, proveniente del altar primitivo, considerado una joya de arte. Fue hecho en la Ouriversaria Aliança en Porto y representa la Ultima Cena de Cristo. ....(El  ambón  y  nueva peana) para Nuestra Señora y la sede de la presidencia están hechos con la misma piedra del altar.

     El Sagrario, así como el frontal del altar, es de plata labrada.

A la izquierda hay una imagen de Nuestra Señora de Fátima. Es una copia  de  la  Virgen  Peregrina  que desde 1947 ha viajado por todo el mundo.

     En la pared del lado izquierdo hay un medallón de bronce con la efigie de  D. José  Alves  Correia  da Silva, primer obispo de la Diócesis restaurada de Leiria (1920 – 1957), cuyos  restos  mortales  allí  están. Murió el 4 de Diciembre de 1957. Es un trabajo de Leopoldo de Almeida.

El cuadro del Altar Mayor representa el mensaje  de  Nuestra Señora  a  los  videntes, preparados  por  el Ángel, a través del encuentro con Jesús en la Eucaristía. Es un trabajo del pintor João de Sousa Araujo. La Iglesia está presente en la persona del Obispo de la Diocésis, de rodillas al lado izquierdo. A la derecha están los Papas que recibieron y formaron parte de ese mensaje: Pio  XII  que  envió  su  legado  Cardenal Masella para coronar Nuestra Señora de Fátima y consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María; Juan XXIII que visitó el Santuario antes de ser Papa; Pablo VI que ofreció la Rosa de Oro al Santuario en 1965 y estuvo aquí el 13 de Mayo de 1967.

     Los tres Ángeles contemplan el mensaje de la Madre de Dios a los hombres, un mensaje  de  oración, de penitencia, de reparación y de esperanza.

     Las vidrieras de la capilla-mayor (1950 / 1951) representan los cuatro  evangelistas, la  aparición  del Ángel, una escena de la vida de los Pastorcitos y la Cova da Iría  en  los  días  de  peregrinación. Fueron hechos por la Sociedad Maumejean e Hijos de Madrid.

 Capilla lateral izquierda

      Los restos mortales de la Beata Jacinta, que murió el 20 de  Febrero  de 1920, están  en  esta  capilla desde el 1 de Mayo de 1951. Al lado de la tumba de Jacinta, hay otra que fue abierta en Febrero de 1995 para la Hermana Lucía. Es un acuerdo entre ella, el Carmelo de Santa Teresa en Coímbra y el Santuario de Fátima. Ya reposan sus restos mortales en ella desde el 19 de febrero de 2.006. Los altares de esta capilla fueron  ofrecidos  por  los  católicos  de  Irlanda. Los  cuadros  que  están  por  cima  de  los altares están relacionados con la vida de Jacinta y la Iglesia, sobretodo  la visión que tuvo  del  Santo  Padre. El  13  de Mayo de 2000, el Santo Padre bendijo la imagen de la Beata Jacinta Marto. La imagen es de la escultora Clara Menéres de Lisboa.

 

Capilla Lateral derecha

     Los restos mortales del Beato Francisco, que murió el 4 de Abril de 1919, están en esta capilla desde el 13 de Marzo de 1952.

     Los  cuadros  representan  el  Obispo  de  Leiria y los tres Pastorcitos con la cuerda que usaban como instrumento de sacrificio por la conversión de los pecadores.

     Los altares de la capilla fueron ofrecidos por la ciudad de Luanda que está representada por el escudo de armas de la ciudad y del Obispo de la Diócesis.

     El 13 de Mayo de 2000, el Santo Padre bendijo la imagen del Beato Francisco Marto. La imagen es del escultor José Rodrigues de Oporto.

 Estatuas

     A  la  derecha  de  la  capilla-mayor  está la estatua de Santo Domingo de Guzmán, el gran apóstol del Rosario en el siglo XIII. Es una escultura  de  Maria Amélia Carvalheira da Silva.

A la izquierda está S. Antonio M. Claret, fundador de  los  Misioneros  del Corazón  de  María. Apóstol  del Rosario y del Inmaculado Corazón de María. Es una estatua de Martinho de Brito.

En la entrada de la Basílica, a la derecha hay una imagen de S. Juan Eudes, santo francés del siglo XVII, fundador de la Congregación de Jesús y María (Eudistas) y de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio. Es un trabajo de Martinho de Brito.

      A la izquierda, Santo Esteban, primero rey de Hungría, coronado en el  año 1000  y  que  consagró  su nación a Nuestra Señora. La imagen fue ofrecida por los católicos  húngaros y recuerda el sufrimiento del pueblo por su fe en las invasiones rusas. Es un trabajo de António do Amaral de Paiva.

 Capilla de S. José

     Las  cinco  vidrieras  de  la  capilla  demuestran  una  armonía  de  colores  y  figuras  geométricas,  el simbolismo  de  los  cinco  primeros  números: 1, 2, 3, 4 y 5:  Unidad,  Dualidad,  Trinidad,  Cuadrado  y Pentágono.

 Órgano

     El órgano fue construido y montado por la empresa italiana  Fratelli  Ruffatti de  Pádua. La  construcción duró año y medio y el montaje 4 meses. Los cinco cuerpos fueron dispersos  en  el  inicio  y  reunidos  en 1962 en el coro, los cuales son accionados por una consola de cinco teclados y pedalera.

     Tiene 152 registros y cerca de 12.000 tubos de metal y madera. El mayor tubo es  de  madera  y  mide 11,50 m. El más pequeño es de metal y mide 9 milímetros. El mayor  tubo  de  metal  mide 9,50 m y  pesa 1.000 kg. Tiene 20 campanillas y cerca de 20 fuelles.

 Columnata – Vía-Crucis – Imágenes

     El  conjunto  arquitectónico  es  obra  del  arquitecto  Antonio Lino. La Columnata tiene 200 columnas y medias columnas y 14 altares. Los tableros del Vía-Crucis, en cerámica, fueron hechos en la fabrica “Viúva Lamego” de Lisboa, con el dibujo de Lino Antonio y en colaboración con el ceramista Manuel Cargaleiro.

             Sobre la  columnata  hay 17 imágenes. Algunas  son  de  santos, cuyas  congregaciones  están  en Fátima. Otras son de santos que fueron apóstoles de Nuestra Señora mirando la Basílica, de la izquierda para la derecha; son 13 imágenes pequeñas:

     -Santa Teresa de Ávila (es un trabajo de Maria Amelia Carvalheira Silva, inaugurada el 10 de Mayo de 1970);

     -S. Francisco de Sales (es un trabajo de María Amelia Carvalheira Silva, inaugurada el 12 de Agosto de 1968);

     -S. Marcelino de Champagnat (es un trabajo de Vasco Pereira da Conceição, inaugurada el 20 de Mayo de 1967);

     -S. Juan Bautista de la Salle (es un trabajo de Víctor Manuel Maía Godinho Marques, inaugurada el 17 de Julio de 1964);

     -S. Alfonso M de Liborio (es un trabajo de Maria Amelia Carvalheira da Silva, inaugurada el 5 de Junio de 1960);

     -S. Juan Bosco con S. Domingo Sabio (es un trabajo de José Manuel Mouta Barradas, inaugurada el 1 de Mayo de 1960);

     -S. Luis María Griñon de Montfort (es un trabajo de Domingos Soares Branco, inaugurada el 13 de Octubre de 1960);

     -S. Vicente de Paúl (es un trabajo de José Fernandes de Sousa Caldas, inaugurada el 16 de Julio de 1961);

     -S. Simón Stock (es un trabajo de María Amelia Carvalheira da Silva, inaugurada el 7 de Agosto de 1962);

     -S. Ignacio de Loyola (es un trabajo de María Amelia Carvalheira da Silva, inaugurada el 27 de Septiembre de 1967);

     -S. Pablo de la Cruz (es un trabajo de Jaime Ferreira dos Santos, inaugurada el 12 de Octubre de 1968);

     -Santa Beatriz da Silva (es un trabajo de María Irene Vilar, inaugurada el 13 de Mayo de 1989).

 

Las 4 imágenes grandes son santos portugueses. De la izquierda para la derecha:

     -S. Juan de Dios (es un trabajo de Alvaro de Brée en 1953);

     -S. Juan de Brito (es un trabajo de Antonio Duarte da Silva Santos en 1953)

     -S. Antonio (es un trabajo de Leopoldo Neves de Almeida en 1953);

     -S. Beato Nuno de Santa María (Nuno Álvares Pereira) (es un trabajo de Salvador de Eça Barata Feio en 1953).

     Las imágenes grandes miden 3,20 m y las pequeñas 2,30 m.

     El órgano del recinto, en el coro a la izquierda del altar, fue construido por Yves Koenig de Sarre-Inion, Francia. Tiene 20 registros en dos  teclados  manuales  y  pedalera. Su  composición  permite  acompañar grandes celebraciones dominicales, desde la Pascua hasta Noviembre y las Peregrinaciones Aniversarias. También es utilizado por la escuela de Música del Santuario. El órgano tiene un  gran  número  de  juegos que  permiten  la  interpretación  de  un gran repertorio. Fue inaugurado en la Peregrinación de 12 y 13 de Mayo de 2001.

 Capilla de Nuestra Señora de los Dolores

     Esta Capilla era la Capilla de Adoración. Está situada en la Casa de Nuestra Señora de los Dolores. Tiene una vidriera representando el “Milagro del Sol” que ocurrió en Cova da Iría el 13 de Octubre de 1917. La vidriera y la pintura del Altar representan el triunfo del Inmaculado Corazón de María y es un trabajo del pintor italiano P. Giovanni Lerario, de los Padres Conventuales. Fueron inaugurados en 1964.

 Iglesia de la Santísima Trinidad

     La intención  de  construir  una nueva  iglesia  en el Santuario  de  Fátima  surgió  en 1973. Ya en ese momento se pudo verificar que la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, consagrada en 1953, no tenía capacidad para acoger a los peregrinos, particularmente los Domingos y otros días festivos.

     En 1977 el Santuario  organizó un concurso  internacional, y el 19 de  Diciembre del año siguiente, un jurado internacional escogió la propuesta del arquitecto griego Alexandros Tombazis. La  obra se inició en Febrero de 2004, y la colocación de la primera piedra tuvo lugar el 6 de Junio de 2004, Solemnidad de la Santísima Trinidad.

     Fue  bendecida  el 12 de  Octubre  de 2007 por el Cardenal Tarsicio Bertone, secretario de estado del Vaticano y legado del Papa Benedicto XVI para la clausura del nonagésimo aniversario de las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima.

     El edificio tiene forma circular con 125 metros de diámetro, sin apoyo intermedio y un volumen de casi 130.000 metros cuadrados. La altura del edificio  es de 18 metros.

     Dispone de un total de 8.638 lugares sentados, incluyendo 76 lugares para personas con dificultades motoras. Cuenta con sistema de ventilación, calefacción y aire acondicionado para regular la renovación de aire y la temperatura ambiente.

     La Puerta Principal, dedicada a Cristo, está realizada en bronce, tiene 8 metros de altura con un área de 64 metros cuadrados, compuesta por cuatro puertas, con un peso de 3.200 kg cada una.

     A ambos lados de la puerta principal, dos paneles de vidrio con cuatro citaciones bíblicas constituyen un  monumento  a  la  Palabra  de  Dios, a  la universalidad de los peregrinos de Fátima y a la Santísima Trinidad. Las puertas laterales, también en bronce, están dedicadas a los doce Apóstoles. Un texto bíblico gravado en la franja superior identifica al Apóstol.

     Colocado en el frontal del altar, está un fragmento de mármol de la tumba del Apóstol S. Pedro, sobre la cual está construida la Basílica del Vaticano, con la inscripción siguiente: "Fragmento de piedra retirado del sepulcro de S. Pedro Apóstol y bendecido por el Sumo Pontífice  el día 9 de  Marzo del Año del Señor 2004". Esta reliquia, según el Papa Juan  Pablo II, que la ofreció  al Santuario  de Fátima, debe  servir de estímulo  para  todos  cuantos  vengan  a  visitar  el  nuevo  templo, en el sentido  de cultivar la unión a la autoridad suprema de la Iglesia.

      El Crucifijo en bronce y suspendido sobre el altar, tiene 7,5 metros de altura y se encuentra sobrepuesto al Cordero del panel. Representa a Cristo que se ofreció voluntariamente por nosotros, vivo, glorioso, dispuesto a abrazar el mundo y a desprenderse de la cruz.

     La  Imagen  de  Nuestra  Señora  de  Fátima, escultura de libre creación, representa a Nuestra Señora joven, con los brazos abiertos y dejando ver el Corazón Inmaculado y el Rosario. Esculpida en mármol de Carrara.

     El panel del Presbiterio, mosaico con cerca de 500 metros cuadrados, cubre la pared curva del fondo del  presbiterio,  realizado  en  terracota  dorada  y  moldeada  manualmente. El  color del  oro significa la  santidad y la fidelidad a Dios. Habiendo varios Sagrarios en este complejo y previéndose que este templo venga  a ser muy visitado, no  hay  un  sagrario, pero se encuentra una Capilla  para la Sagrada Reserva Eucarística por detrás de la zona del altar.

     En plano subterráneo y entre la Iglesia de la Santísima Trinidad y el recinto del Santuario, está el área de la Reconciliación, teniendo acceso a la zona a través de dos escaleras y dos rampas. También en esta zona  se  encuentran  las  Capillas  del  Sagrado  Corazón  de  Jesús, con 16  confesionarios, Capilla  del Inmaculado  Corazón  de  María,  con 12  confesionarios, Capilla  de  la  Muerte  de Jesús  con  600 lugares y la Capilla del Santísimo Sacramento, destinada al Lausperene, con 200 lugares. En el exterior, al Nordeste de la nueva Iglesia, se encuentran la estatua  de  3,5  metros,  en  bronce,  de  Juan  Pablo  II  y  la  estatua  del  Papa  Pablo  VI,  de   rodillas, representando  su  peregrinación  a  Fátima  en 1967. Al suroeste de  la Iglesia está la estatua de Pio XII, realizada en mármol blanco.     

 Sala de video

     La sala de video está cerca de la salida lateral norte del santuario, por detrás de la encina grande. Hay 50 asientos y se puede ver videos sobre el Mensaje de Fátima.

 Casas de Retiros de Nuestra Señora del Carmen y de Nuestra Señora de los Dolores

     En el lado norte y sur del recinto de oraciones hay dos edificios: casa de Retiros de Nuestra Señora de los Dolores y de Nuestra Señora del Carmen. Hay alojamientos para retiros y encuentros para enfermos y para participantes de organizaciones católicas.

     La Casa de Nuestra Señora del Carmen fue inaugurada por el Cardenal D. Antonio Ribeiro el 13 de Mayo de 1986. Aquí están la Rectoría, el SEAD (Servicio de Administración), SEPE (Sevicio de Peregrinos), SEAL (Servicio de Alojamiento), SESDI (Servicio de Estudios y Difusión), SEPALI (Servicio de Liturgia) y el Museo.

     En la entrada se puede ver una imagen de Nuestra Señora de 1931. Es un trabajo del escultor Antonio Teixeira Lopes que la ha ofrecido al santuario en 1932.

 Centro Pastoral Pablo VI

       El Centro Pastoral Pablo VI está situado al otro lado de la Avenida D. José Alves Correia da Silva. Tiene ese nombre en homenaje al Papa peregrino de Fátima el 13 de Mayo de 1967.

     La primera piedra fue bendecida el 13 de Mayo de 1979 por el Cardenal  Franjo  Seper, entonces  prefecto

de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la fe. El centro fue inaugurado por el Papa Juan Pablo II el 13 de Mayo de 1982.

     Tiene 4 pisos y un área de 14.000 m2. Es un trabajo del arquitecto José Carlos Loureiro  de  Oporto.

     Hay un gran anfiteatro con 2.124 lugares, sala s para  encuentros, una  capilla y  dormitorios  con  self  service.

     El centro tiene obras de arte:

     -“La Pastorcita”: en bronce en la entrada; es un trabajo del escultor José Rodrigues;

     -“Cristo resucitado”: en bronce y mide 4 m. Está en el anfiteatro y es un trabajo del Prof. Lagoa Henriques.

     -“Madre del Bueno Pastor”: es una imagen de Nuestra Señora en mármol de Estremoz y está en la sala del “Bueno Pastor”.  Es un trabajo de la escultora Graça Costa Cabral.

     -“Cristo Crucificado”: en madera y está en la sala “Bueno Pastor”. Es un trabajo de la escultora Maria Irene Vilar.

     -Vidriera representando el Bueno Pastor: está en la capilla y es un trabajo del pintor Júlio Resende.

     -Imagen de Nuestra Señora: delante del edificio. Es un trabajo del escultor Domingo Soares Branco.

 OTROS  LUGARES

     Hay lugares que son complementarios y que están cerca del camino que los pastorcitos tomaban de Aljustrel para la Cova da Iría. Los lugares son complementarios porque completan el conocimiento que merece la visita al Santuario.

 Casa de Francisco y Jacinta

       Aquí nacieron los Beatos Francisco y Jacinta, los dos hijos más pequeños de la familia Marto.

El cuarto a la izquierda fue donde Francisco murió después de una enfermedad de tres meses. Nuestra Señora se apareció allí a los dos pastorcitos.

La casa pertenece al santuario desde el 9 de Noviembre de 1996. Más tarde fue reconstruida.

 Casa de Lucia

     Lucía nació en esta casa y vivió allí hasta sus 14 años. Lucía de Jesús  era  la  más  pequeña  de  seis hermanos. Fue en esta casa donde tuvieron lugar los primeros interrogatorios a los pastorcitos. En el huerto hay higueras, bajo cuya sombra los niños jugaban.

Lucía ofreció la casa al santuario el 17 de Noviembre de 1981. El Santuario tomó posesión  de  la casa  en 1986.

     Alrededor  de  la  casa, el  espacio  fue  modificado  y  se  construyó  un  nuevo  puesto  de  acogida e informaciones, que fue inaugurado el 13 de Agosto de 1994.

 Casa-Museo de Aljustrel

     Cerca de la casa de Lucía, está la Casa-Museo de Aljustrel. Era de Maria Rosa, madrina de bautismo de Lucía.  Fue  un  centro  de  etnografía  regional. Más  tarde,  fue  adquirido  por  el  Santuario. La  casa  fue reconstruida e inaugurada el 19 de agosto de 1992. El Museo nos muestra cómo era la vida en el pueblo en la época de las apariciones.

 Pozo del Arneiro

      El Pozo del Arneiro fue donde el Ángel de Portugal apareció en el verano de 1916. También fue en el pozo que Jacinta tuvo una visión del santo Padre, llorando y rezando de rodillas en una casa muy grande.

     Las  imágenes  del  Ángel  de  Portugal y de los tres pastorcitos son de la escultora María Irene Vilar y fueron inauguradas el 13 de Octubre de 1992.

 Valinhos

     Valinhos es el lugar donde Nuestra Señora se apareció por 4ª vez, el 19 de Agosto de 1917. Está entre la VIII y IX estaciones del Vía-Crucis. El monumento fue ofrecido por los católicos húngaros y inaugurado el 12 de Agosto de 1956. La imagen es un trabajo de la escultora María Amelia Carvalheira da  Silva  y  el  nicho del arquitecto Antonio Lino.

 Loca do Cabeço o Loca do Anjo

     Según la Hermana Lucía, es el lugar donde el Ángel se apareció a los Pastorcitos  la  primera y tercera vez.

     Aquí el Ángel les dio la Comunión y les enseñó las oraciones:

“Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.”

      “Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos  de  su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres  pecadores.”

     Las imágenes del Ángel y de los tres Pastorcitos  son  de María  Amelia  Carvalheira  da Silva. Fueron inauguradas el 12 de Agosto de 1958. La verja de hierro es obra de Domingo Soares Branco.

