ORACIONES de ADORACION

 

GLORIA A DIOS UNO Y TRINO

adoracion
"DIOS mio yo creo, yo adoro, yo espero y yo te amo ... te pido por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman ..."

Una hora de ADORACIÓN al SANTÍSIMO  SACRAMENTO

en la Capilla: "SANTA MARÍA, PUERTA del CIELO"

(Réplica de la casita de Éfeso en San Isidro -Buenos Aires-)

El propósito de este video es acercarse al Señor espiritualmente, pero no es una verdadera adoración frente al Santísimo ya que esa es una presencia física dada en un espacio y en un tiempo determinado. De todos modos ayuda a la comunión espiritual. 

La EUCARISTÍA es el mayor TESORO de la IGLESIA ofrecido a todos para que todos puedan recibir por ella gracias abundantes y bendiciones. La Eucaristía es el sacramento del sacrificio de CRISTO del que hacemos memoria y actualizamos en cada MISA y es también su PRESENCIA VIVA entre nosotros. Adorar es entrar en íntima relación con el SEÑOR PRESENTE en el Santísimo Sacramento.

San Alfonso María de Ligorio:  "De todas las devociones, ésta de adorar a Jesús en el Santísimo Sacramento es la más grande después de los sacramentos, la más apreciada por Dios y la más útil para nosotros".

NOTAEl VIDEO contiene la exposición del Santísimo Sacramento durante 1 hora con la oración inicial dada por el Padre Eduardo Pérez Dal Lago quien también al final del video realiza la Bendición con el Santísimo y la oración final. Hay intervalos de silencio (audio original del lugar) y música sacra Eucarística especialmente seleccionada.

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"¡Cuan consoladores y suaves son los momentos pasados con este Dios de bondad! ¿Estas dominado por la tristeza? Ven un momento a echarte a sus plantas, y quedaras consolado. ¿Eres despreciado del mundo? Ven aquí, y hallaras un amigo que jamas quebrantara la fidelidad.¿Te sientes tentado? aquí es donde vas a hallar las armas mas seguras y terribles para vencer a tu enemigo. ¿Temes el juicio formidable que a tantos santos ha hecho temblar? Aprovechate del tiempo en que tu Dios es Dios de misericordia y en que tan fácil es conseguir el perdón. ¿Estas oprimido por la pobreza? Ven aquí, donde hallaras a un Dios inmensamente rico, que te dirá que todos sus bienes son tuyos, no en este mundo sino en el otro". Santo Cura de Ars.
ORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO
DE SANTO TOMAS DE AQUINO

¡Oh, Santísimo Jesús, que aquí sois verdaderamente Dios escondido; concededme desear ardientemente, buscar prudentemente, conocer verdaderamente y cumplir perfectamente en alabanza, y gloria de vuestro nombre todo lo que os agrada. Ordenad, ¡oh Dios mío!, el estado de mi vida; concededme que conozca lo que de mí queréis y que lo cumpla corno es menester y conviene a mi alma. Dadme, oh Señor Dios mío, que no desfallezca entre las prosperidades y adversidades, para que ni en aquellas me ensalce, ni en éstas me abata. De ninguna cosa tenga gozo ni pena, sino de lo que lleva a Vos o aparta de Vos. A nadie desee agradar o tema desagradar sino a Vos. Séanme viles, Señor, todas las cosas transitorias y preciosas todas las eternas. Disgústeme, Señor, todo gozo sin Vos, y no ambicione cosa ninguna fuera de Vos. Séame deleitoso, Señor, cualquier trabajo por Vos, y enojoso el descanso sin Vos. Dadme, oh Dios mío, levantar a Vos mi corazón frecuente y fervorosamente, hacerlo todo con amor, tener por muerto lo que no pertenece a vuestro servicio, hacer mis obras no por rutina, sino refiriéndolas a Vos con devoción. Hacedme, oh Jesús, amor mío y mi vida, obediente sin contradicción, pobre sin rebajamiento, casto sin corrupción, paciente sin disipación, maduro sin pesadumbre, diligente sin inconstancia, temeroso de Vos sin desesperación, veraz sin doblez; haced que practique el bien sin presunción que corrija al prójimo sin soberbia, que le edifique con palabras y obras sin fingimientos. Dadme, oh Señor Dios mío, un corazón vigilante que por ningún pensamiento curioso se aparte de Vos; dadme un corazón noble que por ninguna intención siniestra se desvíe; dadme un corazón firme que por ninguna tribulación se quebrante; dadme un corazón libre que ninguna pasión violenta le domine. Otorgadme, oh Señor Dios mío, entendimiento que os conozca, diligencia que os busque, sabiduría que os halle, comportamiento que os agrade, perseverancia que confiadamente os espere, y esperanza que, finalmente, os abrace. Dadme que me aflija con vuestras penas aquí por la penitencia, y en el camino de mi vida use de vuestros beneficios por gracia, y en la patria goce de vuestras alegrías por gloria. Señor que vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

