La Abdicacion del Papa

«Son los tiempos los que plantean la sucesión de un Papa»

Navarro Valls: «Haber estado tan cerca de Juan Pablo II ha ayudado a Benedicto XVI a decidir»

«Que Benedicto XVI considerase posible, realística y no sólo teóricamente, la renuncia de un Papa, lo sabíamos bien: lo había dicho más veces, tanto de cardenal como después de su elección», afirma el ex portavoz vaticano.

«Que Benedicto XVI considerase posible, realística y no sólo teóricamente, la renuncia de un Papa, lo sabíamos bien: lo había dicho más veces, tanto de cardenal como después de su elección. Personalmente, lo comprendí después una broma que sucedió, con ocasión de su último cumpleaños cuando hizo 85 años, y que ahora me viene a la mente de repente: Hubo quien dijo: ´Santidad, ad multos annos´, y él respondió, con una sonrisa esquiva y casi irónica: ´Verdaderamente no querría que fueran muchos´. Así que, en cierta manera ya se preparaba». Es el comentario de Joaquín Navarro-Valls, español, que fue portavoz del Vaticano desde 1984 hasta 2006, es decir, durante 21 años con el Papa Wojtyla y durante 14 meses con el Papa Ratzinger.
— ¿Cómo valora el evento? ¿Qué consecuencias podrá tener un hecho así de inédito? — Es inédito para la modernidad, pero no para la entera historia de la Iglesia. Lo veo como una decisión que estaba destinada a madurar, con un Papa o con otro. El cambio de los tiempos, su velocidad y la prolongación de la vida humana plantean la cuestión de la sucesión de un Papa debilitado por la edad. Benedicto XVI ha tenido el coraje de tomar esta decisión. No podemos más que estarle agradecidos.
— ¿Habrá sido un proceso dramático tomar esta decisión? — Grave sí, pero no dramático, creo yo. Considerando el dominio intelectual y espiritual que todos sabemos que tiene, debemos pensar que ha sido de ahí donde ha surgido el coraje para decidir. Seguro que no podía ser una decisión tomada a la ligera. Él sabía bien, por conocimiento directo, lo que habían pensado y dispuesto sus dos predecesores, Juan Pablo II y Pablo VI. Por tanto, aunque se haya tratado, como es evidente por sus propias palabras, de una decisión solitaria, no ha sido tomada sin consultar. Creo que se podría decir que ha consultado con sus predecesores.
— ¿En qué términos ve esta consulta? — Pablo VI y Juan Pablo II, cuando se vieron en dificultad con la edad y la salud, confiaron a sus colaboradores dos cartas, una de renuncia al Pontificado y otra sobre cómo hacerla pública. En sustancia, eligieron someterse a la voluntad de Dios y a la valoración de los demás. El Papa Benedicto, por el contrario, ha asumido la responsabilidad de decidir, con plena conciencia, siendo perfectamente dueño para comunicar personalmente su voluntad. Aquí veo un elemento de alcance histórico: ésta es una decisión que no atañe solamente a la biografía de Joseph Ratzinger, sino a la historia de la Iglesia Católica.
—Existía una espiritualidad -en la tradición- que insistía sobre la unicidad de la figura papal o sobre el serlo «de por vida». «Un padre lo es para siempre», se decía. A esta espiritualidad no se había sustraído ni siquiera un hombre nuevo en muchos aspectos como lo era el Papa Wojtyla... —Es verdad, en esta decisión del Papa Benedicto XVI se manifiesta una postura innovadora respecto a la de la tradición. Creo que haber estado al lado del predecesor, como estrecho colaborador, también en los últimos meses, los más difíciles, le ayudó a elegir. Pero, sobre todo creo que le ha sido útil su seguridad en materia doctrinal, la fuerza de la formación teológica que le ha permitido distinguir eficazmente entre el alcance de la tradición y el contenido de los cánones y de la doctrina.
— ¿No existe un elemento psicológico, del hombre Ratzinger, que desea reencontrar un mínimo de paz después del trabajo de estos años? — Existe eso también. Mirando hacia atrás, nosotros vemos un cardenal que no se esperaba el papado, sino que, por el contrario, esperaba poder volver a su país y a los estudios. Podría narrar varias anécdotas sobre esto. Aquel cardenal fue elegido y acepta rápidamente, con acto total y completo de confianza en la Providencia. Como Papa ha afrontado problemas graves, uno tras otro, casi sin tregua. Pero he aquí que las fuerzas se debilitan y aquel hombre toma una decisión. Me mantengo sobre esta línea de interpretación, sin ir a buscar motivos oscuros. Una renuncia de acuerdo con los cánones, cuando uno ve que «no puede más», como había dicho en un libro-entrevista.


Georg Ratzinger, de 89 años, lo sabía.