 Vía-Crucis de los Valinhos - Calvario

     El Vía-Crucis empieza en la Rotonda Sur (Rotonda de Santa Teresa de Ourém) y sigue el camino  que los pastorcitos tomaban para la Cova da Iría. Termina en la Capilla de San Esteban (Calvario Húngaro). Las 14  estaciones  y  la  capilla  fueron  ofrecidas  por  los  católicos  húngaros  refugiados  en  los  países  de Occidente, según idea del P. Elías Kardos (húngaro). Es un trabajo del arquitecto húngaro Ladislau Marec.

     La primera piedra del Vía-Crucis fue bendecida el 21 de Junio de 1959 y la primera piedra de la Capilla

el 11 de Agosto de 1962.

     Las estaciones del Vía-Crucis y la Capilla de San Esteban fueron bendecidas el 12 de Mayo de 1964.

     La XV estación del Vía-Crucis fue inaugurada y bendecida el 13 de Octubre de 1992. Fue ofrecida por la parroquia húngara de Lajosmize que estuvo  representada  en  la  inauguración  por  el  Padre  P. Asztalos

Jósef  y  por  un  grupo  de  parroquianos. Estuvieron  también  dos  obispos  húngaros  y  el embajador de Hungría en Portugal. Fue una señal de gratitud por la resurrección de Hungría.

     Los cuadros de las estaciones y la imagen de Nuestra Señora Patrona de Hungría en la Capilla son un trabajo  de  Maria  Amelia  Carvalheira  da  Silva. Las  imágenes  en  el Calvario son del escultor Domingo Soares Branco.

     Las once vidrieras de la Capilla son del pintor húngaro Pedro Prokop y representan Santos húngaros.

     Los dos grandes mosaicos en el techo de la Capilla (1994) representan la aparición de Nuestra Señora a los tres pastorcitos (rodeada de los siete dolores) y la consagración de la nación húngara a Nuestra Señora, realizada por el rey Santo Esteban (rodeada de las siete alegrías). Los mosaicos son de Pedro Prokop y fueron realizados en Roma con piedras de mármol traídas de todo el mundo.

 Iglesia Parroquial - Fátima Pueblo

     La Iglesia Parroquial está a 1 km de Aljustrel y a 2 km del santuario. En la entrada, a la izquierda de la puerta principal está la Pila Bautismal donde los Pastorcitos fueron bautizados. Fue también aquí donde Lucía  hizo  su  Primera  Comunión, Francisco  pasaba horas  en oración y Jacinta tuvo una aparición de Nuestra Señora que le enseño a meditar el rosario. En  el  último altar, a  la  derecha, está  la  imagen  de Nuestra Señora del Rosario que Lucía ha mencionado en sus  memorias  cuando  habla  de  su  Primera Comunión.

     En el exterior hay una imagen de Nuestra Señora y de los Beatos Francisco y Jacinta. Es un trabajo de Prof. Jaime Santos y fueron esculpidas por Manuel Machado. Las dos imágenes fueron bendecidas el 21 de Mayo de 2000 por P. Antonio Lopes de Sousa, capellán del Santuario.

 D. José Alves Correia da Silva

     D. José Alves Correia da Silva era el Obispo de la Diócesis de Leiria después de las apariciones. Vino a Cova da Iría la primera vez el 14 de Septiembre de 1921. Escribió el primer documento acerca de las apariciones el 3 de Mayo de 1922 nombrando la Comisión del Proceso Canónico. Presidió por primera vez una ceremonia oficial en Cova da Iría el 26 de Junio de 1927.

     El 13 de Octubre de 1930 en la Carta Pastoral “La Divina Providencia” declaró las apariciones dignas de fe y autorizó el culto de Nuestra Señora de Fátima.

Pio XII

La estatua de marmol de Pio XII del escultos Soares Branco, inaugurada y bendecida el 12 de Octubre de 1961. Fue ofrecida por los católicos alemanes y holandeses.

     Cardenal Ángelo Rocalli

Futuro Papa Juan XXIII, vino a Fátima como Cardenal de Venecia el 13 de Mayo de 1956.

 Papa Pablo VI

      Vino a Fátima, como peregrino, el 13 de Mayo de 1967, año del cincuentenario de las apariciones.

Cardenal Albino Luciani

      Futuro Papa Juan Pablo I, vino a Fátima como Cardenal de Venecia el 10 de Julio de 1977.

 Papa Juan Pablo II

       Vino a Fátima como peregrino el 12 y 13 de Mayo de 1982 para agradecer a Nuestra Señora el haber salvado la vida del atentado del 13 de Mayo de 1981, en la Plaza de S. Pedro. Volvió a Fátima el 13 de Mayo de 1991 y el 13 de Mayo de 2000.

María Carreira – María de la Capilla

Primera servidora de Nuestra Señora. Murió el 21 de Marzo de 1949.

João Carreira – João de la Capilla

Hijo de María Carreira, fue el primer sacristán de la Capilla de las Apariciones. Vivió sus últimos años en el santuario, donde murió el 6 de Abril de 1975. Nuestra Señora habló de él en una de las apariciones.

Padre de Lucía – António dos Santos

Nació el 3 de Enero de 1868 y murió el 31 de Julio de 1919.

 

Madre de Lucía – Maria Rosa

Nació el 6 de Julio de 1869 y murió el 16 de Julio de 1942.

Madre de Francisco y Jacinta – Olimpia de Jesus

Nació el 31 de Mayo de 1869 y murió el 3 de Abril de 1956.

Padre de Jacinta y Francisco – Manuel Pedro Marto

Conocido como “Tío Marto”, nació el 30 de Julio de 1873 y murió el 3 de Febrero de 1957.

La hermana de Lucía – Maria dos Anjos, nació en Aljustrel el 13 de Agosto de 1891 y murió el 26 de Agosto de 1896.

Era muy conocida porque los peregrinos hablaban con ella para conocer lo que ocurrió en las apariciones y para saber cómo era la vida de los Pastorcitos. Era la mayor de los hermanos de Lucía.

 Monumento al Peregrino

      El monumento al peregrino está en la Rotonda de Nuestra Señora de la Encarnación (Rotonda Norte). Fue bendecido por D. Serafim de Sousa Ferreira e Silva el 27 de Octubre de 1990.

     Es una iniciativa del Rotary Club de Fátima en homenaje al peregrino anónimo que vino, acreditó y difundió el nombre de Fátima.

 Monumento a los Pastorcitos

       El monumento a los Pastorcitos está en la Rotonda de Santa Teresa de Ourém (Rotonda Sur). Es un trabajo del escultor Fernando Marques y del arquitecto Francisco Marques, (padre e hijo).

     Los Pastorcitos están representados caminando en una base sinuosa, relacionada con el camino de Aljustrel para Cova da Iría. No solo es un camino físico para el lugar de pastoreo  y,  consecuentemente, para lugar de las apariciones, pues también es camino espiritual para la inmortalidad, en  una  ascensión infinita. El elemento vertical en el extremo representa la relación entre la tierra y el cielo dirigiendo la mirada hacia lo alto.

     Las imágenes son de piedra y el elemento vertical de acero inoxidable.

Hay agua en uno de los lados haciendo relación a la laguna de Carreira del tiempo de la Apariciones.

     El monumento fue una iniciativa de la Asociación de Fátima Cultural y fue inaugurado y bendecido el 10 de Junio de 1997 por D. Serafín de Sousa Ferreira e Silva.

Monumento al Ángel de Portugal

     El monumento al Ángel de Portugal está al final de la calle Rua Ánjo de Portugal, dando el nombre a la rotonda. Es un trabajo del escultor João de Sousa Araújo.

     La escultura es de bronce y tiene una base de piedra de la región. Alrededor tiene vegetación típica de la Serra D’Aire.

     La iniciativa es de la Associação Fátima Cultural para conmemorar los 80 años de las apariciones del Ángel a los Pastorcitos.

     La inauguración fue el 29 de Septiembre de 1996, día de la Fiesta Litúrgica de los Arcángeles S. Miguel, Gabriel y Rafael.

LOS PASTORCITOS

Lucía de Jesús Santos

     Lucía nació en Aljustrel, Fátima, el 22 de Marzo de 1907. Fue bautizada el 30 de Marzo de 1907.

     Salió de Fátima e ingresó en el asilo de Vilar en Oporto el 17 de Junio de 1921. Fue para Tuy, España, el 24 de Octubre de 1925 donde ingresó como postulante en el Instituto de Santa Dorotea y en el 26 de Octubre marchó para el convento de Pontevedra. El 20 de Julio de 1926 regresa a Tuy, donde comienza noviciado el 2 de Octubre de 1926.

     Hizo su profesión religiosa de votos temporales el 3 de Octubre de 1928 y los perpetuos el 3 de Octubre de 1934, en Tuy. Lucía regresó a Portugal el 17 de Mayo de 1946 y estuvo en Fátima en el 20 a 22 de Mayo. Lucía ingresó en el Carmelo de Santa Teresa en Coímbra el 25 de Marzo de 1948 y tomó el nombre de Hermana Maria Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado. Volvió a Fátima: el 13 de Mayo de 1967 en el cincuentenario de las apariciones a petición del Papa Pablo VI; el 12 y 13 de Mayo de 1982; el 12 y 13 de Mayo de 1991; el 12 y 13 de Mayo de 2000 en las peregrinaciones del Papa Juan Pablo II.

 Nuestra Señora se le apareció el:

-26 de Agosto de 1923, en el Asilo de Vilar;

-10 de Diciembre de 1925 y 15 de Febrero de 1926 en Pontevedra (la revelación de la devoción de los cinco primeros sábados);

-13 de Junio de 1929 en Tuy (petición de la consagración de  Rusia y la aparición de la Santísima Trinidad).

El 17 de Diciembre de 1927, la Hermana Lucía escribió las apariciones de Pontevedra: de Nuestra Señora y del Niño Jesús el 10 de Diciembre de 1925;  y del Niño Jesús el 15 de Febrero de 1926.

Por orden del obispo de Leiria, D. José Alves Correia da Silva, Lucía escribió sus Memorias:

-Primera Memoria en Diciembre de 1935 acerca de Jacinta.

-Segunda Memoria el 21 de Noviembre de 1937 acerca de las apariciones del Ángel y de Nuestra Señora.

-Tercera Memoria el 31 de Agosto de 1941, las dos partes del secreto: la visión del infierno y la devoción al Inmaculado Corazón de Maria.

-Cuarta Memoria el 8 de Diciembre de 1941 acerca de Francisco y la descripción pormenorizada de las Apariciones del Ángel y de Nuestra Señora.

-Quinta Memoria el 23 de Febrero de 1989 acerca de su padre.

-Sexta Memoria el 25 de Marzo de 1993 acerca de su madre.

-Estas dos últimas a petición del Sr. Rector del Santuario.

En Diciembre de 2000, fue editado su libro “Apelos da Mensagem de Fátima”. Son textos que la Hermana Lucia escribió durante varios años como respuesta a preguntas que le iban haciendo. El libro es para los peregrinos de Fátima y fue terminado el 25 de Marzo de 1997.

Francisco Marto 

     Francisco nació el 11 de Junio de 1908 en Aljustrel, Fátima. Fue bautizado el 20 de Junio de 1908.

     Cayó enfermo, víctima de neumonía en Octubre de 1918.

     Falleció en Aljustrel el 4 de Abril de 1919. Francisco fue sepultado en el cementerio de Fátima. El 17 de Febrero de 1952, sus restos mortales fueron exhumados y después fue trasladado para la Basílica del Santuario el 13 de Marzo del mismo año.

     Su gran preocupación era “consolar a Nuestro Señor”. El espíritu de amor y reparación por las ofensas cometidas contra Dios fue la característica de su vida tan corta. Pasaba horas en oración “pensando en Dios”. Era un contemplativo.

     Fue beatificado por el Santo Padre el 13 de Mayo de 2000.

 Jacinta Marto

      Jacinta nació el 11 de Marzo en Aljustrel, Fátima. Fue bautizada el 19 de Marzo del mismo año.

      Cayó enferma, víctima de neumonía en Octubre de 1918. Estuvo internada en el Hospital de Vila Nova de Ourém del 1 de Julio hasta 31 de Agosto de 1919 y más tarde en el Hospital D. Estefanía, en Lisboa desde el 2 de Febrero de 1920, donde murió el 20 de Febrero de 1920.

      Desde el 21 de Enero hasta el 2 de Febrero de 1920, Jacinta estuvo en el orfanato de Nuestra Señora de los Milagros, en la calle de la Estrella, en Lisboa, una casa fundada por D. María da Purificaçao Godinho, a quien Jacinta llamaba “Madrinha”.

      Fue celebrada una misa de cuerpo presente en la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, en Lisboa, donde su cuerpo estuvo hasta el 24, día en que su tumba fue transportada para el cementerio de Vila Nova de Ourem. Allí quedó…

      Allí se quedó en el sepulcro de la familia del Barón de Alvaiázere, en el día 12 de Septiembre de 1935, Jacinta fue trasladada para el cementerio de Fátima y entonces su ataúd fue abierto. El 30 de Abril de 1951 fue hecho el reconocimiento canónico del cuerpo. Jacinta fue finalmente trasladada para la Basílica del Santuario el 1 de Mayo de 1951.

      Nuestra Señora se le apareció cinco veces en la Cova da Iría y una en Valinhos. Pero también se le apareció unas veces más en su casa cuando estaba enferma, en la iglesia parroquial  el Jueves de Ascensión y en Lisboa (en el orfanato y en el hospital).

      Jacinta tuvo una visión del Santo Padre en el Pozo del Arneiro y otra más en Loca do Cabeço.

      El espíritu de sacrificio fue característica en su vida llevada por la preocupación de la salvación de los pecadores y del desagravio del Inmaculado Corazón de Maria; de todo ofrecía sacrificio a Dios, como el Ángel les dijo, diciendo la oración que Nuestra Señora les había enseñado: Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en desagravio por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María.

      Tenía un gran amor al Inmaculado Corazón de Maria, al Santo Padre y a los pecadores. Fue el Dr. Eurico Lisboa el que recomendó la ida de Jacinta a Lisboa y el Dr. Leonardo de Sousa Castro Freire quien la operó el 10 de Febrero de 1920.

      Jacinta fué beatificada en Fátima por el Santo Padre el 13 de Mayo de 2000.

 BEATIFICACIÓN DE LOS DOS PASTORCITOS

      D. José Alves Correia da Silva había tomado posesión de la Diócesis de Leiria el 4 de Agosto de 1920. Pero hasta el 3 de Mayo de 1922 no publicó una Provisión creando una comisión de peritos para analizar, con rigor e imparcialidad, los hechos ocurridos en Fátima.

      El informe de la Comisión Canónica quedó concluido el 13 de Abril de 1930, entregado al Sr. Obispo lo aprueba al día siguiente. De este informe podemos transcribir los siguientes párrafos: “Nada prueba que alguno de los niños faltase conscientemente a la verdad. Nada prueba, tampoco, que alguno de ellos llegase a ser víctima de cualquier ilusión o alucinación. Nadie puede dudar de su sinceridad.”

      “Las terribles amenazas que les fueron dirigidas, hasta por la misma autoridad administrativa y las duras provocaciones que fueron sujetos, aunque logran intimar a Jacinta y a Francisco hasta el punto de hacerles llorar, no les impiden mantenerse en sus afirmaciones y ni siquiera son capaces de arrancarles el secreto que la aparición les comunicó religiosa e inviolablemente con una fidelidad y una firmeza a toda prueba, imposible de explicar en su tan tierna edad sin una asistencia  especial de lo Alto.”

      “La sensatez de sus respuestas, unida a una ingenuidad infantil, revela un espíritu normal, una imaginación serena y calma, un buen sentido común fuera de lo vulgar.”

      “La actitud tanto de los padres de Lucía como de los padres de Francisco y Jacinta, correcta y absolutamente desinteresada, favorece aún más la veracidad de los niños”.

      “La muerte edificante de Francisco Marto y la muerte no menos edificante de su hermana Jacinta, verdaderamente extraordinaria por las circunstancias que la envolvieron, con la confirmación implícita hecha tanto por uno como por la otra, de todas las declaraciones, que hasta entonces habían hecho relativas a las apariciones, son elementos de prueba que no se deben despreciar.”

      “Y como confirmación última, definitiva y irrefragable de que la Santísima Virgen apareció en Fátima para salvación de tantas almas, está ahí para atestiguarlo la larga serie de curas milagrosas, muchas de ellas constatadas como tales por el veredicto de la ciencia.”

      En estos términos, D. José Alves Correia da Silva, por la carta pastoral fechada el 30 de Octubre de 1930: “Declara dignas de fe las apariciones a los niños en la Cova da Iría, Fátima, en los 13 de Mayo a Octubre de 1917.” “Permite oficialmente el culto de Nuestra Señora de Fátima.”

      Así, dadas las señales de veneración manifestadas por el pueblo a los videntes fallecidos, en buena hora en 1946 se iniciaron los primeros pasos para sus Causas de Canonización. Los procesos de Beatificación comenzaron el 30 de Abril de 1952. Con la publicación de las Posiciones sobre la santidad de vida, virtudes y milagros de los dos Pastorcitos, documentos firmados por el entonces Canónigo Juan Pereira Venancio, mas tarde Obispo de la Diócesis de Leiria.

      Los procesos fueron enviados a la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, en el Vaticano: de Jacinta el 2 de Julio de 1979, de Francisco el 3 de Agosto del mismo año.

      Los dos procesos tuvieron un curso favorable, y el 13 de Mayo de 1989, el Santo Padre Juan Pablo II decretó solemnemente la Heroicidad de las Virtudes de lo Siervos de Dios, Francisco y Jacinta Marto, concediéndoles el título de Venerables.

      Pero como era necesario un milagro para la beatificación de los no-mártires (era la situación de los dos videntes) y el milagro debería ser reconocido científicamente,  así fue presentado el caso de Maria Emilia Santos que estuvo paralitica durante 22 años e insensible de la cintura para abajo; La enferma ha hecho sucesivas novenas a los pastorcitos. En la noche del 25 de Marzo de 1987, ha escuchado una voz que le ha dicho: “Siéntate que puedes”.

      Pasó a ir en silla de ruedas y continuó haciendo sus novenas. El día 20 de Febrero de 1989, día del aniversario de la muerte de Jacinta, consiguió levantarse, dio sus primeros pasos sin dolores y a caminar libremente.

      Después de los exámenes efectuados en Roma, la cura fue científicamente confirmada por unanimidad como un milagro por la Consulta Médica del Vaticano. El caso siguió para la apreciación de los Consultores Teólogos y también de la Asamblea de los Obispos y Cardenales de la Congregación de los Santos. Recibiendo el parecer favorable, el caso fue presentado al Santo Padre Juan Pablo II el 28 de Junio de 1999 que ordenó la promulgación del respectivo decreto. Así, el periódico del Vaticano L’Osservatore Romano, año XXX, n. 27 del 3 de Julio de 1999, p.2, publicó la noticia, atribuyendo el milagro a la intercesión de los Venerables Francisco y Jacinta Marto; El texto fue publicado en Acta Apostolicae Sedis, año y volumen XCII, n. 1 del 10 de Enero de 2000, p. 74-75.

      Finalmente, el 13 de Mayo de 2000, en el Santuario de Fátima, en la celebración eucarística, el Papa Juan Pablo II declaró solemnemente:”Concedemos que de hoy en adelante los Venerables Siervos de Dios Francisco Marto y Jacinta Marto sean llamados Beatos, y pueda celebrarse anualmente, en lugares y forma según derecho, la fiesta de Francisco y Jacinta Marto en el 20 de Febrero.”

 LAS APARICIONES DEL ÁNGEL  EN 1916

      Las apariciones del Ángel en 1916 fueron una preparación de los pastorcitos para el encuentro con Nuestra Señora. También fueron una invitación a la oración y al sacrificio de lo que los Pastorcitos llegaron a ser el mejor ejemplo.

      1 Aparición – en Loca do Cabeço (Cueva de Cabezo).

      El Ángel dijo:

     “¡No temáis! Soy el Ángel de la Paz. Rezad conmigo. Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. Rezad así. Los Corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas.”