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AL AMOR DE LOS AMORES JESÚS SACRAMENTADO
ORACIÓN DE SANTA TERESA DE LISIEUX

Sagrario del Altar el nido de tus más tiernos y regalados amores. Amor me pides, Dios mío, y amor me das; tu amor es amor de cielo, y el mío, amor mezclado de tierra y cielo; el tuyo es infinito y purísimo; el mío, imperfecto y limitado. Sea yo, Jesús mío, desde hoy, todo para Ti, como Tú los eres para mi. Que te ame yo siempre, como te amaron los Apóstoles; y mis labios besen tus benditos pies, como los besó la Magdalena convertida. Mira y escucha los extravíos de mi corazón arrepentido, como escuchaste a Zaqueo y a la Samaritana. Déjame reclinar mi cabeza en tu sagrado pecho como a tu discípulo amado San Juan. Deseo vivir contigo, porque eres vida y amor.

Por sólo tus amores, Jesús, mi bien amado, en Ti mi vida puse, mi gloria y porvenir. Y ya que para el mundo soy una flor marchita, no tengo más anhelo que, amándote, morir.



 ORACIÓN DE SAN ALFONSO Mª LIGORIO

Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombre estás noche y día en este sacramento, lleno de piedad y de amor, esperando, llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitarte: creo que estás presente en el sacramento del altar. Te adoro desde el abismo de mi nada y te doy gracias por todas las mercedes que me has hecho, y especialmente por haberte dado tu mismo en este sacramento, por haberme concedido por mi abogada a tu amantísima Madre y haberme llamado a visitarte en este iglesia.

Adoro ahora a tu Santísimo corazón y deseo adorarlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este insigne beneficio; en segundo lugar, para resarcirte de todas las injurias que recibes de tus enemigos en este sacramento; y finalmente, deseando adorarte con esta visita en todos los lugares de la tierra donde estás sacramentado con menos culto y abandono.

2. "Así como Jesucristo esta vivo en el cielo rogando siempre por nosotros, así también en el Santísimo Sacramento del altar, continuamente de día y de noche esta haciendo este piadoso oficio de abogado nuestro, ofreciéndose al Eterno Padre como victima, para alcanzarnos innumerables gracias y misericordias". San Alfonso Mª. de Ligorio.

 

ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN

Oh Jesús, redención, amor y deseo nuestro, yo os invoco y clamo a Vos con un clamor grande y de todo corazón, os suplico que vengáis a mi alma, entréis en ella y la ajustéis y unáis tan bien con Vos que la poseáis sin arruga ni mancha alguna; pues la morada en que ha de habitar un Señor tan santo como Vos, muy justo es que esté limpia.

Vos habéis fabricado este vaso de mi corazón; santificadlo, pues; vaciadlo de la maldad que hay en él, llenadlo de vuestra gracia, y conservadlo lleno para que sea templo perpetuo y digno de Vos.

