La MUJER vestida de SOL

21.08.13

REALEZA de MARIA SANTISIMA

A las 2:09 PM, por Germán 

Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza (Ap 1, 12).

La Mujer es nuestra Señora. El Sol que viste a la Mujer es la Santísima Trinidad. Ella aparece bañada con su luz deslumbrante, porque es las Hija del Padre, quien quiso que fuera concebida inmaculada; Ella es la Esposa del Espíritu Santo, y es la Madre de Jesús, el Hijo de Dios.

La Mujer lleva una corona, signo de su realeza, porque Ella es la Reina-Madre, su hijo es el vástago del Rey David y el Rey de Reyes.

La imagen y el oficio de la reina madre en el Antiguo Testamento, la «gran Señora», comoabogada ante el rey por el pueblo del reino,proféticamente preanuncia el oficio de la gran Reina Madre y Señora del Nuevo Testamento. Puesto que es María de Nazaret quien se convierte en la Reina y Madre en el Reino de Dios, como la Madre de Cristo, Rey de todas las naciones. La Mujer al pie de la Cruz (cf. Jn19, 26), se convierte en la Gran Señora (Domina) con el Señor y Rey, y por tanto será la Abogada y Reina del Pueblo de Dios desde el cielo.

La analogía de María Reina, con el reinado de Cristo es una mirada obligada, porque es ciertamente iluminadora.

En 1925, el 11 de diciembre, el Papa Pío XI, en su encíclica Quas Primas, instituyó la fiesta de la«Realeza de Cristo». No lo hizo para que la misma quedara como un añadido litúrgico o devocional, la instituyó «como inspiración para todos los hombres en su vida completa, persona y social», por eso se ha considerado a la misma «el foco de toda su obra, el punto de confluencia de todas sus empresas y planes de acción».

Nos enseñaron los Romanos Pontífices que Cristo debe reinar en los corazones de quienes le siguen, pero debe reinar también en los Parlamentos, en las plazas, en las oficinas, en las escuelas y universidades, en los teatros, y en todo lugar donde se reúnen los hombres, en el laboratorio del científico, en el estudio del artista, en el sindicato, dondequiera los hombres trabajen, se distraen, sufren, viven y mueren.

Jesucristo es Rey por ser Dios, el Verbo Encarnado, su realeza proviene de su divinidad, y es Rey por derecho de conquista. María Inmaculada es Reina por ser la Madre de Dios, prerrogativa fundamental definida por el Concilio de Efeso el año 431.

El venerable Pío XII, proclamó la fiesta litúrgica de la Realeza de nuestra Señora el 1 de noviembre de 1954 (encíclica Ad caeli reginam). La iniciativa, para ese acto pontificio, provino de los fieles. Millares de peticiones fueron enviadas a la Santa Sede solicitando la institución de la fiesta.

Hace 300 años, San Luis María de Montfort escribió su maravilloso Tratado de la verdadera devoción a María, conocido como el «libro de oro de la devoción mariana». Desde la primera línea de su escrito, el Santo da a conocer la razón de ser de todo su libro:

«Por medio de María Santísima, Jesucristo vino al mundo, y así mismo por medio de Ella debe reinar en el mundo» (TVD, nº 1). Reinado de Jesús que se realiza «en los corazones» (113),«en nuestra alma» (68), es decir que «Jesús reinará cuando por mediación de María, Él sea conocido, amado y servido».

Santo Tomás de Aquino, en su Tratado de la Encarnación, luego de exponer la exaltación de Jesús a la derecha del Padre, describe su poder sobre toda la creación. Igual cosa hace Montfort, quien después de habernos mostrado a María a la diestra de su Hijo, nos habla de su dominio universal:

María impera en el cielo sobre los ángeles y bienaventurados. En recompensa a su profunda humildad, Dios le ha dado el poder y la misión de llenar de santos los tronos vacíos, de donde por orgullo cayeron los ángeles apóstatas. Tal es la voluntad del Altísimo, que exalta siempre a los humildes (Lc 1,52): que el cielo, la tierra y los abismos se sometan, de grado o por fuerza, a las órdenes de la humilde María, a quien constituyó soberana del cielo y de la tierra capitana de sus ejércitos, tesorera de sus riquezas, dispensadora de sus gracias, realizadora de sus portentos, reparadora del género humano, mediadora de los hombres, exterminadora de los enemigos de Dios y fiel compañera de su grandeza y de sus triunfos” (TVD, 28).

He aquí la tesis total de Montfort: 1) el reino de Cristo vendrá ciertamente; 2) este reino llegará como consecuencia necesaria del reino de María; 3) de hecho, este reino de la Virgen Santísima se establecerá en el mundo; 4) este reino de María se establecerá por extensión de la práctica universal de la perfecta devoción a María; 5) el reino de Cristo por María se sitúa particularmente en los últimos tiempos, cuando los grandes hombres que vendrán, realizarán maravillas por la perfecta devoción a la Santísima Virgen; 6) este reino de Cristo, será el reino de Jesús y de María.

Coronada de gloria, María Santísima resplandece como Reina de los Ángeles y los Santos, anticipación y culmen de la condición escatológica de la Iglesia. Ninguna criatura queda fuera de su reinado.