     Hermana  Lucía  dice:  “La  atmósfera  sobrenatural  que  nos  envolvía  era  tan intensa, que casi no nos dábamos cuenta de nuestra propia existencia  por  un  largo  espacio  de  tiempo,  permaneciendo  en  la posición que nos había dejado, repitiendo  siempre  la misma oración. La presencia de Dios se sentía tan intensa e íntima, que ni entre nosotros mismos nos atrevíamos a hablar. Al día siguiente todavía sentíamos el alma envuelta en esa atmósfera que solamente iba desapareciendo muy lentamente. En esta aparición, nadie pensó en hablar ni en recomendar el secreto. Ella, por sí, lo impuso. Era tan íntima que no era fácil pronunciar sobre ella la menor palabra. Nos hizo tal vez mayor impresión por ser la primera tan manifiesta.” (H. Lucía, Memoria IV)

      2 Aparición – en el Pozo (Poço do Arneiro)

       “- ¿Qué hacéis?  Rezad,  rezad  mucho.  Los  Santísimos  Corazones  de  Jesús  y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios.

      - ¿Como nos hemos de sacrificar?, le pregunté.

      - En todo lo que podáis, ofreced a Dios un sacrificio como acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y como súplica por la conversión de los pecadores. Atraed así sobre vuestra Patria la paz. Yo soy  el  Ángel  de  su  guarda,  el  Ángel  de  Portugal. Sobre  todo, aceptad  y  soportad, con sumisión, el sufrimiento que el Señor os envíe.” (Memoria II)

      3 Aparición - en Loca do Cabeço (Cueva del Cabezo)

      “Nos levantamos  para  ver lo que pasaba y vimos al Ángel, que tenía en la mano izquierda un Cáliz, sobre el cual había suspendida una Hostia, de la que caían unas gotas de Sangre dentro del Cáliz. El Ángel dejó suspendido  en  el  aire  el  Cáliz, se  arrodilló  junto  a  nosotros, y nos  hizo repetir tres veces: “ Santísima Trinidad, Padre,  Hijo,  Espíritu  Santo,  os  ofrezco  el  preciosísimo  Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro  Señor  Jesucristo,  presente  en  todos  los  Sagrarios de  la  tierra, en reparación  de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores”.

      Después se levanta, toma en sus manos el Cáliz y la Hostia, me da la Sagrada Hostia a mí y la Sangre del Cáliz la divide entre Jacinta y Francisco, diciendo al mismo tiempo: Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios.” (Memoria IV)

LAS APARICIONES DE NUESTRA SEÑORA

      1 Aparición – 13 de Mayo

       “- No tengáis miedo. No os voy a hacer daño.

       - ¿De dónde es Usted? – le pregunté.

       - Soy del Cielo. (...) Vengo a pediros que vengáis aquí seis meses seguidos, el día 13 a esta misma hora. Después os diré quién soy y lo que quiero. ¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que El quisiera enviaros, en acto de desagravio por los pecadores?  Rezad el Rosario todos los días,  para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra.” (Memoria IV)

 

      2  Aparición - 13 de Junio

 

      -¿Qué quiere Usted de mí? - pregunté.

      - "Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene; que recéis el Rosario todos los días y que aprendáis a leer. Después diré lo que quiero.

      Pedí la curación de un enfermo.

      - "Si se convierte, se curará durante el año".

      - Quería pedirle que nos llevase al cielo.

      - "Sí; a Jacinta y a Francisco los llevaré pronto; pero tú quedarás aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón".

      - ¿Me quedo aquí sola? - pregunté con pena.

      -"No, hija. ¿Y tú sufres mucho? No te desanimes; Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el  camino que te conducirá hasta Dios". (Memoria IV)

      3 Aparición – 13 de Julio

 

      “-¿Qué quiere Usted de mí? – pregunté.

      - Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene; que continuéis rezando el Rosario, para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra, porque sólo Ella lo puede conseguir.

      - Quería pedirle que nos dijera quién es Usted, que haga un milagro para que todos crean que Usted se nos aparece.

      - Continuad viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quién soy, y lo que quiero y haré un milagro que todos han de ver para creer. (...) Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas  veces, en  especial cuando  hagáis  algún  sacrificio: Oh Jesús, es  por  tu  amor, por  la  conversión  de  los pecadores y en desagravio por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María. Habéis visto el infierno, a donde  van  las  almas  de los  pobres  pecadores; para  salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz..., vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y la Comunión reparadora de los primeros sábados. Si  atendieran  mis  peticiones, Rusia  se  convertirá  y  habrá  paz; si  no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi  Inmaculado  Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre la doctrina de la Fe. Cuando recéis el Rosario, diréis, después de cada misterio: ¡Oh Jesus mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, principalmente las más necesitadas!” (Memoria IV)

       4 Aparición – 19 de Agosto en Valinhos

 

     “- ¿Qué es lo que Usted quiere de mí?

     - Quiero que sigáis yendo a Cova de Iría el día 13; que continuéis rezando el Rosario todos los días. El último mes haré un milagro para que todos crean.

     - ¿Qué es lo que Usted quiere que se haga con el dinero que la gente deja en Cova da Iría?

     - Que hagan dos andas. El dinero de las andas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario; lo que sobre es para ayudar a una capilla que deben hacer. Rezad, rezad mucho y haced  sacrificios  por  los pecadores, pues van muchas almas al infierno, por no haber quien se sacrifique y ruegue por ellas.” (Memoria IV)

      5 Aparición – 13 de Septiembre

       “- Continuad rezando el Rosario, para alcanzar el fin de la guerra. (...) Dios está contento con vuestros sacrificios pero no quiere que durmáis con la cuerda; llevadla sólo durante el día.” (Memoria IV)

      6 Aparición – 13 de Octubre

      “- ¿Qué es lo que Usted quiere de mí?

      - Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honra; que soy la Señora del Rosario; que continúen rezando el Rosario todos los días. No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que  ya  está  muy  ofendido.

      Y, abriendo las manos, las hizo reflejarse en el sol. Y, mientras se elevaba, continuaba el reflejo  de  su propia luz proyectándose en el sol.”  (Memoria IV)

 Consagración del Mundo al Inmaculado Corazón de María

      Pío XII consagró por la primera vez el mundo al Inmaculado Corazón de Maria el 31 de Octubre de 1942. Renovó la consagración el 8 de Diciembre de ese mismo año. Pablo VI renovó la consagración el 21 de Noviembre de 1964.

      Juan Pablo II renovó la consagración: el 7 de Junio de 1981 en la clínica donde estuvo internado en Roma; 8 de Diciembre de 1981 en Roma; 13 de Mayo de 1982 en Fátima; 16 de Octubre de 1983 en la Plaza de S. Pedro; 25  de  Marzo  de 1984  en  la  Plaza  de San Pedro  delante de  la  Imagen  de la Capilla de las Apariciones; 13 de Mayo de 1991 en Fátima. Rusia fue consagrada el 7 de Julio de 1952 por Pío XII.

 Consagración del Millennium al Inmaculado Corazón de María

       Juan Pablo II consagró el Millennium al Inmaculado Corazón de Maria en Roma en la Plaza de S. Pedro en el día 8 de Octubre de 2000 en el Jubileo de los Obispos  y ante la Imagen de Nuestra Señora de Fátima de la Capilla de las Apariciones. Cerca de 1500 obispos estaban.

 EL MENSAJE DE FÁTIMA EN PONTEVEDRA (ESPAÑA)

1.   La promesa de venir a Pontevedra: 13 de julio de 1917.

     En Pontevedra (España), decimos, la Virgen María vino a cumplir la promesa hecha en Fátima, el día 13 de julio de 1917, de pedir la comunión reparadora de los primeros sábados y la consagración  de  Rusia al Corazón de María. De esto último hablaremos en  otro  opúsculo, próximo  a  aparecer. Vamos a referirnos ahora únicamente a lo sucedido en Pontevedra, a fines del año 1925 y a principio del año 1926.

     Lucía de Jesús llega a Pontevedra, para  iniciar  su  preparación  para  el  Noviciado  de  la  Religiosas Doroteas, a fines de octubre de 1925. Durante más de cuatro años, abandonando a su casa de Aljustrel y los lugares inolvidables  de  las  Apariciones, ha  estado  educándose, como  interna, en un colegio  de la ciudad  de  Porto. Es  allí  donde  siente la llamada de Dios para la vida religiosa, y, desde allí, parte para Pontevedra a comenzar los meses preparatorios para el noviciado.

     Las Religiosas Doroteas habían alquilado la antigua casa de los Marqueses de Riestra, en la Travesía de Isabel II, muy cerca de la hoy Basílica Santa María la Mayor. Es allí donde Lucía ocupa una habitación, hoy convertida en oratorio, y donde tiene lugar la Aparición de la Virgen, que viene a cumplir lo prometido en la Cova de Iría.

     Recordemos primero el texto literal de Lucía en que la Virgen promete esta Aparición de Pontevedra. Lucía acababa de pedir, en ese 13 de julio de 1917, a la Virgen un milagro para que todos creyesen en sus apariciones. El texto de Lucía sigue literalmente así:

     “En octubre diré quién soy y lo que quiero; y haré un milagro para que todos crean.

     Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, especialmente siempre que hiciereis algún sacrificio:

     ‘Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores, y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María.’

     Al decir estas últimas palabras, abrió de nuevo las manos, como en los meses pasados. El reflejo parecía penetrar en la tierra; y vimos como un mar de fuego:

     Sumergidos en este fuego (estaban) los demonios y las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana, que fluctuaban en el incendio, llevada por las llamas que de las mismas salían, juntamente con nubes de humo. Caían  hacia todas partes, semejantes al caer de las pavesas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio; entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. Debe haber sido a la vista de esto  que  yo  di aquel ‘Ay’,  que dicen haberme oído.

     Los  demonios  distinguíanse  por  sus  formas  horribles  y  asquerosas  de  animales  espantosos  y desconocidos, pero transparentes como negros carbones en brasa.

     Asustados, y como para pedir socorro, levantamos la vista hacia Nuestra Señora, quien nos dijo entre bondad y tristeza: Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores.

     Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado.

     Si hicieren lo que os digo, se salvarán muchas almas, y tendrán paz.

     La guerra (de 1914-1918) va a terminar. Pero, si no dejan de ofender a Dios, en el Pontificado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes  por  medio  de  la  guerra, el hambre y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.

     Para  impedirlo  vendré  a  pedir  la  consagración  de  Rusia  a  mi  Corazón Inmaculado, y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atendieren a mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz. Si no, esparcirá sus horrores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas.

     Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará.

     El Santo Padre (acabará por finalmente) me consagrará Rusia, que se convertirá; y será concedido al mundo algún tiempo de paz.

     En Portugal se conservará siempre la doctrina de la de, etc.

     En este texto precioso nos interesa, únicamente ahora, la promesa de: “vendré a pedir… la comunión reparadora de los primeros sábados.”

 2.   El cumplimiento de la promesa: 10 de diciembre de 1925.

     Pues bien: esa promesa la cumple la Virgen el día 10 de  diciembre  de 1925, apareciéndose  a  Lucía, humilde postulante Dorotea, en su celdita de Pontevedra. Dejemos que la misma hermana Lucía, con una sencillez encantadora, nos narre los hechos maravillosos: J. M. J.

     En el día 17 de diciembre de 1927 fui junto al Sagrario a preguntar a Jesús  de  qué modo  satisfaría la petición que se le había hecho, ya que el origen de la devoción al Corazón Inmaculado estaba  incluida en

el secreto que la Santísima Virgen le había confiado.

     Con voz clara, Jesús le hizo oír estas palabras:

     --Escribe, hija mía, lo que te piden; y todo lo que te reveló la Santísima Virgen en la aparición en que habló de esta devoción, escríbelo también. En cuanto al resto del secreto, el silencio continúa.

Pues bien, lo que en 1917 fue confiado a este respecto es lo siguiente:

     Ella (es decir, Lucía, que habla en tercera persona) pidió que los llevara al cielo. La Virgen respondió:

     --Sí; a Jacinta y a Francisco los llevo pronto; pero tú, Lucía (¡aquí se le escapó el nombre a la escritora!), te quedas aquí por algún tiempo. Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. El quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado. A quien la abrazare, prometo la salvación; y esas almas (devotas del Corazón Inmaculado) serán queridas por Dios, como flores puestas por mí para adornar su trono.

     --¿Y me quedo solita?, dije con tristeza.

     --No, hija. Yo nunca te dejaré: mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios.

     Día 10 de diciembre de 1925. Se le apareció la Santísima Virgen, y  al  lado, como  suspendido  en  una nube luminosa, un niño.

     La Santísima Virgen la ponía la mano en el hombro, y mostraba al mismo tiempo  un Corazón que  tenía en la otra mano, cercado de espinas. En ese momento, dijo el niño:

     --Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que  está  cubierto  de espinas, que  los  hombres ingratos le clavan sin cesar; sin que haya nadie que haga un acto de reparación para arrancárselas.

Inmediatamente dijo la Santísima Virgen:

     --Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas  que  los  hombres  ingratos  me  clavan  sin  cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme; y di que:

 

     “A TODOS LOS QUE, DURANTE CINCO MESES EN EL PRIMER SÁBADO SE CONFIESEN, RECIBAN LA SAGRADA COMUNIÓN, RECEN EL ROSARIO, ME HAGAN QUINCE MINUTOS DE COMPAÑÍA, MEDITANDO EN LOS QUINCE MISTERIOS DEL ROSARIO, CON EL FIN DE  DESAGRAVIARME, LES PROMETO ASISTIR A LA HORA DE LA MUERTE CON TODAS LAS GRACIAS NECESARIAS PARA SU SALVACIÓN.”

     Más abajo explicamos esta esplendida Promesa, y las condiciones requeridas por el cielo para gozar de sus  frutos. Lucía, naturalmente, dio  cuenta  de  esta  Aparición  a  su  confesor  de  entonces, el  santo  y venerable  don  Lino  García. También  se  abrió  a  su  Superiora, Madre  Magalhaes. Estos  comenzaron inmediatamente a practicar la devoción recomendada. Y Madre Magalhaes llegó hasta comunicarlo, pocos días después, al señor  Obispo de Leiria. Sin embargo, las dificultades comenzaron. Así las cosas, el cielo interviene por segunda vez. Si la primera vez se habían aparecido a Lucía, en su habitación la Virgen y el Niño Jesús, la segunda vez se le aparece sólo el Niño Jesús, junto al portón del jardín, en un momento en que Lucía se disponía a realizar una de sus labores domésticas. Es mejor que la dejemos hablar:

     “El día 15 de febrero de 1926 se le apareció de nuevo el Niño Jesús. Le pregunto si ya había propagado la devoción a su Santísima Madre.

     Ella (Lucía) le expuso las dificultades que tenía el confesor. Que la Madre Superiora estaba dispuesta a propagarla, pero que el confesor había dicho que ella sola nada. Jesús respondió:

     --Es verdad que tu Superiora sola nada puede; pero con mi gracia lo puede todo.

     Presentó a Jesús la dificultad que tenían algunas almas en confesarse en el sábado; y pidió que fuera válida la confesión dentro de los ocho días. Jesús respondió:

     --Sí; y hasta puede ser de muchos días más; con tal de que, cuando me reciban, estén en gracia, y tengan la intención de desagraviar al Corazón Inmaculado de María.

     Ella (Lucía) preguntó:

     --Mi Jesús, ¿y las que se olvidaren de formar esa intención?

     --Jesús respondió:

     --Pueden formarla en otra confesión siguiente, aprovechando la primera ocasión que tengan para confesarse.”

     En un relato, redactado poco después del suceso, y últimamente publicado  por Martin dos Reis, la Hermana Lucía narra,  con el candor de aquellos años, una circunstancia, que es todo un encanto de sencillez evangélica:

     “En el día 15 (de febrero de 1926) estaba yo muy ocupada con mi oficio, y casi no me acordaba de eso (de la aparición del día 10 de diciembre anterior). E iba a arrojar un cubo de basura fuera del jardín. Era allí donde algunos meses antes había encontrado un niño a quien  había preguntado si sabía el Ave María. Respondiéndome que sí, le mandé que la dijese para yo oírla. Y, como él no se resolvía a hacerlo solo, la dije con él tres veces; y, al fin de las tres Ave Marías, le pedí que la dijese solo. No fue capaz de decir solo el Ave María. Le pregunté si sabía cuál era la Iglesia de Santa María. Me respondió que sí. Le dije que fuese allí todos los días y que dijese así:

     ‘Oh Madre mía del cielo, dadme a vuestro Niño Jesús.’

     Le enseñé eso y me marché.

     El día 15 de febrero de 1926, volviendo yo allí como de costumbre, encontré un niño que me pareció ser el mismo, y le pregunté:

     --Bueno, ¿has pedido el Niño Jesús a la Madre del Cielo?

     El niño se vuelve a mí y dice:

     --Y tú, ¿has propagado por el mundo lo que la Madre del Cielo te pidió?

     Y, en esto, se transforma en un Niño resplandeciente; conociendo entonces que era Jesús…”

 El sentido del mensaje de Pontevedra

      Esos son los hechos y los textos auténticos del maravilloso y esperanzador Mensaje que la Virgen promete en Fátima y viene a cumplir en Pontevedra. Esos hechos están garantizados por los documentos más fehacientes, y entran en lo más íntimo y esencial del Mensaje de Fátima. Pero es necesario que sean bien comprendidos.

     1 Las condiciones

     Expliquemos primero las condiciones. El texto auténtico de la Gran Promesa distingue con toda claridad cinco condiciones y una intención general que debe entrar en todas ellas.

     a) En cinco  primeros  sábados  de  mes, seguidos. En  la  práctica  de  la  Iglesia  era ya muy común la comunión reparadora en los primeros sábados de mes, siguiendo la práctica de los nueve primeros viernes al Sagrado Corazón de Jesús. Pero la singularidad que aquí se propone consiste en ese número reducido de “cinco primeros sábados”. Una vez más las misericordias del Señor se complacen en manifestarse en una devoción a su Madre: de nueve primeros viernes, el Señor ha pasado a cinco primeros sábados.

     Un confesor de Lucía habría de preguntarle un día el por qué de ese número.  Lucía, después de haber recibido especiales luces de iluminación sobre este punto, recibía esta respuesta del Señor:

     “Hija mía, la razón es sencilla: se trata de cinco especies de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:

     1. Las blasfemias contra la Inmaculada Concepción.

     2. Contra su virginidad.

     3. Contra su maternidad divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.

     4. Los que  procuran  públicamente infundir en los corazones de los niños la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

     5. Los que ultrajan directamente en sus sagradas imágenes.”

     Al mismo tiempo que recibía estas luces, la Hermana Lucía, por invitación de su confesor, pidió al Señor que  aquellos  que  no pudieran  hacerlo en sábado lo pudieran realizar al domingo siguiente. Recibió esta respuesta:

     “Será  igualmente  aceptable  la  práctica  de  esta  devoción en el domingo siguiente al primer sábado, cuando mis sacerdotes, por justos motivos, así lo concedieren a las almas.”

     b) Confesión. Este acto no tiene otro tiempo limitado sino aquel elegido para que sea una vez para cada uno de los cinco primeros sábados. Adviértase que es  necesaria la intención de que, en esa confesión, se quiera  desagraviar al  Corazón  Inmaculado  de   María; de tal manera que,  si se olvidó en una confesión, debe formarse en una confesión siguiente.

     c) Comunión. Se trata, naturalmente, de una comunión recibida en gracia. También aquí es necesaria la intención de desagravio al Inmaculado Corazón de María. Y, desde luego, la  condición de una vez durante cinco  meses  seguidos  no  es  más  que  un  medio  que  invita  a  la comunión frecuente. De hecho nada contribuyo tanto a la comunión frecuente, antes del Concilio, como la práctica de la comunión reparadora de los nueve primeros viernes de mes. La comunión reparadora en los primeros sábados está destinada a producir los mismos frutos.

     d) Rezo  del  Santo  Rosario.  La  Virgen,  en  Fátima, pidió  el  rezo  del  Rosario  diario  en  todas  las Apariciones. Ahora, en  Pontevedra, lo pide  de  una  manera  especial, poniéndolo  como  una  condición necesaria.

     e) Durante  quince minutos, meditación de los misterios del Rosario. Se puede meditar en todos, o en algunos de ellos, o –lo que es lo mismo- en cualquier paso de la vida del Señor o de la Virgen.