Dulcísimo, benignísimo, amantísimo, carísimo, potentísimo, deseadísimo, preciosísimo, amabilísimo y hermosísimo Señor, Vos sois más dulce que la miel, más blanco que la nieve, más suave que el maná, más precioso que las perlas y el oro, y más amado de mi alma que todos los tesoros y honras de la tierra.

Pero cuando digo esto, Dios mío, esperanza mía, misericordia mía, dulzura mía, ¿qué es lo que digo? Digo, Señor, lo que puedo y no digo lo que debo. ¡Oh si yo pudiese decir lo que dicen y cantan aquellos celestiales coros de ángeles! ¡Oh cuán de buena gana me emplearía todo en vuestras alabanzas, y con cuánta devoción, en medio de vuestros predestinados, cantaría mi alma vuestras grandezas, y glorificaría incesantemente vuestro santo nombre!

Como no hallo palabras para glorificaros dignamente os suplico no miréis tanto a lo que ahora digo, cuanto a lo que deseo decir.

Bien sabéis Vos, Dios mío, a quien todos los corazones están manifiestos, que yo os amo y quiero más que al cielo y a la tierra y a todas las cosas que hay en ella. Yo os amo con grande amor y deseo amaros más.

Dadme gracia para que siempre os ame cuanto deseo y debo, para que en Vos solo me desvele y medite, en Vos piense continuamente de día; en Vos sueñe de noche; con Vos hable mi espíritu, y mi alma siempre platique con Vos. Ilustrad mi corazón con la lumbre de vuestra santa visitación, para que, con vuestra gracia y vuestra dirección camine yo de virtud en virtud. Os suplico, Señor, por vuestras misericordias, con las cuales me librasteis de la muerte eterna, que ablandéis mi corazón, y que me abracéis con el fuego de la compunción, de manera que merezca yo ser cada hora vuestra hostia viva.

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ORACIONES A JESÚS
EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres, permanecéis de día y noche en este Sacramento, lleno de misericordia y ternura, esperando, llamando y acogiendo a todos los que vienen a visitaros, yo creo que estáis aquí presente. Os adoro desde el abismo de mi nada, os doy gracias por todos los favores, y especialmente por haberos Vos mismo dado a mí en este Sacramento; por haberme concedido a María vuestra propia Madre, como intercesora; y por haberme llamado a visitaros en esta iglesia.

Yo saludo hoy a vuestro amadísimo Corazón y deseo adorarle, en agradecimiento por este grande don, en reparación de todos los ultrajes que Vos mi amado Jesús, recibís en este Sacramento de vuestros enemigos.

Oh Jesús mío, os amo de todo corazón. Me arrepiento de haberos ofendido tantas veces. Me propongo con vuestra gracia no ofenderos más en adelante, y ahora, aunque, estoy lleno de faltas e imperfecciones me consagro todo a Vos. Haced de mi, lo que os agrade. Yo sólo os pido y sólo deseo vuestro santo amor, y la perseverancia hasta el fin.

Os encomiendo también las almas del purgatorio, especialmente a aquellas que han sido más devotas del Santísimo Sacramento y de María Inmaculada.

Por fin, mi amado Salvador, uno todos mis afectos a los de vuestro amorosísmo Corazón, y los ofrezco a vuestro Padre Eterno, suplicándole que por amor a Vos, se sirva aceptarlos y escucharlos. Así sea.

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SALUDO JESÚS SACRAMENTADO

Oh Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, aquí presente en el Santísimo Sacramento del altar, creo todo lo que Vos, mi Señor, me habéis revelado. Arrepentido de todos mis pecados, esperando en Vos que nunca permite que sea confundido, agradeciendo por este don supremo, amándoos sobre todas las cosas en este Sacramento de vuestro amor, adorándoos en el misterio profundo de vuestra humildad, os manifiesto y hago patente todas las heridas y miserias de mi pobre corazón y os pido me deis todo lo que necesito y deseo. Pero tan solo os necesito a Vos, oh Dios mío, tan solo os deseo a Vos, vuestra gracia y la gracia de usar debidamente vuestras gracias, poseeros en esta vida y poseeros en la otra.