La paz en el mundo solo es posible si aceptamos a JESUCRISTO como Señor de las Naciones. El es el REY de reyes y SEÑOR de señores..!!!

LOS MILAGROS EUCARISTICOS EN EL MUNDO

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Oración con indulgencia al dar el reloj la hora "Te ofrezco Dios mío, todos los instantes de esta hora y concédeme que los emplee en cumplir tu Santa Voluntad" El Papa San Pío X concedió 100 años de indulgencia a todos los que digan el Avemaría cuando el reloj de la hora en punto.

AL PATRONO DE NUESTRA RED

HIMNO AL ARCÁNGEL SAN MIGUEL
Oh Jesús, que eres fuerza y luz del Padre,
Oh Jesús, que das vida a nuestros pechos:
Te alabamos en coro con los Ángeles,
Que siempre de tu boca están suspensos.
Millares de celestes capitanes
Militan en las huestes que acaudillas,
Pero es Miguel quien a su frente marcha
Y quien empuña la sagrada insignia.
Él es quien precipita en lo más hondo
De los infiernos al dragón funesto,
Y quien fulmina a los rebeldes todos,
Y quien los echa del baluarte excelso.
Sigamos día y noche a nuestro príncipe
Contra el fiero adalid de la soberbia,
Para que desde el trono del Cordero
Nos sea dada la corona eterna.
Gloria al Padre y que Él guarde con sus Ángeles
A los que, redimidos por su Hijo,
Fueron ungidos desde el firmamento
Por el eterno bien del Santo Espíritu.

SAN MIGUEL ARCANGUEL

San Miguel Arcanguel
Levanta el Crucifijo y reza esta oración con la señal de la cruz. Has esto en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Tú vencerás… Reza esta oración todos lo días, ya que la batalla es enorme:
"Oh Glorioso príncipe de la Hueste Celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla y en el terrible combate que estamos librando contra los principados y Potestades del aire, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, en contra de todos los Espíritus del Mal. Ven en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho a su imagen y semejanza, y redimido por un gran precio, de la tiranía de Satanás. Pelea en este día la batalla del Señor, junto con los santos ángeles, igual que combatiste al líder de los orgullosos ángeles, Lucifer, y a su hueste apóstata, quienes no tuvieron poder para resistirte y tampoco hubo ya lugar para ellos en el cielo. Esa cruel serpiente antigua, llamada el diablo o Satanás, que seduce al mundo entero, fue arrojada al abismo junto con sus ángeles. Mira, este enemigo primitivo y asesino del hombre ha tomado fuerza. Transformado en un ángel de luz, anda alrededor del mundo con una multitud de espíritus perversos, invadiendo la tierra para borrar el nombre de Dios y de Jesucristo, apoderarse, asesinar y arrojar a la eterna perdición de las almas destinadas a la corona de la gloria eterna. Este malvado dragón vierte, como la inundación más impura, el veneno de su malicia en los hombres de mente depravada y corrupto corazón; el espíritu de mentira de impiedad, de blasfemia, y de aire pestilente de impureza, y de todo vicio e iniquidad. Estos astutos enemigos han llenado y embriagado con hiel y amargura esta Iglesia, la esposa del Inmaculado Cordero, y han puesto sus manos impías en sus más sagradas posesiones, con el designio inicuo de que cuando el Pastor sea herido, también las ovejas pueden ser heridas. Entonces levántate, oh Príncipe invencible, dale ayuda al pueblo de Dios en contra de los ataques de los espíritus perdidos. Dale la victoria al pueblo de Dios: Ellos te veneran como su protector y patrón; en ti la gloriosa Iglesia se regocija con tu defensa contra el maligno poder del infierno; a ti te ha confiado Dios las almas de los hombres para ser establecida en bienaventuranzas celestiales. Ora al Dios de la paz, para que ponga a Satanás bajo nuestros píes, derrotado para que no pueda más mantener al hombre en cautiverio y lastimar a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones a la vista del Altísimo, para que pronto pueda encontrar misericordia a los ojos del señor; y venciendo al dragón la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, tú nuevamente lo pongas cautivo en al abismo, para que no pueda ya más seducir a las naciones. Amén.
- Miren la Cruz del Señor; y sean dispersos los poderes enemigos. R:
- El León de la tribu de Judá ha conquistado la raíz de David.
- Qué tu misericordia esté sobre nosotros, oh Señor.
-  Así como hemos tenido esperanza en Ti.
- Oh Señor, escucha nuestra oración.
-  Y deja que mi llanto llegue a Ti.
Oremos
Oh Dios, Padre nuestro, señor Jesucristo, invocamos a tu Santo Nombre, y suplicantes imploramos tu clemencia, para que por la intercesión de la siempre Virgen María, Inmaculada Madre nuestra, y por el glorioso San Miguel Arcángel, Tú te dignes ayudarnos contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos, que andan por el mundo para hacer daño a la raza humana y para arruinar a las almas. Amén.
Fuente: Libro de la Devoción a la preciosa sangre de Nuestro Señor Jesucristo

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