     Esto puede hacerse de varias maneras: intercalando entre los misterios unos minutos de meditación, los cuales,  todos  juntos,  formen  ese  espacio  de  quince  minutos; o, aparte  del  Rosario,  haciendo  una meditación dirigida por otro o hecha personalmente de esa duración. Lo que no parecen convenientes, no obstante  las  afirmaciones  de  algunos  autores,  es  que  esa  meditación  consista  simplemente  en  la meditación que, ya de suyo, debe acompañar el rezo del Santo Rosario.

     Es evidente que con esta meditación, exigida como condición, la Virgen ha hecho una llamada maternal a sus hijos para que no se contenten con honrarla solo con los labios, sino también con el corazón.

     2. La gran promesa: su sentido.

     Es, ante  todo, claro  que  cuando  Dios  hace  una  promesa  tan  espléndida  como  ésta lo  hace para atraernos por medios humanos a su amor; y en este caso, además, para incitarnos a la devoción hacia la Virgen, en la que Él tanto se complace. Esa es la primera razón de esa promesa generosa. No pongamos, pues,  cotos a la generosidad divina con nuestras pobres e indigentes consideraciones humanas.

     Pero, en segundo lugar, esa Promesa no puede tener la finalidad de fomentar nuestra pereza y nuestra desidia en la fuga del pecado y en el servicio sacrificado del Señor por medio del cumplimiento de nuestros deberes de cristianos y de hombres.

     Esto supuesto, ya no se trata de prácticas o fórmulas mágicas para arrancar la salvación al cielo… No existe,  por  tanto,  ninguna  dificultad  teológica  seria para que Dios muestre su complacencia hacia una práctica de piedad mariana, a la que vincula  una promesa especial de salvación. Esa Promesa  no  hace más  que  aplicar  un  principio  general  en  la  tradición católica  que dice que la devoción a la Virgen  es “prenda” de salvación eterna.

     Por lo demás, la fórmula de la Hermana Lucía es irreprochable:

     “Yo prometo asistirles, en la hora de la muerte, con todas las gracias necesarias para su salvación.”

     Que, no  obstante  todo  esto,  algunas  almas  puedan volver a  un estado  de  pecado, después de una práctica de los cinco primeros sábados… Sí, es posible, desgraciadamente. Pero, en principio, no limitemos la misericordia divina, sobre todo cuando quiere manifestarse por medio de la Virgen. Esas  mismas  almas “caídas”, siempre será verdad que se levantan más fácilmente  que otras que no practicaron esa devoción, y esto en virtud de esas gracias mismas de perseverancia final que se prometen.

     No se trata, pues, de hacer entrar a nadie en el cielo sin el vestido nupcial.

     Texto sacado de:

     “El Mensaje de Fátima en Pontevedra”

     Joaquín María Alonso

     EDICIONES SOL DE FÁTIMA

Última Aparición - TUY (España).

      Por fin, tenemos la última aparición en Tuy. Cual bóveda, remata y sintetiza todo el mensaje en esa vida deslumbrante que compendia en una sola y unida mirada el misterio de la Trinidad, el sacrificio eucarístico y la presencia y participación singular de María bajo la Cruz con Su Corazón Inmaculado en todo este misterio de salvación del mundo.

     Nos cuenta Lucía:

     “Yo había pedido y obtenido licencia de mis Superiores y Confesor para hacer la Hora Santa de las 11 a media noche, de jueves a viernes. Estando una noche sola, me arrodillé entre la balaustrada, en medio de la capilla, a rezar postrada, las oraciones del Ángel. Sintiéndome cansada, me levanté y continué rezándolas con los brazos en cruz. La única luz era la de la lámpara. De repente, se iluminó toda la Capilla, con una luz sobrenatural y sobre el Altar apareció una Cruz de luz que llegaba hasta el techo. En una luz más clara se veía, en la parte superior de la Cruz, una cara de hombre  con cuerpo hasta la cintura, sobre el pecho una paloma, también de luz y, pegado a la Cruz, el cuerpo de otro hombre. Un poco debajo de la cintura, suspendido en el aire, se veía un cáliz y una hostia grande sobre la cual caían algunas gotas de sangre que corrían por la cara del Crucificado y de una herida en el pecho. Deslizándose por la Hostia, esas gotas caían dentro del cáliz. Bajo el brazo derecho de la Cruz estaba Nuestra Señora (“era Nuestra Señora de Fátima con Su Inmaculado Corazón… en la mano izquierda… sin espada, ni rosas, pero con una Corona de espinas y llamas…”), con Su Inmaculado Corazón en la mano… Bajo el brazo izquierdo, unas letras grandes, como si fuesen de agua cristalina que corriese por encima del Altar, formaban estas palabras: “Gracia y Misericordia”.

     Comprendí que me era mostrado el misterio de la Santísima Trinidad y recibí luces sobre este misterio que no me es permitido revelar”.

     Es interesante notar como esta representación de la Trinidad en la Cruz es llamada en la iconografía cristiana “Trono de Gracia”, por la evocación del pasaje de Heb, 4, 14-16: “Teniendo por lo tanto un Sacerdote eminente que penetró en los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, conservemos firme la confesión de fe. De hecho, no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras flaquezas, pues Él fue probado en todo como nosotros, excepto en el pecado. Vamos pues confiados al Trono de la Gracia, a fin de alcanzar misericordia y encontrar gracia para ser ayudados en el tiempo oportuno”. Y, ¿cómo no evocar además, por asociación, el prólogo de San Juan donde nos presenta el Verbo Encarnado como “Hijo Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”, de amor misericordioso y fiel, de “cuya plenitud todos recibimos gracias sobre gracias” (Jn 1, 14-16)?

     Gracia y Misericordia, Gracia del Amor misericordioso – es esta por tanto, la síntesis del mensaje de Fátima y de la revelación del Dios compasivo que, en Su Amor Trinitario, se inclina sobre todos los sufrimientos humanos, sobre la humanidad para hacerle sentir toda Su ternura, para manifestarse como Padre amoroso de toda criatura.

     Comprendemos entonces como el Papa Wojtyla, recordando el octogésimo aniversario de las apariciones de Fátima, escribía, un mensaje al obispo local:

     “A las puertas del Tercer Milenio, observando las señales de los tiempos en este siglo XX, Fátima se cuenta ciertamente entre los mayores, hasta porque anuncia en su Mensaje muchas de las señales sucesivas e invita a visir sus llamadas; señales como las dos guerras mundiales, también además grandes asambleas de Naciones y Pueblos bajo el signo del diálogo y de la paz, la opresión y las convulsiones vividas por diversos países y pueblos, pero también la voz y la vez dadas a poblaciones y a gentes que entretanto se levantaron en la arena internacional; las crisis, las deserciones y tantos sufrimientos de los miembros de la Iglesia como también un renovado e intenso sentido de solidaridad y de recíproca independencia en el Cuerpo Místico de Cristo, que se van consolidando, que se van consolidando en todos los bautizados…, o alejamiento y abandono de Dios de parte de individuos y sociedades, pero también una irrupción del Espíritu de Verdad en los corazones y en las comunidades habiéndose llegado a la inmolación y al martirio para salvar a “imagen y semejanza de Dios en el hombre”(Gn 1,27), para salvar el hombre del hombre.

     De entre estas y otras señales de los tiempos, como decía, sobresale Fátima, que nos ayuda a ver la mano de Dios, guía providencial del Padre paciente y compasivo también de este siglo XX”.

     A la luz de estas llaves hermenéuticas, Fátima se presenta como una señal de Dios para nuestra generación, una palabra profética para nuestro tiempo, una intervención divina en la historia humana mediante el rostro materno de María.

     Cuando María se mueve para una misión recibida de Dios, nunca es por algo de poca importancia o por cuestiones marginales, ya que se trata siempre del grave problema de la suerte (destino) del mundo y de la salvación de los hombres.

     Pensando bien, por lo tanto, las coordenadas del mensaje de Fátima son amplias y contienen teológicamente una profecía a la luz de la escatología. “La profecía en sentido bíblico del término, no significa predecir el futuro, pero sí aplicar la voluntad de Dios al tiempo presente, y por consiguiente, aplicar el camino recto del futuro”.

     Por otro lado las vicisitudes de la humanidad y de la Iglesia deben ser sometidas al criterio escatológico del fin último. Solamente abriendo los horizontes sobre la eternidad y proclamando la esperanza teologal es posible iluminar el sentido de la historia abierta al futuro de Dios y oponerse al alma que amenaza a la humanidad. En este sentido, el mensaje de Fátima es la premonición del “juicio” que pende sobre el mundo con la posibilidad de autodestrucción infernal, esto es de acabar reducido a cenizas, es anunciada juntamente con la esperanza de vencer el mal a partir de nuestra conversión a Dios. El mensaje de Fátima es por lo tanto advertencia y, al mismo tiempo consolación de la esperanza teologal: el mal es vencido por el amor trinitario revelado en la cruz y resurrección de Jesús, y por el amor de María por nosotros”.

                                                                                                               Boletín de los Pastorcitos.

 

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NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA.

Señor, ven en mi ayuda.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos,
Amén.

Día 1
Amor al retiro
Virgen Santísima, que te dignaste aparecer a tres pastorcitos en los montes de Fátima, enseñándonos así que en el retiro es donde debemos conversar con Dios para bien de nuestras almas; alcánzanos amor a la oración y al recogimiento, para en él oír la voz del Señor y cumplir fielmente su santísima voluntad.
Nuestra Señora de Fátima
Ruega por nosotros.
Tres Avemarías.

Día 2
Amor a la inocencia o pureza de cuerpo y alma.
Virgen purísima que, vestida de nívea blancura, apareciste a unos pastorcillos sencillos e inocentes, indicándonos as í cuánto debemos amar la pureza del cuerpo y del alma que el Señor nos otorgó en el Bautismo; haz que apreciemos debidamente este don sobrenatural y no escandalicemos nunca con
palabras o acciones, antes ayudemos a las almas inocentes a conservar este celestial tesoro.
Virgen purísima.
Ruega por nosotros.
Tres Avemarías.

Día 3
Amor a la penitencia.
María, Madre de los pecadores, que, al aparecerte en Fátima, dejaste entrever en tus celestiales facciones una sombra de tristeza, indicio de la pena que te causan las ofensas que cometemos contra tu divino Hijo; danos la gracia de una perfecta contrición para resolvernos a confesar nuestros pecados en el santo tribunal de la Penitencia.
Oh María, refugio de los pecadores.
Ruega por nosotros.
Tres Avemarías.

Día 4
Amor a la oración.
Virgen Santísima, que, pendiente de las manos, traías un rosario de cuentas blancas e insististe en que lo rezáramos para alcanzar las gracias que necesitamos; danos un gran amor a la oración, especialmente al
rezo del santo rosario, modelo de oración vocal y mental, para que no dejemos pasar un día sin rezarlo con
la debida atención y devoción.
Madre de la divina gracia.
Ruega por nosotros.
Tres Avemarías.

Día 5
María Reina de la Paz
Reina y abogada nuestra que atravesando el mundo por una tribulación con ocasión de la guerra europea, indicaste a los pastorcillos que se liberarían de ella por el rezo del santo rosario y la práctica de la penitencia: ayúdanos por la misma oración y penitencia a obtener de Dios aquellos tiempos de fe y gloria de nuestros antepasados, para honra tuya y de tu divino Hijo.
Reina, esperanza nuestra.
Ruega por nosotros.
Tres Avemarías.

Día 6
María salvación de los pecadores.
Refugio de Pecadores, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a pedir a Dios para que estos infelices no cayeran en las penas del infierno, y revelaste a uno de ellos que el vicio de la carne era el que más llevaba a las llamas eternas: con un horror grande al pecado, principalmente al de la impureza, danos compasión y celo de las almas que viven en tanto peligro de su salvación eterna.
María, refugio de pecadores.
Ruega por nosotros.
Tres Avemarías.

Día 7
María alivio de las almas del Purgatorio.
Señora, que enseñaste a los pastorcillos de Fátima, a pedir a Dios por el alivio de las almas de Purgatorio, especialmente por las más abandonadas: danos una tierna devoción a aquellas benditas almas y la gracia de evitar cualquier falta, por leve que sea, que nos merezca las penas del Purgatorio.Virgen Poderosa.
Ruega por nosotros.
Tres Avemarías.

Día 8
María, Salud de los enfermos.
Señora, que, pidiéndote los pastorcillos de Fátima la salud para algunos enfermos, respondiste que unos la alcanzarían y otros no, enseñándonos así a reconocer que la enfermedad es, a veces, un don precioso de Dios y un medio de salvación: danos una tal conformidad con las contrariedades que Dios nos envía que, no sólo no nos quejemos, sino que bendigamos al Señor que así nos ofrece en este mundo un medio para satisfacer por las penas temporales que nuestros pecados merecen.
Señora, salud de los enfermos.
Ruega por nosotros.
Tres Avemarías.

Día 9
Culto a Nuestra Señora del Rosario.
Virgen Santísima, que manifestaste a los pastorcillos el deseo de que levantaran en Fátima una capilla dedicada a tu Santísimo Rosario: concédenos un un grande aprecio de los misterios de nuestra redención que se conmemoran en el rezo del Rosario, para vivir siempre de forma que nos aprovechemos de sus preciosos frutos, que son los mejores que la Santísima Trinidad ha concedido a la familia humana.
Ruega por nosotros, Reina del Santísimo Rosario.
Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
Tres Avemarías.

Oración final.
¡Oh Dios! Cuyo Unigénito con su Vida, Muerte y Resurrección nos ha merecido el premio de la eterna salvación: te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Santísimo Rosario de la Santísima Virgen María, imitemos los ejemplos y consigamos los bienes que prometen. Por el mismo Jesucristo
Nuestro Señor. Amén.

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UNA SEÑORA MAS BRILLANTE QUE EL SOL
LA VIRGEN DE FATIMA
13 de mayo de 2006
Autor: Jesús Marti Ballester

 

SI LA IGLESIA ACEPTÓ EL MENSAJE DE FÁTIMA ES PORQUE CONTIENE LA MISMA VERDAD Y EL MISMO LLAMAMIENTO QUE EL DEL EVANGELIO. Juan Pablo II
El 13 de mayo de 1981, festividad de la Virgen de Fátima, el Papa Juan Pablo II sufrió un atentado en Roma. Desde entonces la imagen de la Virgen de Fátima tiene en su corona la bala que fue extraída del vientre de Juan Pablo II. El 13 de junio de 1994 el Papa, reunido en Roma con los Cardenales de todo el mundo, dijo: «A mí se me ha dado comprender, de modo especial, el mensaje de la Virgen de Fátima la primera vez el 13 de mayo de 1981 en el momento del atentado a mi vida, y después de nuevo hacia final de la década de los ochenta con ocasión del hundimiento del comunismo en los países del bloque soviético. Pienso que se trata de una experiencia bastante transparente para todos».
Roma, 13 de mayo de 1981, 5 horas 19 minutos p.m.
Juan Pablo II el Grande por muchos motivos, subido en el papamóvil, recorría la plaza de San Pedro, saludando y bendiciendo a una multitud de veinte mil personas que le aclamaban. De pronto, cuatro disparos de Gemelli, donde llegó en estado gravísimo. El homicida, el turco Alí Agca, fue detenido con las manos en la masa.

El 14 de mayo, tras una intervención quirúrgica de cinco horas y veinte minutos en el Gemelli, su secretario y amigo Stanislaw Dziwisz velaba a la cabecera de su cama. Un día antes, le había dado al Papa la Unción de los Enfermos. Sabía que la vida de Juan Pablo II pendía de un hilo.
Cuando recobró el conocimiento, don Stanislaw le hizo el relato de los acontecimientos de la víspera, y subrayó el hecho de que la fecha coincidiera con la primera aparición de la Virgen en Fátima, Portugal, el 13 de mayo de 1917, o sea 64 años exactos antes. Inmediatamente, el Papa pidió que le trajeran al hospital toda la documentación referente a las apariciones de la Virgen de Fátima.
El cardenal Eduardo Pironio visitó a Juan Pablo II en el Gemelli, y lo vio rodeado de dossiers referentes a Fátima. Juan Pablo II consiguió leer toda aquella documentación los días que estuvo internado y amplia información sobre detalles históricos de las apariciones. Quizá fue instruido de palabra por don Stanislaw, su secretario, o por Monseñor Paúl Hnilinca, eslovaco, condenado por los comunistas a trabajos forzados, y después de su liberación había seguido con gran interés y esperanza la historia de Fátima y sus apariciones. A ellos se debe que el Papa haya estado muy bien informado esos días.
SE CUMPLEN LAS PROFECIAS
Hemos contemplado estos últimos años el desmantelamiento imprevisto del marxismo en los paises del Este europeo, sojuzgados por él durante 73 años. Se ha cumplido hasta el último ápice la profecía de la Señora de Fátima: Rusia se convertirá. Por fin mi Corazón Inmaculado triunfará. Hay que entender la conversión de Rusia, en su carácter de atea y beligerante contra Dios y la religión, no en una conversión individual de cada persona, que esa no se da ni en Roma.
El caso es que aparte de la apertura de los templos y catedrales, hay datos significativos como el de la felicitación de Vladimir Putin, cuando fue elegido Presidente de Rusia, al archimandrita Ioann Krestyankin, quien el 11 de abril de 2000, se encontró con la sorpresa de recibir una expresiva carta del presidente, en su noventa cumpleaños. El archimandrita Ioann, monje en el Monasterio de las Cuevas Pskov, cercano a la frontera con Estonia, atrae la devoción de muchos ortodoxos que lo consideran un monje que ha recibido el don del discernimiento espiritual. «Su vida -dice el presidente Putin en su carta- es un ejemplo de una gran y auténtica actividad y un sincero servicio a la Iglesia Ortodoxa Rusa, de un esfuerzo por reforzar la fe y el espíritu de nuestro pueblo». «Todos los rusos ortodoxos-añade- le conocen y le aman. Seguramente gracias a maestros como usted, Rusia está retornando a sus raíces espirituales y morales». El ha sobrevivido a la represión comunista contra la Iglesia y a los rigores de la vida ascética, como subraya Putin. Es la primera vez en su vida que los medios de comunicación rusos se ocupan de él. El mensaje de felicitación de Putin es un hecho extraordinario, pues desde el zar Alejandro III y Nicolás II, que felicitaron al santo Ioann de Kronshtadt, que murió en 1908, ningún «starets» había recibido una felicitación oficial. El monasterio del archimandrita Joann, ha sido el centro espiritual de la vida ortodoxa no oficial en la URSS. Hasta su anexión a la Unión Soviética, en 1940, pertenecía al territorio de Estonia, y permaneció abierto durante el período comunista. El archimandrita Ioann dio su bendición a todos aquellos que preferían la tortura, la privación y los campos de trabajos forzados, a la sumisión a las autoridades ateas.
RUSIA. EL MARXISMO
En el año 1917 se implantó en Rusia la dictadura del marxismo materialista y ateo de carácter estatal. Lenín y Troski pensaban y ambicionaban dominar el mundo formando un supremo estado totalitario y ateo. Caída Rusia en sus garras, su plan se dirigía a conquistar España y Portugal para, desde allí, dominar toda Europa. El año anterior, 1916, Dios comenzó también a trazar su estrategia. Y así como para la Encarnación envió a un ángel, para anunciar este plan envió a Aljustrel, en Fátima, al Angel de Portugal, para preparar a los instrumentos de sus planes, que eran tres humildes pastorcitos, Jacinta, Francisco y Lucía, de 7, 8, y 10 años. Cuando nació Jesús, ¿a qué reyes famosos suscitó el Señor, para que le adorasen? Es el mismo Evangelio quien nos responde: «Había en la región unos pastores... (Lc 2, 8) ».