Bendito seáis, oh poder divino de vuestro paternal Corazón, que aunque todo lo podéis, sin embargo, no podíais darnos un don más precioso que este Santísimo Sacramento.

Oh Pan celestial, gran Sacramento, os adoro y os alabo en todo momento. (repítase después de cada alabanza.)

Bendita seáis, oh Sabiduría del Verbo Divino, que todo lo sabéis y lo ordenáis, y sin embargo no sabíais prepararnos una comida más exquisita, que este Santísimo Sacramento.

Bendito seáis, oh Dios mío, que en vuestra inefable dulzura de amor os habéis transformado en este pan para dárosnos como el más dulce manjar.

Bendito seáis, oh Dios mío, que habéis encerrado todos vuestros misterios en esta humilde forma de pan terrenal. ¡Oh Trinidad Santísima!

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ORACIÓN PARA UNA VISITA

¡Oh Jesús de mi alma, encanto único de mi corazón!, heme aquí postrado a tus plantas, arrepentido y confuso, como llegó el hijo pródigo a la casa de su padre. Cansado de todo, sólo a Ti quiero, sólo a Ti busco, sólo en Ti hallo mi bien. Tú, que fuiste en busca de la Samaritana; Tú, que me llamaste cuando huía de Ti, no me arrojarás de tu presencia ahora que te busco.

Señor, estoy triste, bien lo sabes, y nada me alegra; el mundo me parece un desierto. Me hallo en oscuridad, turbado y lleno de temor e inquietudes...; te busco y no te encuentro, te llamo y no respondes, te adoro, clamo a Ti y se acrecienta mi dolor. ¿Dónde estás, Señor, dónde, pues no gusto las dulzuras de tu presencia, de tu amor?

Pero no me cansaré, ni el desaliento cambiará el afecto que me impulsa hacia Ti. ¡Oh buen Jesús! Ahora que te busco y no te encuentro recordaré el tiempo en que Tú me llamabas y yo huía... Y firme y sereno, a despecho de las tentaciones y del pesar, te amaré y esperaré en Ti.

Jesús bueno, dulce y regalado padre y amigo incomparable, cuando el dolor ofusque mi corazón, cuando los hombres me abandonen, cuando el tedio me persiga y la desesperación clave su garra en mí, al pie del Sagrario, cárcel donde el amor te tiene prisionero, aquí y sólo aquí buscaré fuerza para luchar y vencer.

No temas que te abandone, cuando más me huyas, más te llamaré y verteré tantas lágrimas que, al fin, vendrás... Sí..., vendrás, y al posarte, disfrutaré en la tierra las delicias del cielo.

Dame tu ayuda para cumplir lo que te ofrezco; sin Ti nada soy, nada puedo, nada valgo... Fortaléceme, y desafiaré las tempestades.

Jesús, mío, dame humildad, paciencia y gratitud, amor..., amor, porque si te amo de veras, todas las virtudes vendrán en pos del amor.

Te ruego por los que amo... Tú los conoces, Tú sabes las necesidades que tienen; socórrelos con generosidad. Acuérdate de los pobres, de los tristes, de los huérfanos, consuela a los que padecen, fortalece a los débiles, conmueve a los pecadores para que no te ofendan y lloren sus extravíos.

Ampara a todos tus hijos, Señor, más tierno que una madre.

Y a mí, que te acompaño cuando te abandonan otros, porque he oído la voz de la gracia; a mí, que no te amo por el cielo, ni por el infierno te temo; a mí, que sólo busco tu gloria y estoy recompensado con la dicha de amarte, auméntame este amor y dadme fortaleza para luchar y obtener el apetecido triunfo.

Adiós, Jesús de mi alma salgo de tu presencia, pero te dejo mi corazón; en medio del bullicio del mundo estaré pensando en Ti, y a cada respiración, entiende. oh Jesús, que deseo ser tuyo. Amén.