El hermano del Papa dice que su renuncia es «una decisión que beneficia a la Iglesia»

El corresponsal del diario ABC en Berlín, José-Pablo Jofré, consiguió el teléfono privado del hermano mayor de Benedicto XVI, Georg Ratzinger, de 89 años, sacerdote y músico en Ratisbona. "Al llamarlo contestó él mismo y después de una presentación, aceptó contestar una, quizá dos preguntas, que finalmente fueron más", explica en su artículo el periodista.
-¿Qué le dijo exactamente su hermano cuando le anunció que en unos meses más renunciaría? -De las palabras exactas no me acuerdo. Me dijo que se abstendría de su cargo y que la razón es la progresión de la edad. Él ya no tiene las fuerzas. Está en un proceso natural de envejecimiento, en el que también estoy yo.
-¿Qué opina de su renuncia? -Mire, mi hermano desea más calma para su vejez. Es que con la edad, las fuerzas se van perdiendo. Es una decisión beneficiosa para la Iglesia. Además, ha tenido que hacer frente a tareas difíciles para las que ha hecho todo lo que ha podido. Es una decisión que simplemente se dio. Es el curso de la vida y nadie se libra de ello.
-¿Qué opinión tiene su hermano de España? -Estima mucho España. Ambos tenemos una gran afición por España, por su gran historia, su arte, sus maravillosas catedrales y pinturas. También la música española es muy interesante, sobre todo la Escolanía de Montserrat, que es un coro magnífico y, por supuesto, el Camino de Santiago es siempre fascinante.
-¿Cómo cree que su hermano el Papa será recordado? -Eso tiene que preguntárselo a otros, que tengan una perspectiva más amplia. Yo espero que se le recuerde como un Papa que se empeñó con todas sus fuerzas por profundizar y ampliar la fe de la Iglesia. Y que fue un ejemplo de una vida creyente orientada por la Fe.
-¿Qué mensaje enviaría usted a los españoles? -Les diría que agradezcan a Dios habernos concedido los últimos años a un buen Papa y rogarle que nos dedique otra vez a un buen dirigente de la Iglesia.


Actualizado 14 febrero 2013

De las consecuencias que a medio plazo está llamada a producir la abdicación de Benedicto XVI

Luis Antequera         

            La valiente, inesperada, sorpresiva y sin precedentes decisión del Papa Benedicto XVI –porque efectivamente no tiene precedentes perfectos- de finalizar su pontificado mediante renuncia, sin esperar al momento en que sea llamado a rendir cuentas ante aquél de quien todavía es su vicario en la tierra, no pasará por la historia del papado sin tener importantes repercusiones, no me cabe duda al respecto.

            La primera de todas será la de que la de la renuncia será, según creo, la regla general a partir de ahora en el final de los papados que nos esperan, una regla que sólo cederá ante la eventualidad de un accidente o de una enfermedad repentina y definitiva. Hoy estamos sabiendo que la práctica totalidad de los pontífices contemporáneos, y muchos que no lo son tanto, sopesaron la posibilidad de abdicar, y si no lo hicieron tal vez tuvo que ver con dos razones: la inexistencia de precedentes claros que no podrá volver a ser invocada pues disponemos ya del más perfecto; y la regulación de la extraña y hasta ahora irregulada situación de sede vacante por renuncia que produce, la cual se va a subsanar con la de Benedicto XVI, allanando así el camino a las nuevas abdicaciones.

            Es más, ni siquiera descarto que en este próximo papado o en uno futuro no muy lejano, -porque el próximo no va a ser el último, diga lo que diga el apócrifo Malaquías-, incluso se regule la edad máxima para permanecer en la silla de Pedro, de parecida manera a como Pablo VI reguló la edad máxima tanto para permanecer al frente de una diócesis, como para participar en un cónclave en condición de cardenal elector.

            Todo lo cual tendrá una segunda (o tercera) consecuencia implícita: la elección de papas más jóvenes para obtener papados que duren ese período que parece entenderse como ideal de entre diez y veinte años, supuesto que los nuevos obispos de Roma ya no tendrán que esperar a morir para abandonar la silla de Pedro, y que, por el contrario, la abandonarán bastantes años antes de rendir la vida ante el Altísimo.

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Trono de Dios para agregar comentarios!

Únete a Trono de Dios

La paz en el mundo solo es posible si aceptamos a JESUCRISTO como Señor de las Naciones. El es el REY de reyes y SEÑOR de señores..!!!

LOS MILAGROS EUCARISTICOS EN EL MUNDO

Cumpleaños

Miembros

Enlaces Catolicos

                   BIBLIOTECA MARIANA:

Oración con indulgencia al dar el reloj la hora "Te ofrezco Dios mío, todos los instantes de esta hora y concédeme que los emplee en cumplir tu Santa Voluntad" El Papa San Pío X concedió 100 años de indulgencia a todos los que digan el Avemaría cuando el reloj de la hora en punto.