UN ANGEL PRECURSOR PREPARA A LOS TRES PASTORCITOS.


Primera aparición: «Soy el Angel de la Paz».
En el verano de 1916, en la semicueva del Cabeço.«Soy el Angel de la Paz», les saludó, y después rezó con ellos: «Dios mio, creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman».
Me parece, dice Lucía, que el ángel se nos apareció por primera vez, en la primavera de 1916, en nuestra Loca de Cabeço. Subimos la pendiente en busca de abrigo, y después de merendar y rezar allí, comenzamos viendo sobre los árboles que se extendían en dirección al oriente, una luz más blanca que la nieve, en forma de un joven transparente más brillante que un cristal herido por los rayos del sol. Estábamos sorprendidos y medio absortos. No decíamos ni una sola palabra. Al llegar junto a nosotros, dijo:—¡No temáis! Soy el Angel de la paz. Orad conmigo. Y arrodillándose en tierra inclinó la frente hasta el suelo. Le imitamos y repetimos las palabras que le oímos pronunciar: —Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran no esperan y no te aman. Después de repetir esto por tres veces, se levantó y dijo: -¡Orad así! Los Corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas. Y desapareció. La atmósfera de lo sobrenatural que nos envolvía, era tan intensa que casi no nos dábamos cuenta de la propia existencia, permaneciendo en la posición en que el ángel nos había dejado, repitiendo siempre la misma oración. La presencia de Dios se sentía tan inmensa e íntima que no nos atrevíamos a hablar. El día siguiente todavía sentíamos el espíritu envuelto en esa atmósfera que sólo muy lentamente fue desapareciendo.

LOS PEQUEÑOS


Fátima, 1917. Cristo quiere enviar a su Madre para dar un mensaje al mundo. ¿Quién lo recibirá? El plan de Dios sobre los hombres no ha variado: «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y discretos y las revelaste a los pequeñuelos» (Mt 11,25). Lucía, la mayor, diez años, es la última de los seis hijos de Antonio y Maria Rosa dos Santos. Francisco, primo de Lucía, nueve años, es hijo de Pedro Marto y Olimpia de Jesús. Jacinta, siete años, hermana de Francisco, son los más pequeños de once hermanos. No son santos de leyenda: en su nacimiento ni hubo voces ni señales misteriosas, ni amor a la soledad, ni seriedad impropia de la niñez. Niños sanos y robustos, crecidos en el campo, eran poco inclinados a visiones enfermizas. Tímidos y alegres, como hijos del pueblo humilde. Ninguno de los tres sabía leer ni escribir. Carecen de malicia, son puros y sencillos de corazón. Con la franqueza y la confianza de la niñez: «¿De qué país es usted?», le preguntarán a la visión celeste. Obedientes y amantes de sus padres: sólo una fuerza sobrenatural podrá atraer a Lucía hacia el prado de las apariciones, contra la prohibición de su madre. Tienen sus defectos. Como todos los niños, son naturalmente inclinados al egoísmo y a la comodidad. Ninguno de ellos ha nacido santo. Francisco revela siempre un carácter varonil, muy fuerte, en ocasiones violento. Jacinta, la pequeña de la casa, está acostumbrada a los mimos y pequeños caprichos de niña consentida. Fátima, domingo 13 de mayo de 1917.
Damos un salto hacia atrás en el tiempo: nos situamos en el día 13 de mayo de 1917, seis meses antes de que Lenin asaltase el poder en Rusia. La Primera Guerra Mundial llevaba tres años matando gente, la recién inventada ametralladora liquidaba fácilmente quince mil hombres en una tarde. Europa se desangraba. Portugal también estaba en la guerra, ya había portugueses mutilados (ciegos, o cojos) en Aljustrel, el asentamiento más cercano a Fátima, en el cual vivían tres pastorcillos: Lucia dos Santos, de 10 años; y sus primos Francisco Marto, de 9, y Jacinta Marto, de 7. La primera –Lucia- era prima hermana de los otros dos.
Los tres ayudaban a su familia llevando las ovejas a pastar a los prados familiares. Cuando estaban pastoreando sus ovejas en Cova da Iria (“valle de Santa Irene”, traducido libremente) y el sol estaba en su cenit, una luz repentina les iluminó, como el estallido de un relámpago. Con temor, supusieron que venía tormenta, reunieron las ovejas y se encaminaron hacia casa. Al pasar delante de una encina, les sorprendió otro relámpago, más brillante que el primero. Enmudecieron y aceleraron el paso. Pero avanzaron sólo tres o cuatro metros cuando una intensa claridad los rodeó y encegueció. Los tres miraron a la derecha, y ante ellos, sobre el arbusto, en el centro de una gran aureola de luz que les alcanzaba, vieron a una hermosa Señora más resplandeciente que el sol.
Se asustaron e intentaron huir, pero el gesto maternal y la dulce palabra de la Señora les detuvo:
- No temáis, no quiero haceros ningún daño.
En el éxtasis que vivían los niños, vieron a la Señora, que les pareció de unos dieciocho años. Vestía una túnica blanca como la nieve, que la envolvía hasta los pies. Un cordón dorado ajustaba la túnica en la cintura, y caía hasta el talle. Un velo blanco, con bordes de fino galón de oro, cubría su cabeza y sus hombros, y llegaba casi hasta el final del vestido.
Su cara, infinitamente delicada, brillaba como un sol. Sonreía con cariño, pero con sonrisa ligeramente velada por una sombra de tristeza. Sus manos estaban juntas sobre el pecho. Miraba dulcemente con sus ojos negros; en el brazo derecho tenía un rosario blanco, con cuentas brillantes como perlas. El rosario tenía una crucecita de plata, también brillante. Sus pies sonrosados estaban descalzos, sobre una nube de armiño, que rozaba las ramas de la encina.

-¿De dónde es Usted?, preguntó Lucia.
-Soy del Cielo.
La mano de la Señora señaló el firmamento azul.
-¿Qué desea de nosotros?
-Vengo a pedirles que nos encontremos aquí seis veces seguidas a esta misma hora, el día 13 de cada mes. En octubre les diré quién soy y qué quiero.
-¿Viene del Cielo..? ¿Iré yo al Cielo?
-Sí, tú irás.
-¿Y Jacinta?
-También.
-¿Y Francisco?
La Señora miró al niño con bondadosa compasión maternal:
-También irá. El tiene que rezar antes muchos rosarios.
Lucia se acordó de dos amigas suyas, que iban a aprender a tejer a su casa, y que acababan de morir. Preguntó a la Señora:
-¿Está María de las Nieves en el Cielo?
-Sí, está.
-¿Y Amelia?, interrogó de nuevo Lucia, pensando en su otra amiga, de unos 19 años.
-Pues estará en el purgatorio hasta el fin del mundo, dijo la Virgen, y añadió:
-¿Queréis ofrecer a Dios sacrificios y aceptar todos los sufrimientos que El les envíe en reparación de los tan numerosos pecados que ofenden a su Divina Majestad? ¿Quieren sufrir para obtener la conversión de los pecadores, para reparar las blasfemias, así como también todas las ofensas hechas al Inmaculado Corazón de María?
-Sí, queremos.
La Señora hizo un gesto de complacencia por la generosidad de los niños, que Lucia había expresado por los tres.
-Vais, pues, a sufrir mucho, pero la gracia de Dios os confortará siempre.
La Señora dijo estas palabras con las manos juntas, como las tuvo en todo este diálogo. Las separó en este instante, haciendo brotar hacia los videntes una luz misteriosa. Lucia lo contará después diciendo:
-Penetrándonos hasta lo más profundo del alma, hizo que nos viésemos a nosotros mismos en Dios, quien es esta misma Luz, con más claridad que si nos hubiésemos visto en el más terso de los espejos.
En ese momento, movidos por un irresistible impulso, los tres niños cayeron de rodillas recitando:
-¡Oh, Santísima Trinidad, yo te adoro...! ¡Dios mío, Dios mío, yo te amo...!
La Señora les dijo:
-Rezad el rosario todos los días, a fin de obtener la paz para el mundo y el fin de la guerra.
-¿Podrá decirme si la guerra durará mucho o si terminará pronto?
-No te lo puedo decir aún, mientras no te haya dicho también qué es lo que quiero.
En, seguida la Señora se fue hacia el Este, sin mover los pies, desplazándose "toda de una pieza", en expresión de Lucia, que ha contado después que "la luz que circundaba a Santa María parecía abrirle paso a través de los astros, motivo por el que algunas veces decíamos que vimos abrirse el cielo".
Estaban felices los tres pastorcitos: Lucía había visto a la Señora, la había escuchado y había hablado con Ella. Jacinta la había visto y escuchado. Francisco sólo la había visto, pero Lucia le reprodujo inmediatamente después todo el diálogo, fielmente.
Francisco, una vez escuchado el relato íntegro, se acordó de las ovejas. Descubrieron que se habían ido a un campo de arvejas, de propiedad ajena. Los pastorcitos corrieron a sacarlas de allí y Lucia comentó:
-Por fortuna, no se ve ninguna arveja comida.
Jacinta opinó:
-¡Oh, qué Señora tan hermosa! ¡Qué Señora tan hermosa!
Lucía le advirtió:
-Al menos no se lo cuentes a todo el mundo.
-¡No diré nada! ¡No tengas miedo!
Los buenos propósitos de Jacinta se quedaron en eso, porque al llegar a casa no pudo evitar contárselo todo a la señora Olimpia, su mamá, y al día siguiente lo sabía todo el pueblo. Las befas fueron frecuentes para los tres videntes y sus familias, los problemas prometían ir a más, hasta el párroco de Fátima estaba muy nervioso y sin querer les hizo la vida difícil, especialmente a Lucia, cuyos padres no la creían y la trataban como mentirosa.


TRECE DE JUNIO A TRECE DE SEPTIEMBRE DE 1917
Los días 13 de esos meses la Señora se presentó en Cova da Iria y dio señales para todos de que estaba allí.
Una revelación que hizo el trece de julio de 1917 sobre el infierno, los errores de Rusia, la próxima guerra europea (la segunda), y otros vaticinios importantes le otorgan mayor relieve.
Ese día había mucho entusiasmo en el pueblo para ir a Cova da Iria, pero el ánimo de Lucia estaba decaído: había dudado si ir o no a la aparición, pues el párroco había dicho que todo podría ser una comedia del demonio. Al fin ella había decidido ir a la Cova da Iria, tal vez porque Francisco y Jacinta, sus primos, toda la noche anterior habían estado rezando para que Lucia no faltara.

Casa donde vivieron Francisco y Jacinta. Año 1917


Felices, los tres niños se encaminaron a la Cova da Iria.
Habían ido, además, unas cinco mil personas. Olimpia y María Rosa, madres de los videntes, esta vez fueron juntas a la cita mariana. Seguían de lejos a sus hijos. Como las veces anteriores, luego del relámpago y de la luz intensa de una aureola, la Aparición se presentó sólo a los tres niños.
Lucia pidió que todos se arrodillaran y cerrasen los paraguas que estaban siendo utilizados de sombrillas. Todos acataron la indicación.
Lucia no se decidía a hablar pero Jacinta le animó:
-Lucia, habla, ¿no ves que Ella está aquí y quiere hablar contigo?
-¿Qué quieres de mí, Señora?, le preguntó por fin Lucia.
-Deseo que volváis el 13 del próximo mes. Rezad el rosario todos los días con la intención de obtener el fin de la guerra. Sólo Nuestra Señora puede alcanzar esta gracia a los hombres.
Lucia quería disipar sus dudas y pidió el nombre de la Aparición, y solicitó también algún milagro como prueba de la presencia de la Señora.
- Venid aquí todos los meses. En octubre yo os diré quién soy y lo que deseo y haré un gran milagro para que todo el mundo pueda creeros.
-Señora, tengo aún muchas cosas que pedirle. ¿No querrá curar al tullido . . ., convertir a la familia... llevar al Cielo al enfermo...
Santa María contestó que no curaría al tullido, pero que él podría valerse y ganarse la vida y que debía rezar todos los días el rosario con su familia. Que no perdiera la paciencia. Ella sabía mejor que él el momento conveniente para venir a buscarle. Los demás obtendrían sus gracias durante el año, pero deberían rezar el rosario.
Lucia se alegró por las noticias buenas para el tullido, que era Joâo, hijo de María de Carreira. Y dijo entonces en voz alta:
-Sí, ella quiere que se rece el rosario ¡Qué se rece el rosario!
Y la Señora, "como para reanimar mi enfriado fervor", dirá más tarde Lucia, añadió:
-Sacrifíquense por los pecadores y digan con frecuencia, especialmente al practicar algún sacrificio: ¡Oh, Jesús, te ofrezco este sacrificio por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados que tanto ofenden al Inmaculado Corazón de María!
Terminadas de decir estas palabras, Nuestra Señora separó las manos como las veces anteriores y el haz de luz se proyectó hacia la tierra. Los tres niños se vieron dentro de un gran mar de fuego. Dentro de este mar estaban sumergidos, negros y ardientes, los demonios y al-mas en forma humana, semejantes a brasas transparentes. Sostenidas en el aire por la llamas, caían por todas partes, igual que las chispas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre grandes gritos y aullidos de dolor y de desesperación que hacen temblar de espanto. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, más transparentes que negros tizones en brasa.
Los niños lanzaron suspiros de pena y sus rostros mostraban una tristeza profunda. Lucía, completamente pálida, exclamó:
-¡Ay, Virgen Santa...! ¡Ay Virgen Santa...!
Los espectadores notaron las reacciones de los niños, y vieron la nubecilla que el señor Marto describirá después:
-Vi una nubecilla cenicienta que se detenía sobre el arbusto. El sol se amortiguó y empezó a soplar un airecito fresco que refrigeraba. Nadie hubiese dicho que estábamos en lo más fuerte del verano. La gente permanecía muda, sin salir de su asombro. Y entonces empecé a oír un murmullo, un zumbido, como un moscardón en un cántaro vacío. Pero, palabra... ninguna..
A cada movimiento de la gente, Olimpia y María Rosa, en gran tensión nerviosa temblaban de miedo por sus hijos y por todo lo que pasaba.
Lucia, refiriéndose a la visión del Infierno, ha comentando mucho después:
-Tuvimos que agradecer anticipadamente a nuestra cariñosa Madre del cielo que nos hubiese adelantado la noticia de que nos conduciría al paraíso. De otra suerte, creo que hubiésemos muerto de miedo.
Los niños buscaron socorro en la mirada dulce de la Señora, que les hablaba con ternura y tristeza:
-Han visto el Infierno, donde van a terminar las almas de los pobres pecadores. Para que puedan ir al Cielo, el Salvador quiere instituir en el mundo la devoción de mi Corazón Inmaculado. Si se hace lo que yo les diré, muchas almas se salvarán y se tendrá la paz. La guerra va hacia el fin; pero si no se cesa de ofender al Señor, bajo el reinado de Pio XI comenzará otra peor.
Lucia grababa cada una de las palabras de la Virgen en la memoria. Sabía que la guerra, comenzada en 1914, llevaba tres años ensangrentando Europa. Aunque Portugal no había participado de lleno en ella, sí había enviado soldados, y en el pueblo, lógicamente, se hablaba continuamente de ella. No había oído hablar, en cambio, de Pío XI. No sabía si era un rey, un papa o un personaje de otro tipo. Pero la Virgen María no había terminado su mensaje.
-Cuando vean una noche iluminada por una luz desconocida, sepan que es la gran señal que Dios les da de que está próximo el castigo de los crímenes del mundo por la guerra, el hambre y las persecuciones contra la Iglesia y contra el Santo Padre. Para impedir eso vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si se escuchan mis peticiones, Rusia se convertirá y se tendrá la paz. Si no, ella propagará sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones contra la Iglesia; muchos buenos serán martirizados. El Santo Padre tendrá mucho que sufrir; algunas naciones serán aniquiladas. En Portugal el dogma de la fe se conservará siempre.
Lucia escuchaba absorta, Jacinta guardaba también cada palabra del mensaje. Cuando, años después, Lucia cuente el suceso, hará referencia a que nunca había oído hasta entonces la palabra "Rusia". Pensó que era una mujer pecadora pública que había que rescatar del pecado.
El mensaje sobrenatural de la Madre del Cielo a la humanidad continuó y fue escuchado por las dos niñas. El niño sólo la vio, aunque ellas le contaron luego todo lo dicho. La Virgen María, después de haberles citado para el siguiente día 13, de haberles pedido que rezaran el rosario para obtener el fin de la guerra, de prometerles decir en octubre quién era y lo que deseaba, de ofrecerles hacer entonces un gran milagro para que todos creyeran, de pedirles sacrificios por los pecadores, de enseñarles la oración de desagravio al Inmaculado Corazón de María, de mostrarles los horrores del Infierno, de anunciarles el signo de una luz desconocida en la noche que indicaría un nuevo castigo del Cielo, de solicitar la consagración de Rusia a su Corazón Inmaculado y la comunión reparadora de los primeros sábados, y de profetizar la conversión de Rusia, la guerra y la paz, la destrucción de países, la persecución y el martirio en la Iglesia y el sufrimiento del Santo Padre, después de todo ello, añadió:

Parroquia de Fátima, donde los tres pastorcillos fueron bautizados, acudían a la Misa Dominical, a rezar y a la catequesis.
Es el Tercer Secreto. Es parte sustancial del famoso mensaje de Fátima. El mensaje del destino de la humanidad. Ha sido el secreto mejor guardado del mundo. Pero Juan Pablo II sí pudo saber qué decía el secreto, como veremos más adelante.
Lucia escribió este secreto años después, guardando lo escrito en sobre sellado, confiado al obispo de Leiria, ya muerto. El sobre fue a parar al Cardenal Patriarca de Lisboa. De ahí, a la Ciudad del Vaticano. Lo guardó el Papa Pío XII. El sobre decía: "para abrirse en 1960". Ese año, ocupaba la silla de Pedro el Papa Juan XXIII. Luego vendrían los papas Paulo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II. Si ellos conocieron el secreto, no lo publicaron, y ha permanecido oculto muchos años.
Pero regresamos a 13 de julio de 1917 en Fátima. Nuestra Señora siguió diciendo a Lucia, Jacinta y Francisco:
-Pero finalmente mi Corazón Inmaculado triunfará, Rusia será consagrada y se convertirá, y un tiempo de paz será dado al mundo. No digan esto a nadie, a Francisco pueden decírselo.
Pasaron unos momentos y la Señora tomó de nuevo la palabra:
-Cuando recéis el rosario, al final de cada decena, decid: ¡Oh, Jesús mío! Perdónanos, líbranos del fuego del Infierno; lleva al Cielo a todas las almas y socorre principalmente a las más necesitadas.
-¿Quieres algo más de mí?, pregunta Lucia.
-No, no quiero nada más por hoy.
La temperatura, que había descendido, volvió a su estado normal de calor veraniego, la luz también se normalizó, se escuchó una especie de trueno, y la Visión se alejó como las veces anteriores. Lucia, que había estado de rodillas, se paró, comentando:
-¡Se va... ! ¡Ya no se ve!
Manuel Pedro se apresuró a tomar en brazos a su hija Jacinta, que fue abordada por la muchedumbre. Una persona impertinente preguntó a la niña:
-¿Qué ha dicho la Señora?
-Nos ha dicho ciertas cosas para nosotros.
Un curioso, a su vez, interrogó a Lucia, viéndola seria:
-¿Por qué estás tan triste?
-La Señora nos ha comunicado un secreto, pero no lo podemos decir.
-¿Bueno o malo?
-Es para bien de nosotros tres.
-¿Y para el pueblo?
-Para algunos es bueno, para otros, malo.
Y al relatar la aparición de ese día, Lucia ha dicho años después:
-Gracias al Cielo, esta nueva visita disipó todas las tinieblas de mi alma y volví a encontrar la paz.
El trece de agosto, los niños no pudieron estar en Cova da Iria. El alcalde francmasón de Vila Nova, del cual dependía Aljustrel, secuestró a los niños y trató de hacerles revelar el secreto que les había confiado la Señora. Los niños se portaron como héroes, sobre todo cuando fueron amenazados de ser quemados vivos si no revelaban el secreto.
En Cova da Iria, a las doce, un trueno retumbó sobre la tierra y un relámpago sorprendió a los presentes, mientras la nubecilla que había sido vista en anteriores apariciones se posó otra vez sobre la encina durante unos diez minutos. La gente gritó:
-¡La Virgen! ¡Debe ser la Virgen! ¡Nuestra Señora se ha manifestado!
Nadie vio a la Señora, pero los hechos que ocurrieron en las apariciones anteriores se repitieron, y eso fue suficiente para que la gente interpretara que la Señora había acudido a la cita. Todos lamentaron que los niños no estuvieran, y la indignación contra el arbitrario alcalde se hizo tremenda.
El 15 de agosto, fiesta de la Asunción de Nuestra Señora a los cielos, el alcalde había terminado por convencerse de que los niños no le dirían el secreto de la Señora, cuyas apariciones, por otra parte, negaba. Así las cosas, terminó por llevar los tres niños a la casa parroquial de Fátima. Así se hizo y cuando llegaron el párroco estaba celebrando la Santa Misa, en la iglesia llena de gente.
Hubo un buen grupo que quiso hacer pagar al alcalde sus maldades, y Manuel, padre de Francisco y Jacinta, resolvió la situación invitando al alcalde a tomar un trago en la taberna. El alcalde aceptó.
El domingo 19 de agosto, por la tarde, los pastorcitos fueron con sus ovejas a un lugar llamado Os Valinhos, los Vallecitos, cerca de Aljustrel. Allí se les apareció la Señora.
Después de dos relámpagos, y sobre una encina algo más grande que la de la Cova, descendió una vez más nuestra Señora. Esta vez no la esperaban.
-¿Qué quiere Usted de mí?, preguntó Lucia.
-Quiero decirles que sigan yendo a Cova da Iria todos los días 13 hasta octubre, y que sigan rezando el rosario cada día.
Lucia pidió un milagro. La Virgen le respondió:
-Sí, el último mes haré un milagro para que todos crean. Si no les hubieran llevado a Vila Nova, el milagro habría sido más grandioso.
Después de responder a unas preguntas de Lucia, la Virgen les dijo:
-Recen, recen mucho y hagan sacrificios por los pecadores, pues muchas almas van al In-fierno porque no hay nadie que se sacrifique ni ruegue por ellas.
La Virgen desapareció, mientras Lucia gritaba:
-¡Se va! ¡Mira, Jacinta!
Los pastores volvieron al caserío. Al pasar por la casa de Lucia, Jacinta y Francisco dijeron a María Rosa (madre de Lucia):
-Tía, hemos vuelto a ver a la Santísima Virgen.
-No hacen sino ver a la Santísima Virgen, mentirositos, replicó ella.
-Mira, tía, la Señora tenía un pie sobre esta ramita, y el otro sobre esta otra ramita. Y Jacinta dio las dos ramitas a su tía. María Rosa tomó las ramas, que Francisco había arrancado en la encina, y todos los presentes respiraron un delicioso perfume que embalsamó el caserío por unos momentos. Los padres de Lucia, desde entonces, comenzaron a comprender que su hija no mentía y que todo era verdad.
El día 13 de septiembre, a las diez de la mañana, la Cova da Iria estaba colmada con una multitud de veinticinco a treinta mil personas. Todos rezaban el santo rosario: pobres y ricos, instruidos e ignorantes, unidos en la misma devoción mariana. Muchos luchaban por acercarse a Lucia, a Jacinta, a Francisco.
-Pidan por mi hijo lisiado... que regrese del frente de guerra mi marido ... que vea mi hijo ciego... rueguen por un pecador empedernido... gritaba la gente sin disimulo, mientras los niños trataban de escuchar y retener los pedidos. La gente se amontonaba al lado de los niños.
Lucia ha guardado vivo recuerdo de este momento:
-Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad y algunos gritaban subidos en los árboles y en las tapias con el fin de vernos pasar. Diciendo a unos que sí, dando la mano a otros para ayudarles a levantarse del polvo de la tierra, allá íbamos andando gracias a algunos caballeros que nos abrían camino entre la muchedumbre. Ahora, cuando leo estas escenas encantadoras del Nuevo Testamento, del paso de Nuestro Señor por Palestina, pienso en nuestros pobres caminos y sendas de Aljustrel, Fátima y Cova da Iria, y doy gracias a Dios ofreciéndole la fe de nuestra buena gente portuguesa. Y pienso que si ellos podían humillarse como lo hicieron ante tres pobres niños, sólo porque eran agraciados de hablar a la Madre de Dios ¿qué no harían si pudieran ver a Nuestro Señor mismo en persona delante de ellos?
La aparición tuvo lugar en forma parecida a las anteriores. La Virgen alabó los sacrificios de los pastorcillos. Pero les dijo que dejaran de usar el cilicio de cuerda que tenían puesto todo el día. Pidió que rezasen el rosario para obtener el fin de la guerra.
Los pequeños prodigios –truenos, cambio de clima, movimientos de la carrasca, y nubecillas hermosas- que vieron todos o bastantes de los asistentes, enfervorizaron a la muchedumbre. Ya no quedaban muchos escépticos en Portugal. Las curaciones pedidas por Lucia fueron atendidas, y también respondió cuando se le pidió qué hacer con el dinero que espontáneamente habían dado para el culto y que guardó la señora María, del caserío de Moita.


TRECE DE OCTUBRE, LA DANZA DEL SOL
A primeros de octubre, Portugal entero hablaba de las apariciones de la Virgen María en Fátima. Los peregrinos acudían de todo el país, llenando la carretera de Aljustrel, y rezaban en la Cova da Iria. Ya eran muchos miles los testigos de los fenómenos que acompañaban la venida de la Señora para hablar con los niños.
Era tal el interés de curiosos, periodistas, clérigos, y hasta médicos y personalidades de fama, por interrogar a los pastorcitos, que pese a las anteriores negativas, esta vez aceptaron una oferta de pasar unos días fuera del caserío de Aljustrel.
Llegó el 13 de octubre. En casa de Lucia, los amigos aconsejaron a los padres que no fueran ese día a la Cova da Iria, pero ellos decidieron acompañar a sus hijos pasara lo que pasara. Pero, por si acaso, se habían confesado el día anterior.
Desde temprano, y pese a la insistente lluvia, unas setenta mil personas se apretujaban en Cova da Iria para ubicarse lo más cerca posible de la encina en la que solía aparecerse la Virgen, cuando los tres pastorcitos, vestidos de fiesta, se acercaron a eso de mediodía, para esperar a la Señora.
Lucia gritó:
-¡Un relámpago! ¡Ya está aquí!
-Mira bien, hija mía. Ten cuidado de no engañarte, le sopló al oído su madre temerosa.
El rostro sereno de la niña, concentrada en la Visión, se tornó más hermoso, sonrosado, en éxtasis. Francisco y Jacinta, al lado, vieron igualmente la Aparición. El resto de la gente vio solamente la nube a unos seis metros de altura. Los pies de la Señora se posaban sobre los adornos puestos sobre el arbusto.
Lucia abrió el diálogo, y preguntó a la Aparición quién era.
-Soy la Señora del Rosario. Deseo que en este lugar se levante una capilla en mi honor, que se continúe rezando el rosario todos los días. La guerra va a terminar y los soldados no demorarán en regresar a sus casas.
-¡Tendría que pedirle tantas cosas!
-Concederé unas, otras no
Y añade la Virgen del Rosario:
-Es preciso que los hombres se enmienden, que pidan perdón de su pecados. Que no ofendan más a Nuestro Señor, que ya es demasiado ofendido.
El rostro de la Aparición se entristeció al decir este mensaje; los niños sintieron en el fondo del alma el impacto de estas palabras y de esta Visión. La Virgen separó las manos, mientras el sol se hizo visible.
Mientras los videntes vieron visiones varias de la Sagrada Familia, sólo Lucia vio cómo Nuestro Señor bendijo a la multitud.
Lucia exclamó:
-¡Miren el sol!
La multitud vio iniciarse un sorprendente espectáculo. El sol se había aparecido en el cenit como un disco de plata que se podía mirar sin deslumbrarse. El disco era mate, pero lo rodeaba una corona brillante. La lluvia cesó de repente. El sol tembló, se sacudió bruscamente, dio vueltas sobre sí como una rueda de fuego. Proyectó en todas direcciones unos rayos de luz con colores cambiantes. Por efecto de esas variaciones, la tierra y el cielo, la gente y los árboles, adquirieron sucesivamente cada uno de los colores del arco iris. El sol se detuvo, y volvió a danzar con mayor resplandor. Se detuvo de nuevo. Inició nuevamente, más brillante y con nuevo colorido, el movimiento, y el juego de luces fue fenomenal, extraordinario, formidable, superior a todo cuanto el hombre puede crear en su imaginación e ingenio.
La muchedumbre tuvo la sensación de que el sol se desprendía del firmamento y se lanzaba sobre la tierra con pequeños saltos y vaivenes de derecha a izquierda, irradiando un color cada vez más intenso. La gente gritó:
-¡Milagro! ¡Virgen Santa! ¡Dios mío, misericordia...!
Los fieles sintieron la necesidad de hacer actos de fe, de rezar. Se arrodillaron en el barro y recitaron el acto de contrición. Entonces, el sol interrumpió su descenso, subió de nuevo zigzagueando y recuperó su brillo normal en el cielo limpio. La gente respiró, se levantó y rezó el credo.
La multitud avivó su fe; la gente se encomendaba a la Señora de Fátima y pedía perdón a Jesucristo por sus pecados. Entre los presentes, muchas personas que vivían en pencado prometieron confesarse y recomenzar la práctica de los sacramentos.
Los corresponsales de prensa que presenciaron los hechos en la Cova fueron hacia sus periódicos, para transmitir las noticias a Portugal y al mundo. Es notable la fidelidad a los hechos del reportaje de O Seculo hecho por el periodista Conrado de Almeida. El periódico era portavoz de la francmasonería y había sido muy sectario. Su objetividad le costó a Almeida ganarse algunos enemigos entre sus ex compañeros de ideas.
La historia y los videntes después del 13 de octubre de 1917 hasta 1925
Poco después del 13 de octubre, el 7 de noviembre de 1917, Lenin tomó el poder en San Petersburgo, Rusia. El comunismo (a partir de Rusia) empezaba a extender sus “errores”, como veremos más adelante.
El tiempo pasaba rápido. Francisco murió en Aljustrel, el 4 de abril de 1919. Jacinta murió en Lisboa, en un hospital, el 20 de febrero de 1920. A ella se le apareció la Virgen varias veces (le reveló cosas muy importantes, entre ellas que las personas que van al infierno se condenan sobre todo por los pecados de la carne). Ambos niños murieron en olor de santidad. Fueron muy mortificados, para desagraviar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María por los pecados de la humanidad.
Lucia aprendió a leer, lo que le había pedido la Virgen, se hizo monja dorotea, residiendo en Túy, España y en Coimbra. Después fue monja carmelita y residió en Porto y Coimbra, relativamente cerca de Aljustrel. En 1950, recibí la gran gracia de Dios de visitarla en Coimbra, donde tuve la dicha de celebrar la misa y predicar la homilía, después de haber peregrinado a Aljustrel donde visité la casa de Francisco y Jacinta, que visite y vi la cama donde “Francisco morreu” y me obsequiaron con un trozo de su cubrecama y me hicieron una foto frente a su casa con sus padres y sobrinos y su sepulcro en Fátima . En su soledad estuvo interrumpida por varias apariciones de la Virgen.

LA VIRGEN PIDE LA DEVOCIÓN REPARADORA DE LOS CINCO PRIMEROS SÁBADOS
Los días10 de noviembre de 1925, en Túy, y el 15 de febrero de 1926, en Pontevedra (España), se le apareció la Virgen a Lucia y le dijo: “Mira, hija mía, mi corazón traspasado por las espinas que los hombres me clavan en todo el mundo, con sus blasfemias y su ingratitud. Tú, al menos, ven a consolarme; di a esos hombres que se confiesen y reciban la Sagrada Comunión los primeros sábados durante cinco meses, que recen el rosario y me hagan compañía durante quince minutos meditando los quince misterios del rosario. Yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de su alma”.


LA VIRGEN PIDE LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA
El día 13 de junio de 1929, en Túy, la Virgen le dijo a Lucia: “Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre, en unión con todos los obispos del mundo, la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado, prometiéndole de este modo la salvación”.
Lucia hizo todo lo que le fue posible para llegar con sus peticiones a los obispos y al Papa. Pero no le fue fácil, tropezaba con desconfianza en la realidad de sus apariciones personales y con la burocratización inherente a una gran organización. De pronto, Lucia recibió autorización de la Virgen para contar esos encargos a su confesor. Pero tuvo que insistir, y consiguió escribir al obispo de su diócesis y al Papa. Durante muchos años, Sor Lucia intentó que los mensajes de la Virgen llegasen hasta el Papa. Pero el tiempo pasaba y los encargos de la Virgen se demoraban mientras Rusia, y otras naciones como España, se desangraban por la persecución a la Iglesia que pretendía eliminar físicamente a los cristianos.
Pío XII tomó la Consagración en serio y la hizo dos veces, sin conseguir más que bienes menores: no se cumplieron los requisitos puestos por la Virgen. El había sido ordenado obispo el 13 de mayo de 1917, día exacto de la primera aparición de la Virgen de Fátima. Además, había visto, desde Roma, el milagro del sol tal como debió verse en Fátima el 13 de octubre de 1917. No podemos dudar de su voluntad de hacer la Consagración de Rusia, como pedía la Virgen. Pero la cantidad de problemas que le acuciaban con motivo de las persecuciones y de la guerra, y la influencia de obispos y funcionarios del Vaticano de la línea liberacionista, que pensaban que el comunismo triunfaría totalmente y no era prudente desafiarlo, lo que se haría según ellos con la Consagración, motivaron que los esfuerzos del Papa no dieran sus frutos.
Paulo VI estuvo en Fátima un día, todo fue bien, pero cuando Sor Lucia lo abordó para hablarle de la Consagración pendiente, la cortó diciéndole: “Hable usted con su obispo”.
Los obispos portugueses hicieron lo que estaba a su alcance: permitir oficialmente el culto a Nuestra Señora de Fátima, invitar a la devoción de los cinco primeros sábados de mes pedida por la Virgen y consagrar Portugal desde Fátima a la Virgen el 13 de mayo de 1931. En esa consagración, prometieron que, si se evitaba a Portugal la guerra y las persecuciones religiosas que estaba sufriendo España, volverían a Fátima para dar las gracias a la Virgen, cosa que cumplieron en 1938.


LA SEÑAL APARECE, EN TIEMPO DE PÍO XI, ANUNCIANDO EL INICIO DE LA GRAN GUERRA
La noche del 24 al 25 de enero de 1938, siendo Papa Pío XI, apareció la señal en el cielo anunciada a los videntes de Fátima el 13 de julio de 1917: una luz desconocida, parecida a una aurora boreal, que se vio muy bien en Europa y en Marruecos. Fue un espectáculo sobrecogedor y extraordinario. En una zona española sometida al comunismo, donde no se podía hablar de Dios, la gente del pueblo interpretó el suceso como que venía la Gran Guerra, como había predicho la Virgen de Fátima.
En realidad la guerra empezó formalmente en septiembre de 1939, bajo el Pontífice Pío XII. Pero cuando en 1938, bajo el pontificado de Pío XI, se produjo la anexión forzosa de Austria a Alemania, la conferencia de Munich y la entrega del territorio de los sudestes a Hitler, la guerra estaba de hecho en marcha, aunque no formalmente declarada.


LOS ERRORES DE RUSIA
En 1917 empezaron en Rusia las persecuciones más inicuas y masivas de la historia contra los cristianos y su culto, un auténtico genocidio. El comunismo consideraba su primera prioridad terminar con el cristianismo, terminando físicamente con los cristianos. Todas las confesiones cristianas fueron brutalmente atropelladas, y naturalmente el mayor número de víctimas correspondió a la Iglesia Ortodoxa, que por cierto aguantó el martirio heroicamente. En los 70 años que ha durado el comunismo en Rusia –y luego en el conglomerado con otros pueblos llamado Unión Soviética- se puede razonablemente estimar (con datos incompletos) un número de 100 millones de muertos por la violencia comunista, muchas veces con tortura incluida. De ellos unos 40 millones pueden considerarse como mártires, muertos por odio a la fe cristiana. Es mucho en valores absolutos, y para un total inicial de población de unos 300 millones de personas, es también mucho, la tercera parte6.
Y si pensamos que la mayoría de asesinatos y torturas se produjeron desde 1917 hasta 1963, en que falleció Stalin, la “eficiencia” de la máquina comunista de matar es sorprendente. Todo valía: requisar las cosechas de los agricultores ucranianos para dominarlos y lograr que en un solo año murieran 8 millones a resultas de la provocada hambruna (llamada Holodomor) en 1932-1933. Llevar a millones de presos a Campos de Concentración (invento de los zares, muy empeorado por Lenin y Stalin) en vagones para ganado, sin ningún cuidado, y dejar a los que sobrevivían al viaje en algún lugar apartado más al norte del Círculo Polar, donde, a 60 grados bajo cero, en una ventisca morían los presos, los guardianes y hasta los perros. Eliminar violentamente y con torturas a 150 obispos (en 1917 contaban los ortodoxos con 147 obispos. Nombraron después otros que también fueron, en gran medida, asesinados). Muerte violenta sufrieron, además, unos 100 mil sacerdotes, y otros 100 mil monjes. Y los casi 40 millones de mártires ya citados.
Los ortodoxos tenían, en 1917, 80.000 iglesias y capillas. En 1939 quedaban 100 abiertas. En 1917 había 1.025 monasterios. En 1939 se podían contar con los dedos de una mano los que quedaban, y en condiciones muy difíciles. Cosas parecidas podrían decirse de los católicos, y de otras confesiones cristianas: los católicos disponían de 150 iglesias en 1917, y quedaron 2 abiertas en 1991.7
El soviético fue el primer estado moderno que implantó el aborto legal, en 1920. Con eso Lenin consiguió que las obreras no perdieran horas de trabajo por la maternidad. El mundo civilizado se horrorizó, pero con 60 años de retraso lo ha ido copiando al pie de la letra.
La siega de vidas valiosas fue una práctica tan criminal como demencial durante 70 años. No es de extrañar que esto se pague ya en este mundo, y que falte gente calificada en cantidad suficiente en la ex Unión Soviética. La vida de los sobrevivientes ha sido triste, dura. No valía la pena vivir, y menos aún transmitir la vida. La solución de muchos fue esperar la muerte y conformarse olvidándola a base de vodka, el típico licor ruso.
Y el comunismo ha procurado expansionarse: en España, donde el genocidio empezó y no llegó a consumarse por el escaso tiempo que duró allí el comunismo; en México, en China (donde las víctimas han sido otros cien millones de personas, aunque esto se nota menos que en Rusia porque China ha tenido alrededor de mil millones de habitantes); en Vietnam, en Corea del Norte, en Cuba, etc.
Juan Pablo II conoció de cerca las “ideologías del mal”, como las llamó: nazismo y comunismo. Consiguió sobrevivir al nazismo, que en tres años de dominar Polonia eliminó a tres millones de polacos cristianos, además de los judíos polacos y de otras nacionalidades, y el joven Karol Wojtila tuvo mucha suerte de no ser eliminado. Luego, llegó el comunismo, que mató creyentes al principio, y después encarceló y les hizo vivir en una guerra de nervios, tanto a la población creyente, como también a la no tan creyente.