 

VISITA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO 
ORACIÓN 

He aquí cómo Jesús nos cumple aquella su hermosísima promesa en el Sacramento del altar, donde con nosotros se halla de noche y de día. Pudiera Señor mío, bastarte el estar en el Sacramento sólo de día, cuando tuvieras en tu presencia adoradores que te acompañasen; mas ¿de qué te sirve hallarte allí también por la noche, en la cual los hombres cierran el templo y se retiran a sus casas, dejándote enteramente solo? Pero ya te entiendo: el amor te hizo prisionero nuestro; el amor apasionado que nos tienes te unió a este mundo de tal suerte, que ni de noche ni de día te consiente apartarte de nosotros. ¡Ah, Salvador amabilísimo! Sólo esta firmeza de amor debiera obligar a todos los hombres a acompañarte siempre en el santo sagrario, hasta que por fuerza los echasen de allí; y al ausentarse deberían dejar al pie del altar su corazón y todos sus afectos en obsequio del Dios humanado, que permanece solo y oculto en el Tabernáculo para mirarnos solícito y remediar nuestras necesidades y cuyo corazón, residiendo allí para amarnos espera el próximo día en que sus almas amadas vayan a visitarle.

Sí, Jesús mío, contentarte quiero. Te consagro toda mi voluntad y todos mis afectos. ¡Oh majestad infinita de mi Dios! Te hallas en este Divino Sacramento no sólo para estar presente y próximo a nosotros sino principalmente con objeto de comunicarte a tus almas amadísimas. Mas, Señor, ¿quién se atreverá a acercarse para alimentarse de tu Cuerpo?... O más bien, ¿quién podrá alejarse de Ti?... Te ocultas en la hostia consagrada para entrar dentro de nosotros y poseer nuestros corazones. Ardes en deseos de que te recibamos y gustas de unirte a nosotros. Ven, pues, Jesús mío, ven; deseo recibirte dentro de mí para que seas el Dios de mi corazón y de mi voluntad. En cuanto es de mi parte, Redentor mío carísimo, entrego a tu amor: satisfacciones, placeres, voluntad propia... todo te lo entrego. ¡Oh amor! ¡Oh, Dios de amor! Reina y triunfa enteramente en mí; destruye, sacrifica en mí todo cuanto sea mío, que mi alma, llena de majestad de Dios, después de haberte recibido en la santa Comunión, no vuelva a aficionarse a las criaturas. Te amo, Dios mío, te amo y para siempre y a Ti sólo quiero amar.

Jaculatoria. Atráeme con los lazos de tu amor.

Amén.
PARA COMULGAR ESPIRITUALMENTE
Cuando no sea posible por una u otra razón recibir a Cristo en forma sacramental, se le puede recibir espiritualmente. Procura pronunciar la siguiente oración con fervor ante el Santísimo Sacramento en el Sagrario, siempre que sea posible, haciendo propias cada una de las palabras, demostrándole a Jesús el deseo sincero de estar con Él.

ORACIÓN 

Jesús mío, creo que Tú éstas realmente presente en el Santísimo Sacramento;
Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte ahora dentro de mi alma; ya que no te puedo recibir sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Señor, no soy digno ni merezco que entres en mi pobre morada, pero di una sola palabra y mi alma será sana, salva y perdonada.
El Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, guarden mi alma para la vida eterna.
Amén.

(Pausa)

Te abrazo y me uno todo a Ti. ¡Ah Señor!, no permitas que jamás me separe de Ti. Tú, no te ausentes de mí.
Te suplico, oh Señor mío Jesucristo, que la ardiente y dulce fuerza de tu amor, embargue toda mi alma, a fin de que muera de amor por Ti, así como Tú te dignaste morir de amor por mí.
Amén.

 

ORACION ALMA DE CRISTO 


Alma de Cristo, Santifícame
Cuerpo de Cristo, Sálvame
Sangre de Cristo, Embriágame
Agua del Costado de Cristo, Lávame 

Pasión de Cristo, Confórtame
Oh buen Jesús, Óyeme
Y dentro de tus llagas, Escóndeme
No permitas que me aparte de Tí 

Del enemigo, Defiéndeme
En la hora de mi muerte, Llámame
Y mándame ir a Tí
Para con tus santos te alabe por los siglos de los siglos. 