AL PATRONO DE NUESTRA RED

HIMNO AL ARCÁNGEL SAN MIGUEL
Oh Jesús, que eres fuerza y luz del Padre,
Oh Jesús, que das vida a nuestros pechos:
Te alabamos en coro con los Ángeles,
Que siempre de tu boca están suspensos.
Millares de celestes capitanes
Militan en las huestes que acaudillas,
Pero es Miguel quien a su frente marcha
Y quien empuña la sagrada insignia.
Él es quien precipita en lo más hondo
De los infiernos al dragón funesto,
Y quien fulmina a los rebeldes todos,
Y quien los echa del baluarte excelso.
Sigamos día y noche a nuestro príncipe
Contra el fiero adalid de la soberbia,
Para que desde el trono del Cordero
Nos sea dada la corona eterna.
Gloria al Padre y que Él guarde con sus Ángeles
A los que, redimidos por su Hijo,
Fueron ungidos desde el firmamento
Por el eterno bien del Santo Espíritu.

SAN MIGUEL ARCANGUEL

San Miguel Arcanguel
Levanta el Crucifijo y reza esta oración con la señal de la cruz. Has esto en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Tú vencerás… Reza esta oración todos lo días, ya que la batalla es enorme:
"Oh Glorioso príncipe de la Hueste Celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla y en el terrible combate que estamos librando contra los principados y Potestades del aire, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, en contra de todos los Espíritus del Mal. Ven en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho a su imagen y semejanza, y redimido por un gran precio, de la tiranía de Satanás. Pelea en este día la batalla del Señor, junto con los santos ángeles, igual que combatiste al líder de los orgullosos ángeles, Lucifer, y a su hueste apóstata, quienes no tuvieron poder para resistirte y tampoco hubo ya lugar para ellos en el cielo. Esa cruel serpiente antigua, llamada el diablo o Satanás, que seduce al mundo entero, fue arrojada al abismo junto con sus ángeles. Mira, este enemigo primitivo y asesino del hombre ha tomado fuerza. Transformado en un ángel de luz, anda alrededor del mundo con una multitud de espíritus perversos, invadiendo la tierra para borrar el nombre de Dios y de Jesucristo, apoderarse, asesinar y arrojar a la eterna perdición de las almas destinadas a la corona de la gloria eterna. Este malvado dragón vierte, como la inundación más impura, el veneno de su malicia en los hombres de mente depravada y corrupto corazón; el espíritu de mentira de impiedad, de blasfemia, y de aire pestilente de impureza, y de todo vicio e iniquidad. Estos astutos enemigos han llenado y embriagado con hiel y amargura esta Iglesia, la esposa del Inmaculado Cordero, y han puesto sus manos impías en sus más sagradas posesiones, con el designio inicuo de que cuando el Pastor sea herido, también las ovejas pueden ser heridas. Entonces levántate, oh Príncipe invencible, dale ayuda al pueblo de Dios en contra de los ataques de los espíritus perdidos. Dale la victoria al pueblo de Dios: Ellos te veneran como su protector y patrón; en ti la gloriosa Iglesia se regocija con tu defensa contra el maligno poder del infierno; a ti te ha confiado Dios las almas de los hombres para ser establecida en bienaventuranzas celestiales. Ora al Dios de la paz, para que ponga a Satanás bajo nuestros píes, derrotado para que no pueda más mantener al hombre en cautiverio y lastimar a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones a la vista del Altísimo, para que pronto pueda encontrar misericordia a los ojos del señor; y venciendo al dragón la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, tú nuevamente lo pongas cautivo en al abismo, para que no pueda ya más seducir a las naciones. Amén.
- Miren la Cruz del Señor; y sean dispersos los poderes enemigos. R:
- El León de la tribu de Judá ha conquistado la raíz de David.
- Qué tu misericordia esté sobre nosotros, oh Señor.
-  Así como hemos tenido esperanza en Ti.
- Oh Señor, escucha nuestra oración.
-  Y deja que mi llanto llegue a Ti.
Oremos
Oh Dios, Padre nuestro, señor Jesucristo, invocamos a tu Santo Nombre, y suplicantes imploramos tu clemencia, para que por la intercesión de la siempre Virgen María, Inmaculada Madre nuestra, y por el glorioso San Miguel Arcángel, Tú te dignes ayudarnos contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos, que andan por el mundo para hacer daño a la raza humana y para arruinar a las almas. Amén.
Fuente: Libro de la Devoción a la preciosa sangre de Nuestro Señor Jesucristo

© 2017   Creada por Juan Carlos Dadah.   Con tecnología de

Insignias  |  Informar un problema  |  Términos de servicio