LA VIRGEN PEREGRINA DE FÁTIMA
El escultor portugués José Ferreira Thedim ha tallado en madera varias imágenes de la Virgen de Fátima; las primeras que hizo fueron vistas por Sor Lucia y retocadas siguiendo sus observaciones. En 1959 había ya varias, una se quedó en Fátima (y le envió una corona real Pío XII, que ahora ostenta), y otras fueron a otros lugares, mientras dos de ellas hicieron viajes de ida y regreso como “peregrinas”: una fue a Europa y al este y otra al oeste, recibidas en todas partes con mucha alegría y devoción por los habitantes de las muchas naciones por donde pasaron.
La primera en viajar, en 1946, fue la imagen que estaba en Fátima, que se movilizó en peregrinación hasta Lisboa y regresó. Fue un viaje muy grato y muy devoto, no sólo para las personas que lo hicieron o vieron a la Virgen de paso, sino también por el episodio de las palomas. Al llegar al pueblo de Bombarral, dos palomas se acomodaron en el pedestal de la imagen, como haciéndole compañía. A pesar de los ruidos (campanas, petardos, aplausos, cohetes) las palomas no se movieron, y acompañaron a la Virgen hasta Lisboa. A veces levantaban vuelo, revoloteaban sin alejarse mucho y regresaban al pedestal. Al homenaje de esas palomas se sumaron otras. En Lisboa, dieron espectáculos imprevistos durante la Santa Misa, como que adoraran a la Hostia desde el dosel del altar. La Virgen regresó a Fátima con la compañía de sus palomas. Quedó amplia documentación gráfica. Las palomas se reemplazaban espontáneamente de modo que hubiera siempre dos o tres en el pedestal.
El fenómeno de las palomas se repitió en España en 1948, de donde soy testigo como Arcipreste de Montán, Castellón, cuya Parroquia visitó previa la preparación de una fervorosa Novena que prediqué en mi segundo año de sacerdocio. Francia... en los viajes de la Virgen Peregrina. Con otras palomas, al parecer.


LA VIRGEN DE FATIMA VIAJA A POLONIA
Cuando en 1948 la Virgen Peregrina fue embarcada en una Fortaleza Volante para ir de Fátima a las islas Azores, una distancia de mil kilómetros, las palomas que habían acompañado a la Imagen emprendieron también el vuelo. La máquina voladora demoró tres horas en cubrir el vuelo hasta Angra do Heroísmo, en cambio las palomas invirtieron unas 10 horas. Al día siguiente, ya en las Azores, estaban de nuevo en el pedestal durante la procesión.
Juan Pablo II el Grande y paloma amistosa
Los comunistas, de gran influencia entonces en Europa, consiguieron desvirtuar las informaciones de la prensa: que no reflejaran la magnitud ni el calor del recibimiento a la Imagen. Consiguieron la “cura de silencio” coactiva.
Su pánico a Fátima quedó mucho más de manifiesto el 5 de mayo de 1978, en Varsovia, cinco meses antes de la elevación de Juan Pablo II al Pontificado.
Talla de Thedim, con la corona regalada por Pío XII
El avión en que viajaba la Imagen Peregrina aterrizó, y, sin permitir a los pasajeros desembarcar, fue escoltado por un vehículo militar, y llevado a un rincón del aeropuerto. Después de la inspección detallada de la Imagen dentro de un vehículo con un laboratorio electrónico, y de consultar a los jefes (¿al Kremlin?), con un calor asfixiante bajo un sol que ponía casi candentes los techos de los vehículos y del avión, avisaron que la estatua debía retornar al avión y no volver a salir de él. “Los comunistas no creen en Dios, pero se asustan mucho ante una imagen de madera de la Madre de Jesús de 15 kilogramos de peso”. La imagen fue vigilada dentro del avión, durante tres días, por soldados, mientras a las personas se las invitó a desembarcar. Lo único que consiguieron –porque no les avisaron- fue que los fieles hicieran un perfil en alambre de la Imagen, que luego fue puesto sobre unas andas y exhibido como la “Virgen de Fátima”. El público entendió perfectamente lo sucedido, lo tomó a risa y fue un ridículo de los comunistas.


EN ROMA, EN 1981, JUAN PABLO II SE ENTERA DEL TERCER SECRETO
Desde el Gemelli, el año 1981, Juan Pablo II pudo leer la Tercera Parte del Secreto de Fátima. No había sido publicado, pero los Papas habían podido leerlo desde 1960.
Escrito por Sor Lucia, dice así: “Vimos un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; al centellear, despedía unas llamas que parecían incendiar al mundo; pero se apagaban al contacto con el resplandor que de la mano derecha de Nuestra Señora salía a su encuentro; el Ángel, señalando a la tierra con la mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia! Y vimos una luz inmensa que es Dios: algo parecido al modo en que se ven las personas en un espejo cuando pasan por delante, un obispo vestido de blanco, tuvimos el presentimiento de que era el Santo Padre. Vimos otros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir a una montaña escarpada en la cumbre de la cual había una gran Cruz de troncos toscos, como troncos de encina con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar allí, atravesó una gran ciudad medio en ruinas, y, casi temblando, con paso vacilante, afligido por el sufrimiento y la pena, iba rezando por las almas de los cadáveres que encontraba en el camino; al llegar a la cima del monte, prosternado de rodillas a los pies de la gran Cruz, cayó muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros y flechas, y así mismo fueron muriendo uno tras otro los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, y varias personas seculares, señores y señoras de varias clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz estaban dos Ángeles, cada uno con una vasija de cristal en la mano, en ellas recogían la sangre de los mártires y con ella rociaban las almas que se acercaban a Dios”.
Juan Pablo II sabía bien que las apariciones de Fátima eran verdaderas: “¿Qué decir de los tres niños portugueses de Fátima, que, de improviso, en vísperas del estallido de la Revolución de Octubre, oyeron: “Rusia se convertirá” y “Al final, mi Corazón triunfará”? No pudieron ser ellos quienes inventaron tales predicciones. No sabían historia ni geografía, y sabían aún menos de los movimientos sociales y de la evolución de las ideologías. Y, sin embargo, ha sucedido exactamente cuanto habían anunciado”, declaró el Papa en 1994.
Jacinta, la niña vidente más pequeña, cuando aún estaban los tres pastorcillos en Aljustrel, había dicho a Lucia:
“¿Has visto al Santo Padre, Lucia? Lo he visto en una casa inmensa. Estaba de rodillas ante una pequeña mesa, la cabeza entre las manos, y lloraba. Afuera había una gran multitud. Unos arrojaban piedras, otros maldecían y decían toda clase de injurias. ¡Pobre Santo Padre! Tenemos que rezar por él.

El Papa Juan Pablo II con Sor Lucia, en Fátima
“Unos días más tarde, vio de nuevo al Papa; esta vez se hallaba en una gran basílica; innumerables cirios ardiendo ante unos altares magníficos y él consagraba el mundo entero al Corazón Inmaculado de María".

Basílica de Fátima, el 13 de mayo del 2000, cuando fueron beatificados Jacinta y Francisco.
Juan Pablo II estaba convencido de que el Papa caído del Tercer Secreto y el que veía y encomendaba Jacinta, era él. Cuando más adelante, el 13 de mayo del 2000, Juan Pablo II beatificó a Francisco y a Jacinta, en Fátima, hizo constar su agradecimiento: “Yo manifiesto mi gratitud a la bienaventurada Jacinta por sus oraciones y sus sacrificios ofrecidos por el Santo Padre, al que vio en medio de un gran sufrimiento".


AGRADECIMIENTO Y RESPONSABILIDAD
Juan Pablo II no perdió ocasión de manifestar su agradecimiento a la Virgen por haber impedido que fuera asesinado. En incontables ocasiones diferentes se refirió a ello, en todos los idiomas que dominaba y en todos los continentes que visitó. Se sabía de buena fuente por los médicos del Hospital Gemelli, que los proyectiles de 9 milímetros que Agca le disparó con una pistola Browning Parabellum habían desconocido la ley de la inercia y se habían desviado inexplicablemente evitando dañar órganos vitales. “Una mano disparó y otra condujo la bala”, como dijo Juan Pablo II al escritor francés André Frossard. Monseñor Stanislaw Dziwisz recordó: “El Santo Padre veía en todo ello una señal del Cielo. Todo parecía guiado por una mano invisible. No se hablaba de milagro, pero todo el mundo creía en él".
El 14 de agosto de 1981, ya repuesto, el Papa visitó las tumbas de Juan Pablo I y de Paulo VI, consciente de que habría estado allí junto a sus predecesores, si el 13 de mayo no hubiera sido salvado milagrosamente: “Pero el Señor lo dispuso de otro modo y Nuestra Señora –pues todos recordamos perfectamente lo que sucedió el 13 de mayo- cooperó en ese otro modo”. Poco después recibió el obsequio de una imagen de la Virgen de Fátima, y la envió a una pequeña iglesia de la diócesis de Bialystok, Polonia, en la frontera con la Unión Soviética, donde se quedó, mirando a la Unión Soviética, por disposición del Papa.
Cuando reanudó las audiencias generales en la plaza de San Pedro, después de cinco meses de interrupción forzosa, el 7 de octubre de 1981, insistió ante los millares de asistentes, periodistas incluidos: “¿Cómo olvidar que el acontecimiento de la Plaza de San Pedro tuvo lugar el mismo día y a la misma hora en que, desde hace más de sesenta años, se conmemora en Fátima, en Portugal, la primera aparición de la Virgen a los tres pastorcillos? Porque realmente ese día experimenté en todo lo ocurrido la extraordinaria protección maternal que demostró ser más fuerte que el mortal proyectil”.
El mismo año 1981, el Papa mandó colocar un icono de la Virgen, en mosaico, en la parte superior de un ala del Palacio Apostólico, con la inscripción Totus tuus, Mater Ecclesiae (todo tuyo, Madre de la Iglesia).
Dijo el Papa: “Los signos de los tiempos nos indican que nos encontramos en la órbita de una gran batalla entre el bien y el mal, entre la afirmación y la negación de Dios, de su presencia en el mundo, y de la Salvación que encuentra en Él su comienzo y su término”.
Estos signos nos señalan “a la mujer que nos guiará. Precisamente con Ella, hemos de enfrentarnos a los problemas que inundan nuestra época”.
Junto al agradecimiento, la responsabilidad de cumplir lo indicado por la Virgen de Fátima: “Durante los tres meses que he pasado entre la vida y la muerte, he comprendido que la única solución para salvar al mundo de nuevas guerras y catástrofes, para salvarlo del ateísmo, es la conversión de Rusia según el mensaje de Fátima”, confió a uno de sus muchos visitantes.


PRIMER VIAJE DEL PAPA A FÁTIMA Y CONSAGRACIÓN
En febrero de 1982 el Papa anunció un domingo, en la Plaza de San Pedro: “El próximo 13 de mayo pretendo ir a Fátima para dar las gracias a la Santísima Virgen que me protegió como una madre con ocasión del atentado, y también, por supuesto, para pedir a Nuestra Señora que conceda todos sus favores y toda su ayuda a la Iglesia y a la Humanidad”. Comprobó que Sor Lucia había expresado que las consagraciones hechas por Pío XII y Paulo VI no cumplieron el requisito de invitar a los obispos a participar en ellas tal como la Virgen había pedido. El Santo Padre decidió enviar una carta a todos los obispos del mundo para garantizar la consagración que se proponía hacer en Fátima. La carta fue firmada por el Cardenal Casaroli el 20 de abril de 1982.
El 12 de mayo de 1982 el Papa viajó a Lisboa, donde una enorme multitud le tributó un homenaje apoteósico, y en la tarde voló en helicóptero hasta Fátima. Entre los que le recibieron en Lisboa y los de Fátima suman varios millones. El Obispo de Leiria, Monseñor Alberto Cosme do Amaral, le dio la bienvenida. En ella le dijo: “A causa de vuestro amor por Cristo, la Iglesia y la humanidad, vuestra sotana blanca se manchó de sangre. Saludamos en vuestra augusta persona al mártir y al buen pastor que da la vida por sus ovejas.” Juan Pablo II respondió, en correcto idioma portugués, recordando el atentado: “Al recobrar el conocimiento, mis primeros pensamientos fueron para este santuario, pues deseaba expresar toda mi gratitud al corazón de la Madre celestial que me salvó la vida. En todo lo sucedido vi –y no ceso de repetirlo- la protección especial y maternal de Nuestra Señora. A través de esa coincidencia –y no existen meras coincidencias en los designios de la Providencia- vi también una llamada a prestar atención al mensaje que, hace sesenta y cinco años, nos transmitieron tres niños, tres campesinos, los pastorcillos de Fátima como se les llama en el mundo entero.”
El rezo del rosario, seguido por los centenares de miles de peregrinos, fue en varios idiomas, además del portugués: uno de los misterios fue dirigido por el Cardenal Macharski, en polaco, y otro por Monseñor Hnilica, en eslovaco. El Papa lo había dispuesto para pedir indirectamente a la Virgen la libertad religiosa tras el Telón de Acero.
Al día siguiente, el Papa se entrevistó con Sor Lucia, en portugués y sin intérpretes, durante 25 minutos. De inmediato surgió entre ambos una confianza como si se hubieran conocido de toda la vida. “Dios me ha concedido la gracia que deseaba desde hace mucho tiempo: hablar contigo, hija mía”, le dijo el Papa y rompió todo posible hielo.
Juan Pablo II celebró la Santa Misa, con cánticos y homilía. Finalmente, proclamó la Consagración del mundo, tan esperada: “Madre de los hombres y de los pueblos, abraza con amor de Madre y de Sierva a este mundo humano nuestro que te confiamos y consagramos llenos de inquietud por el destino terrestre y eterno de los hombres y de los pueblos. De modo especial, te entregamos y consagramos los hombres y las naciones25, especialmente aquellos necesitados de esta devoción y esta consagración.” “¡Líbranos del hambre y de la guerra! ¡Líbranos de la guerra nuclear, de una destrucción incalculable y de toda clase de guerra! De los pecados contra la vida del hombre desde sus primeros instantes, ¡líbranos! De todo tipo de injusticia en la vida social, nacional e internacional, ¡líbranos! De la facilidad para despreciar los mandamientos de Dios, ¡líbranos! De los pecados contra el Espíritu Santo, ¡líbranos! ¡líbranos!”
Por la tarde, a la hora del atentado de un año antes, Juan Pablo II se postró en oración públicamente, arrodillado ante la imagen de la Virgen. A los 45 minutos, su secretario se acercó y le indicó que había que continuar. Pasó la noche en Lisboa, y regresó a Roma al día siguiente, con la conciencia tranquila por haber consagrado el mundo según su leal saber y entender.
Pero la tranquilidad duró poco. El Nuncio del Papa en Lisboa preguntó a Sor Lucia si estaba satisfecha de la consagración hecha en Fátima. Ante su sorpresa, Sor Lucia contestó que no. Escribió entonces una carta al Papa, explicando que no había sido válida porque la carta escrita por Casaroli a los obispos fue una gestión importante, pero les llegó demasiado tarde para poder organizar su viaje. Además, en la carta se les informaba del evento, y había que haberles invitado a unirse a él. Hubo entrevistas de Sor Lucia con algunos clérigos comisionados por el Papa, y Juan Pablo II decidió hacer otra consagración.


LA IMAGEN DE FÁTIMA VIAJA A ROMA
El Papa escogió el 25 de marzo de 1984 como nueva fecha para la próxima consagración. Su agenda de trabajo estaba muy llena, y no le era posible ir a Fátima esa vez. Preparó el viaje de la Imagen de Fátima a Roma, ante el estupor de muchos, y se avisó a los obispos católicos de todo el mundo con mucho tiempo, de acuerdo a las indicaciones de Sor Lucia, invitándoles a sumarse a la consagración. Además, el Papa invitó también a cuantos obispos ortodoxos pudo, con notable éxito.
El Papa estaba impaciente ante la próxima llegada de la Imagen a Roma. “La recibiremos con todo el cariño que inunda nuestro corazón”, dijo. Por fin, el 24 de marzo de 1984, la Imagen de Nuestra Señora de Fátima llegaba al aeropuerto de Roma. La acompañaban dos servitas (personas que sirven voluntaria y gratuitamente en el Santuario de Fátima) y sus esposas, y tres clérigos (los siete, portugueses).
Cuando desembarcaron, llevando la imagen, tuvieron la primera sorpresa, que les asustó: un ruido seco, fuerte, producido por el golpe sincronizado de las manos con las culatas de los fusiles de un batallón de carabinieri, que, en correcta formación, efectuaron la instrucción ¡Presenten!, ¡armas!, homenaje reservado a los reyes y personas muy importantes. La estatua que había sido retenida en el avión como indeseable en Varsovia en 1978, era desagraviada y tratada, en Roma, como Emperatriz del Universo en 1984.
En un helicóptero llegaron hasta el Vaticano, donde los recibieron el Papa, feliz, los guardias suizos, y la policía italiana, que sumados a algunos presentes formaron una pequeña procesión, con cirios, y llevaron la Imagen a la Capilla Paulina, para la veneración de los fieles. Más tarde, pasó a los apartamentos pontificios, donde el Papa pasó la noche entera rezando ante ella.
Al día siguiente, en la Plaza de San Pedro, repleta de peregrinos, la Imagen lucía con su preciosa corona, y con un rosario de oro regalado por el Papa en sus manos. La imagen se veía bien, aún siendo pequeña, porque estaba en un pedestal bien visible. El Papa celebró la Santa Misa, e una homilía sobre la familia. Al terminar, a las 12 del mediodía, hora del Ángelus.


EL PAPA SE ARRODILLÓ ANTE LA VIRGEN Y COMENZÓ LA CONSAGRACIÓN. FUE MUY PARECIDA A LA QUE HIZO EN FÁTIMA EN 1982, CON LAS ADICIONES PEDIDAS POR SOR LUCIA.
Por la tarde, al despedir a la Imagen, de nuevo el Papa puso de manifiesto su intensa relación con la Virgen de Fátima: “Señora de Fátima, a quien confiamos nuestra devoción y nuestra gratitud desde lo más íntimo de nosotros mismos: has querido venir a visitarnos a Roma en este día tan importante. ¡Te lo agradecemos infinitamente! ¡Qué agradecidos estamos! ¡Qué gracia nos has concedido honrándonos con tu presencia, yo diría más, personal!”
A la mañana siguiente, uno de los portugueses habló por teléfono con Sor Lucia. El Papa le preguntó qué había dicho de la consagración. La religiosa había respondido que el Santo Padre había hecho todo lo pedido por la Virgen. El Papa quedó muy contento.
Les dio a los servitas un regalo que no esperaban: una de las balas que entró en su cuerpo. La llevaron a Portugal, donde el joyero que había hecho la corona la introdujo en un hueco de la misma donde encajaba muy bien. Ahora la bala es un adorno más de la magnífica corona de la Virgen.