Amén. 

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los infinitos méritos de su Santísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores”.

Comentario de Marta Conforti el agosto 8, 2012 a las 3:53pm

Miri, me parece muy buena tu idea de unificar tu grupo con esta página, sería una gran bendición para todos los hermanos encontrarse con el Señor en este espacio.

Dios te siga bendiciendo abundantemente a vos y a tu familia.

Marta

Mayordomo de Trono de Dios

Comentario de MIRIAM ELISABET ORBE el agosto 22, 2012 a las 12:21am

 ¡ HOLA HERMANITAS !

SIGO INVESTIGANDO CADA RINCONCITO...QUISIERA SABER SI EN ESTE ESPACIO PODEMOS TODOS PUBLICAR TEXTOS SOBRE ESTE TEMA O ALGUIEN LO DIRIGE Y NOSOTROS HACEMOS LOS COMENTARIOS.

QUISIERA IR PARTICIPANDO UN POQUITO EN CADA UNO.

¡ MIS BENDICIONES !

Comentario de Barbarita de la Cuesta el septiembre 17, 2012 a las 6:12pm

Maravillosa idea, Miriam, espero a que Martica te contes son un SIIIIIIIII.

Comentario de Marta Conforti el septiembre 17, 2012 a las 8:50pm
Mi querida hermanita Miriam,¡qué linda noticia nos das, que querés participar en este espacio; esta red la construímos entre todos, así que sería muy loable tu participación, no sólo aquí, sino en cualquier sección del Portal, que es lo que estamos deseando de todos los hermanitos.

¡Adelante Miriam! y Gracias por tu inquietud y tu actitud tan agradable y cariñosa para con todos los hermanos

                                    

Comentario de Olga Nélida María Navarrete el octubre 5, 2012 a las 1:36am

Comentario de Olga Nélida María Navarrete el octubre 5, 2012 a las 1:47am

kuki

Mayordomo de Trono de Dios

Comentario de Barbarita de la Cuesta el octubre 8, 2012 a las 1:27am
Virgen María, 
Nuestra Señora 
del Santísimo Sacramento, 
gloria del pueblo cristiano, 
gozo de la Iglesia universal,
ruega por nosotros
y concede a todos los fieles
verdadera devoción 
a la Sagrada Eucaristía, 
siendo dignos de recibirla 
cada día.


HIMNO A JESÚS SACRAMENTADO
POR SANTO TOMÁS DE AQUINO
(Adoro te devote)

Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de verdad. En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido. No veo las llagas como las vio Tomas pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame. ¡Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura. Señor Jesús, bondadoso Pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu Rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.

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Comentario de María del Refugio Arévalo el abril 8, 2013 a las 1:08am

UN LUGARCITO PARA ESTAR CON DIOS EN LA INTIMIDAD DE  NUESTRA CASA, PARA HACER ORACION, CUANDO NO PODAMOS VISITAR LA CAPILLLA DEL SANTISIMO EN NUESTRA PARROQUIA, Y A LA VEZ  NOS HACEMOS AMIGOS DEL CORAZON, POR ESTE MEDIO, JESUS  SE PONE CONTENTO POR LA UNIDAD QUE ESTAMOS LOGRANDO,  BENDICIONES Y ABRAZOS

 

Comentario de Rosa mireya el junio 15, 2013 a las 1:13am

Señor, gracias por llenarme con el tesoro de tu presencia, siendo yo no más que una vasija de barro, definitivamente indigna de ti. Pero sé, Señor, que tú te deleitas en llamar a lo que no es nada para que sea en ti.
Por eso me confío a ti, y te pido que, en el sufrimiento de toda clase de pruebas, me enseñes a confiar y a no angustiarme; y aunque me abrumen las preocupaciones, no me desespere; que cuando me vea perseguido, no me sienta desamparado; que si acaso estoy derribado, tenga la certeza de que no estoy vencido.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.Amén

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