TRAS LA CONSAGRACIÓN, EL COMUNISMO INICIA EL DESPLOME
A partir de la consagración hecha por Juan Pablo II en 1984, se empezaron a consolidar como por ensalmo las disidencias con el gobierno en varios de los países de Europa Oriental sometidos al comunismo: en Polonia, en Checoslovaquia, en Hungría, en Alemania Oriental... El 9 de noviembre de 1989 se empezó la demolición del Muro de Berlín y de las barreras policiales, alambradas y demás que impedían el paso entre la Alemania del Este y la del Oeste.
El 11 de mayo de 1985 Mikhail Gorbachov había sido nombrado Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, el cargo más importante de la Unión Soviética. Hombre abierto y amante de la paz, el 1 diciembre de 1989 visitó, con su esposa Raissa, a Juan Pablo II en el Vaticano, entrevista que hubiera sido impensable seis años antes. El encuentro fue muy cordial, se fraguó una intensa amistad entre ellos, y una veneración de los dos rusos hacia el Papa y la religión cristiana. El Papa pidió libertad religiosa en la Unión Soviética, que fue concedida a la brevedad posible por Gorbachov. Además, este desmembramiento del imperio marxista se consiguió sin derramamiento de sangre. La guerra fría, con su amenaza constante de destrucción nuclear masiva, había terminado. La Virgen de Fátima había cumplido su promesa.
Opiniones privilegiadas
Ha dicho Gorbachov en 1992: ”Todo lo ocurrido en Europa Oriental a lo largo de estos últimos años no hubiera sido posible sin la presencia de ese Papa, sin el papel –también político- que ha sabido representar a nivel mundial”.
El propio Juan Pablo II fue más modesto respecto al papel desempeñado por su persona: “Hay que evitar las excesivas simplificaciones. El comunismo ha caído a consecuencia de sus propios errores y abusos”, dijo a Vittorio Messori. Pero también dijo que el atentado del 13 de mayo fue necesario para hacer todo más claro y comprensible, y permitir así que Dios se hiciera oír. Y en otra ocasión dijo al periódico italiano La Stampa: “Creo que si ha habido un papel determinado es el del Cristianismo, de su contenido, de su mensaje religioso y moral, de su defensa intrínseca de la persona humana y sus derechos. Yo no he hecho más que recordar, repetir e insistir en el hecho de que ese es un principio que hay que observar.
Preguntada Sor Lucia en una carta por la periodista Aura Miguel, respondió: “Estoy totalmente de acuerdo con las palabras del Santo Padre Juan Pablo II, en su respuesta a la pregunta sobre los recientes acontecimientos acaecidos en Europa del Este y en Rusia. Yo creo que se trata de una intervención de Dios en el mundo para librarlo de una guerra atómica que podría destruirlo. Y es una llamada urgente a la humanidad para una fe más vívida, una esperanza más confiada, un amor de Dios y del prójimo más activo en el respeto mutuo de la dignidad, los derechos y la vida de la persona humana, en la observancia de los Mandamientos de la Ley de Dios tal y como fueron promulgados por Él desde el principio: ´No matarás, no cometerás adulterio. No desearás la casa de tu prójimo. No desearás la mujer, ni cosa alguna que pertenezca a tu prójimo. Amarás al Señor, tu Dios, y al prójimo como a ti mismo”.

La entrega total del Papa a la Virgen
El 13 de mayo de 2000, el Papa estaba en Fátima, para beatificar a Jacinta y Francisco. Recordó, nostálgico, el 22 de octubre de 1978, cuando inauguró su pontificado y los cardenales desfilaban, arrodillándose ante él, besando su anillo y prestándole fidelidad. El Cardenal Wyszinski, Primado de Polonia, muy querido y admirado por el Papa, empezó a arrodillarse, pero Juan Pablo II se le adelantó y se arrodillaron los dos, y se abrazaron, un abrazo tan emocionante que su fotografía conmocionó al mundo.
Wyszinski le dijo: “Si el Señor te ha llamado, debes hacer entrar a la Iglesia en el Tercer Milenio.” Y le entregó al Papa un anillo de oro hecho especialmente para él con el lema Totus tuus, todo tuyo, que estaba en el escudo del Papa, referido a la Virgen. Juan Pablo II lo conservó durante 22 años, como su más preciado tesoro, un recuerdo entrañable. Y el 13 de mayo de 2000, en Fátima, el Papa entregó su anillo a la Virgen. “Estoy aquí; misión cumplida; haz lo que quieras de mí”. Había llevado la Iglesia hasta el Tercer Milenio. Estaba disponible para otra misión. Totus tuus.


LUCIA CANTA EL AVEMARIA CON SU COMUNIDAD Y TRES ESPAÑOLAS QUE LA VISITARON La escena, captada con el teléfono móvil por una hermana de la comunidad de Coimbra, tuvo lugar el 17 de julio de 2004. (Lucía nació el 28 de marzo de 1907 y murió santamente el 13 de febrero de 2005). Las tres Carmelitas Descalzas que aparecen junto a Lucía son, a su derecha, las hermanas Olatz del Niño Jesús, del convento de Donamaría (Navarra), y Mª Dolores de Jesucristo, del convento de Fuenterrabía (Guipúzcoa) y, a su izquierda, María del Sagrario, del convento de Echavacoiz (Pamplona). Las hermanas habían asistido el día 16 de julio, en representación de la Federación de Carmelitas Descalzas de S. Joaquín de Navarra, a la que pertenece la comunidad de Oporto, al traslado de dicha comunidad a una nueva sede. Dada la vinculación especial del convento de Coimbra con el de Echavacoiz, aprovecharon la circunstancia para hacer una visita también a sus hermanas de Coimbra, y, en particular, a la Hna. Lucía.
Hna. Olatz, recuerda así la visita: «Nos recibió la comunidad con el cariño y acogida que solemos. Como Hna. Lucía aún estaba descansando, la Priora nos enseñó las dependencias de la casa. Ya más tarde, fuimos a saludar a Lucía, aún en la cama. Nos regaló de su mano rosarios y algún folleto. Luego rezamos Sexta, y fuimos a comer. También Hna. Lucía comió con todas. En ese momento le trajeron un ramo y nos lo regaló. Quería regalarnos todo. Al ver que comíamos a gusto las cerezas que nos pusieron de postre, nos dio también las suyas. Luego fuimos todas al recreo. Nos hicieron cantar. Nada más terminar nosotras, la Hna. Lucía, en un gesto espontáneo y lleno de unción, juntó las manos y, mirando al cielo, entonó su Ave María. Fue una escena tierna y emocionante».


RELATO DE SOR LUCÍA AL OBISPO DE LEIRÍA
Entrevistaron a Sor Lucía dos Cardenales y le preguntaron: —Hay muchos libros sobre Fátima. ¿Cuál recomienda como el más auténtico? ¿Sus propias memorias?—Sí, hay muchos libros. Yo no los tengo todos: Mis memorias continúan siendo el libro más correcto, a pesar de contener algunos errores de fechas y lugares, porque originalmente, no tenía la intención de que las memorias fueran publicadas. Voy a seguir pues el relato de Lucía, que después de muertos los dos videntes más niños, Lucía, carmelita ya en Coimbra, presentó a petición del Obispo de Leiría, Don Alberto Cosme do Ameral, una Relación. Las memorias de Sor Lucía son el relato más correcto y auténtico de las apariciones de Fátima.
ERA UNA SEÑORA MÁS BRILLANTE QUE EL SOL.
Día 13 de mayo de 1917. Primera aparición de la Virgen.
En Cova de Iría, a tres kilómetros de Fátima, el 13 de mayo de 1917. La Señora parecía tener entre 15 y 18 años; llevaba un vestido blanco hasta los pies, cerrado el cuello con un cordón de oro; un manto blanco la cubría desde la cabeza; las manos juntas y un rosario entre ellas...«Ni triste, ni alegre, sino seria». La Señora busca víctimas. Una vez prometido el cielo a los tres pequeños, les dijo: «¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todo el sufrimiento que a El plazca enviaros como un acto de reparación, por todos los pecados con los que El es ofendido y para pedir por la conversión de los pecadores?». —Sí, queremos.
Cuenta Lucía: Estando jugando con Jacinta y Francisco, en lo alto de la pendiente de Cova de Iría, haciendo una pared alrededor de una mata, vimos de repente algo como un relámpago.—Es mejor que nos vayamos a casa —dije a mis primos—, está relampagueando; puede haber tormenta.—Pues, si. Y comenzamos a bajar la cuesta, llevando las ovejas hacia la carretera.
Al llegar a la mitad de la pendiente, muy cerca de una encina grande, vimos otro relámpago, y habiendo dado algunos pasos adelante, vimos sobre una encina una Señora, vestida toda de blanco, más brillante que el sol, esparciendo luz más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesado por los rayos del sol más ardiente. Nos paramos sorprendidos por la Aparición. Estuvimos tan cerca que nos quedamos dentro de la luz que la rodeaba o que Ella esparcía. Tal vez a metro y medio de distancia, más o menos. Entonces Nuestra Señora nos dijo:—1No tengáis miedo! No os quiero hacer ningún mal.—¿De dónde es Vd? —le pregunté.—Soy del Cielo. —¿Y qué es lo Vd. quiere?—Vengo a pediros que vengáis aquí seis meses seguidos, el día 13, a esta misma hora. Después os diré quién soy y qué quiero. Después volveré aquí otra vez.—Y ¿yo también iré al Cielo?—Sí, irás. —Y ¿Jacinta? -También.—Y ¿Francisco? También; pero tiene que rezar muchos rosarios.


¿QUERÉIS OFRECEROS A DIOS PARA SUFRIR LO QUE OS ENVIE?
En reparación de los pecados con que El es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?—Sí, queremos. -Tendréis que sufrir mucho, pero la gracia de Dios os dará fuerza. Al decir estas últimas palabras abrió por primera vez las manos comunicándoles una luz tan intensa como reflejo que de ellas despedía, que penetraba en el pecho y en lo más íntimo del alma, haciéndonos vernos a nosotros mismos en Dios, más claramente que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces por impulso íntimo, caímos de rodillas y repetíamos íntimamente: “Oh Santísima Trinidad, yo te adoro, Dios mío; yo te amo en el Santísimo Sacramento. Pasados los primeros momentos, Nuestra Señora añadió: —Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz en el mundo y el fin de la guerra. En seguida comenzó a elevarse serenamente, hasta desaparecer en la inmensidad del espacio. La luz que la circundaba parecía que abría el camino a través de los astros. Los relámpagos no eran propiamente relámpagos, sino el reflejo de una luz que se aproximaba. Al ver esta luz decíamos a veces que veíamos venir a Nuestra Señora; pero a Nuestra Señora propiamente sólo la distinguíamos en esa luz cuando estaba ya sobre la encina.


LA VISION DEL INFIERNO
Francisco y Jacinta tuvieron sendas visiones sobre el Papa. Francisco le vió llorando y a la multitud tirándole piedras e insultándole. Jacinta, rezando con mucha gente ante una imagen del Corazón de María.
Hasta 25 años más tarde no se conoció el contenido de la aparición con la visión del infierno. La Señora abrió las manos como en los meses pasados. El reflejo parecía penetrar en la tierra, y vimos como un mar de fuego: sumergidos en este fuego a los demonios y a las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana, que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas que salían de las mismas juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados, semejante al caer de pavesas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. A la vista de esto di aquel “ay”, que dicen haberme oído. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como ne¬gros carbones en brasa. Asustados y como para pedir socorro, levantamos la vista hacia Nuestra Señora que nos dijo entre bondad y tristeza:—Habéis visto el infierno, adonde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mun¬do la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacéis lo que os digo se salvarán muchas almas y habrá paz. La guerra va a terminar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el pontificado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando viereis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones de la Iglesia y del Santo Padre.—Para impedirlo, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si se atienden mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones de la Iglesia. Los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá que sufrir mucho; varias naciones serán aniquiladas. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá y será concedido al mundo algún tiempo de paz. Esto no lo digáis a nadie. A Francisco sí, se lo podéis decir


LA SEÑAL CELESTIAL.
Día 13 de octubre de 1917, 70.000 personas venidas desde todos los puntos de Portugal.
Salimos de casa temprano. Había masas de gente. Caía una lluvia torrencial. Mi madre, temiendo que fuese aquel el último día de mi vida, con el corazón partido por la incertidumbre de lo que iba a suceder, quiso acompañarme. Por el camino se repetían las escenas del mes pasado, más numerosas y conmovedoras. Ni el lodo en los caminos impedía a esa gente arrodillarse en la actitud más humilde y suplicante. Pedí a la gente que cerrase los paraguas para rezar el rosario. Poco después vimos el reflejo de la luz y en seguida a Nuestra Señora sobre la encina.—¿Qué es lo que usted quiere?—Quiero decirte que hagan aquí una capilla en honor mío; que soy la Señora del Rosario; que continúen siempre rezando el rosario todos los días. La guerra va a acabar, y los militares volverán en breve a sus casas. Es necesario que se enmienden; que pidan perdón de sus pecados; —y tomando un aspecto más triste—, No ofendan más a Dios Nuestro Señor que está ya muy ofendido. Y abriendo las manos, las hizo reflejarse en el sol. Y mientras se elevaba, continuaba el reflejo de su propia luz proyectándose en el sol.


LA DANZA DEL SOL.
El sol giró rápidamente como una gigantesca rueda de fuego. Se detuvo un momento, y giró de nuevo con una velocidad vertiginosa, irradiando haces de llamas rojo sangre. Finalmente, la esfera ígnea, pareció temblar, estremecerse y después arrojarse precipitadamente en ingente zigzag hacia la multitud. Al principio se oyó un tremendo grito de terror: “¡Señor, sálvanos!”. Cuando el sol se normalizó, resonó otra exclamación de asombro y alegría: ¡Milagro!... He aquí a María, enfrentada con el poder de las tinieblas, en una lucha cuyos triunfos y derrotas están condicionadas a nuestra conversión y arrepentimiento.
He aquí, señor Obispo, la Historia de las Apariciones de Nuestra Señora en Cova de Iría en 1917. "¿Quién es ésta que se asoma como el alba, hermosa como la luna y límpida como el sol, terrible como escuadrón a banderas desplegadas? Cantares 6,10. "Arrepentíos, que ya llega el reinado de Dios" Mateo 3,2."Velad y orad para no caer en la tentación. El espíritu está pronto, pero la carne es débil" Mateo 26,41.
Jesús Marti Ballester

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.el brillo de fátima en el 12 y 13 de mayo de 2013.

 

La Peregrinación Internacional Aniversario de los 96 años de la primera aparición de Nuestra Señora, en los pasados días 12 y 13 de Mayo, fue una gran manifestación de amor a la Reina del Rosario.

Las celebraciones fueron presididas por el Arzobispo de Rio de Janeiro, Brasil, D. Orani Tempesta. Durante su homilía del día 12 de Mayo, el arzobispo animó a los peregrinos a “no tener miedo de poner en práctica la palabra de Dios” y pidió “coraje para vivir la fe cristiana en un mundo en transformación”. El recordó a los fieles que “no están solos en las tribulaciones de la vida”, porque “María, Nuestra Madre del Cielo nunca nos abandona”. En esta celebración, D. Orani consagró también la Jornada Mundial de la Juventud a Nuestra Señora de Fátima, evento que tendrá lugar en Rio de Janeiro del 23 al 28 de Julio próximo, contando con la presencia del Papa Francisco.

Se estima que 570 mil peregrinos estuvieron en el Santuario de Fátima en los dos días de peregrinación. 300 mil sólo en el domingo 12 de mayo, para el Rosario y la procesión de las velas y 270 mil, el lunes, día 13 de Mayo, para la Misa Internacional, que incluía la consagración del ministerio del Papa Francisco a Nuestra Señora de Fátima.

  

En la mañana del lunes, día 13, a continuación de la vigilia nocturna, los peregrinos comenzaron a unirse en la plaza principal (Recinto) del Santuario para el rezo del Rosario, seguido de la procesión y la Misa, celebrada por un Cardenal, 38 Obispos y 380 Sacerdotes. Fue un día muy soleado, que hizo que muchos peregrinos buscaran la sombra… más aún así, todos participaron con alegría y devoción. Este año, 37 mil peregrinos vinieron a Fátima a pie, recorriendo kilómetros de distancia y venidos de varios extremos de Portugal.

 

Al final de la Misa, el Cardenal Patriarca de Lisboa, D. José Policarpo, consagró el Ministerio del Papa Francisco a Nuestra Señora de Fátima, iniciando su oración con estas palabras: “Virgen Santísima, estamos a Vuestros pies, los Obispos de Portugal y esta multitud de peregrinos, en el 96º aniversario de Vuestra aparición a los Pastorcitos en esta Cova da Iria, para dar cumplimiento al deseo del Papa Francisco, claramente expreso, de  consagraros a Vos, Virgen de Fátima, su Ministerio de Obispo de Roma y de Pastor Universal.”

 

A continuación, el Obispo de Leiria-Fátima, D. Antonio Marto, leyó a los peregrinos el mensaje enviado por la Nunciatura Apostólica en Portugal al Cardenal Policarpo, que decía “El Santo Padre manifestó su agrado por la iniciativa y profundo reconocimiento por la satisfacción de su deseo en unión de oración con todos los peregrinos de Fátima, a los que, de corazón, concede la Bendición Apostólica propiciatoria de todos los bienes.

 

 CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA DEL MINISTERIO DEL PAPA FRANCISCO

                                                   Fátima, 13 de mayo de 2013

Virgen Santísima,

1-    Estamos ante tus pies, los Obispos de Portugal y esta multitud de peregrinos, en el 96º Aniversario de tu aparición a los Pastorcitos, en esta Cova de Iría, para dar cumplimiento al deseo del Papa Francisco, claramente expresado, de consagraros a Ti, Virgen de Fátima, su Ministerio de Obispo de Roma y de Pastor Universal. Así os consagramos Señora, Tú que eres Madre de la Iglesia, el Ministerio del nuevo Papa: llena su corazón de la ternura de Dios, que Tú experimentaste como nadie, para que él pueda abrazar a todos los hombres y mujeres de este tiempo con el Amor de Tu Hijo Jesucristo. La humanidad contemporánea necesita sentirse amada, por Dios y por la Iglesia. Solo sintiéndose amada vencerá la tentación de la violencia, del materialismo, del olvido de Dios, de la pérdida del rumbo que la conducirá a un mundo nuevo, donde el amor reinará. Dale el don del discernimiento para saber identificar los caminos de la renovación de la Iglesia; dale coraje para no dudar en seguir los caminos sugeridos por el Espíritu Santo; ampáralo en las horas duras de sufrimiento, a vencer, en la caridad, las provocaciones que la renovación de la Iglesia le traerá. Estate siempre a su lado, pronunciando con él aquellas palabras que bien conoces: “Yo soy la Sierva del Señor, hágase en mi Tu palabra”.

 

2-    Los caminos de renovación de la Iglesia nos llevan a redescubrir la actualidad del mensaje que dejaste a los Pastorcitos: la exigencia de la conversión a Dios que ha sido muy ofendido, porque tan olvidado.  La conversión es siempre un regreso al amor de Dios.  Dios perdona porque nos ama. Es por eso que su amor se llama misericordia. La Iglesia, protegido por vuestra solicitud maternal y guiada por este Pastor, se tiene que afirmar, siempre más, como lugar de la conversión y del perdón, porque en ella la verdad se exprime siempre en la caridad.

 

Tú indicaste la oración como el camino decisivo de la conversión. Enseña a la Iglesia, de la que eres miembro y modelo, a ser, cada vez más, un pueblo orante, en comunión con el Santo Padre, el primer orante de este pueblo y también en comunión silenciosa con el anterior Papa, Su Santidad Benedicto XVI, que escogió el camino del orante silencioso, desafiando a la Iglesia hacia los caminos de la oración.

 

3-    En Tu Mensaje a los Pastorcitos, aquí en Cova de Iría, pusiste en relevo el Ministerio del Papa, “el Hombre vestido de blanco”. Tres de los últimos Papas se hicieron peregrinos de Tu Santuario. Solo Tú, Señora, en vuestro amor maternal a toda la iglesia, puedes poner en el corazón del Papa Francisco el deseo de ser peregrino de este Santuario. No es algo que se le pueda pedir por otras razones; solo la complicidad silenciosa entre Tú y él lo llevará a sentirse atraído por esta peregrinación en la certeza de que será acompañado por millones de creyentes, dispuestos a oír de nuevo vuestro mensaje.

 

Aquí, en este Altar del Mundo, él podrá bendecir a la humanidad, hacer sentir al mundo de hoy que Dios ama a todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo, que la Iglesia los ama y que Tú, Madre del Redentor, los conducís con ternura a los caminos de la salvación.


José, Cardenal-Patriarca

Presidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa

PEREGRINACIÓN AL SANTUARIO DE FÁTIMA EN EL 96º ANIVERSARIO DE LA 1ª APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA.

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CONSAGRACIÓN  DEL PUEBLO SIRIO A NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA.

Fuimos muchos los fieles que asistimos para orar por el pueblo Sirio.

Que Dios los ayude.

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