Trono de Dios

Cuentos de Navidad

En esta pagina queremos entregarte los mejores CUENTOS DE NAVIDAD para disfrutar con tus hijos o nietos. Te invitamos a compartirlos con tu familia y amigos.

Que la ternura del pasado, la alegria del presente y la esperanza del futuro, colmen vuestros hogares de ricas y eternas bendiciones, y que cada familia encuentre la paz, la unidad y el Amor en esta Navidad.!

LOLA y EMILIO, desde FATIMA, Portugal, nos envian el siguiente relato:

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Un hermoso CUENTO de NAVIDAD..!!!

(SOLO AUDIO)

El Niño Del Tambor:

Esta historia ha tocado los corazones de las familias en todas partes. En este clásico, el verdadero sentido de la Navidad se manifiesta cuando un solo huérfano tropieza con en el nacimiento del niño Jesús, y afirma lo que realmente significa la Navidad.

El Rey nació:

La primera Navidad:

Una version diferente, quizas para los tiempos que corren. Probablemente interesante para quienes gustan de las fantasias. Unos niños del Siglo XXI son transportados al tiempo de la Primera Navidad.!

El huérfano.

(SOLO LECTURA)

Dos misioneros recibieron una invitación del Departamento de Educación de Rusia en la cual se les pedía que se encargaran de enseñar sobre ética y valores morales basados en principios bíblicos, en sus escuelas públicas.
También debían transmitir sus enseñanzas en prisiones, hospitales, departamento de bomberos, policía y orfanatos.
Todo transcurría de acuerdo a lo planificado, hasta que fueron al orfanato de la ciudad. Entre niños y niñas sumaban unos cien, estos habían sido abandonados, abusados y dejados en manos del Estado.
Se acercaban las fiestas navideñas y aquellos niños del orfanato iban a escuchar por primera vez lo que significaba la Navidad. 
Les contaron la historia de José y María llegando a Belén; que no encontraron lugar en las posadas, por lo que debieron ir a un establo, donde finalmente el niño Jesús nació y fue puesto en un pesebre. 
Mientras escuchaban la historia, los chicos y los empleados del orfanato no podían contener su emoción y asombro, algunos estaban sentados al borde de la silla tratando de captar cada palabra.
Al terminar de contar la historia, les dieron a los chicos unos pequeños trozos de cartón para que hicieran un pesebre. A cada uno de los chicos se le entregó material, papel de colores y todo lo necesario para realizar el trabajo, y ellos siguiendo las instrucciones, cortaron y doblaron el papel cuidadosamente colocando las tiras para simular la paja.
Con unos pequeños recortes de tela de un viejo vestido que una señora había olvidado, se hizo la manta para el bebé. 
De un fieltro marrón que los misioneros habían llevado, recortaron las figuras de los pastores que visitaron al niño Jesús y de todos los que formaban parte de la escena.
Mientras los niños estaban atareados armando sus pesebres, uno de los misioneros caminaba entre ellos para ver si necesitaban alguna ayuda.
Todo estaba bien hasta que llegué donde el pequeño Yakim estaba sentado, mirando con gran emoción su pesebre terminado. Parecía tener unos seis años de edad.
Cuando miré el pesebre quedé sorprendido al ver que no había un niño dentro de él, sino dos. 
Llamé rápidamente al traductor para que le preguntara por qué había dos bebés en el pesebre.
Yakim cruzó sus brazos y observando el pesebre comenzó a relatar la historia muy seriamente, por ser el relato de un niño que había escuchado por primera vez la historia de Navidad, la descripción era extraordinaria, pero lo sorprendente fue cuando comenzó a contarnos la parte donde María colocaba al bebé en el pesebre.
Fue en ese momento cuando aproveché y le pregunté: -¿Quien es el otro bebe que esta junto a Jesús? 
Yakim, con absoluta seriedad e imaginación, empezó a explicarnos: 
-Cuando María dejó al bebé en el pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar para estar. Yo le dije que no tenía mamá, ni papá y tampoco un lugar donde quedarme.
Entonces Jesús me dijo que yo podía quedarme allí con Él, pero le dije que no podía, porque no tenía un regalo para darle. 
Entonces se me ocurrió que un buen regalo podría ser darle calor. 
Por eso le pregunté a Jesús: -Si te doy calor, ¿Ese sería un buen regalo para ti? 
Y Jesús me dijo: -Claro que si, ese sería el mejor regalo que me podrías dar.
Por eso que me metí dentro del pesebre y me acosté a Su lado para darle calor, en ese momento Jesús me miró y me dijo que podía quedarme allí para siempre.
Cuando el pequeño Yakim terminó su historia, sus ojitos brillaban llenos de alegría y de emoción como si ese pensamiento se hubiera transformado en realidad. Puso sus manos sobre su cara y lloro con un sentimiento muy profundo, porque por primera vez había encontrado a alguien que jamás lo abandonaría, ni abusaría de él. Alguien que le brindaría un amor incondicional y estaría con él para siempre.
Gracias a Yakim, aprendí una lección que jamás olvidaré y que además todos podemos vivir, sin necesidad de haber sido huérfanos, abusados, ni abandonados.
«Por muy confortable y cómodamente que vivamos. Aunque estemos, rodeados de nuestros seres queridos, de amigos y seamos amados, apreciados y respetados; todos sin excepción necesitamos estar al lado de Jesús para compartir ese calor a través del cual recibiremos amor, paz, aceptación y sobre todo, encontraremos nuestro lugar en el escenario de la vida»
¡¡Feliz Navidad!!

La historia del joyero:

(SOLO LECTURA)

Mientras todos los niños ayudaban en sus casas en los preparativos para la Nochebuena, Pedro, de 7 años de edad, trabajaba en la joyería de Don Juan para ayudar con el sostenimiento de su casa. Don Juan era un joyero de mucho dinero, pero al mismo tiempo, un hombre sin familia, a quien solamente le importaba el dinero y miraba a Pedro como un simple trabajador más no como un niño.

El día de Navidad Pedro quería retirarse temprano del trabajo para comprar algunas cosas para la cena y ayudar a su mamá. Contemplando en la ventada como algunos niños jugaban, Pedro escuchó un grito que lo hizo temblar:

- ¡Pedro!, gritó Don Juan. 
- Si señor, respondió él
- ¿Qué haces mirando por la ventana? Aún no terminas tu trabajo. 
- Pedro contestó:¡Hoy es navidad! hoy es el cumpleaños del niño Jesús, hoy es un día muy especial.
- ¡Pues a mi no me importa! ¡Crees que hoy vas a poder escaparte mas temprano de tus deberes, trabaja mejor!, replicó 
- Pero Don Juan, hoy quería comprar algunas cosas para la cena de navidad, suplicó el niño.
- ¡Para la cena de Navidad!, se burló el joyero. Tú lo único que quieres es escaparte mas temprano. Hoy es un día común y corriente; mejor sigue trabajando si quieres mantener tu empleo.
- Si don Juan, contestó Pedro muy triste. 

El niño continuó trabajando, con lágrimas en los ojos. Su corazón estaba muy triste y angustiado y temía que Don Juan no lo dejase pasar Navidad junto a su familia. En medio de ese aterrador pensamiento, elevó una plegaria a la Virgen María pidiéndole su intercesión para que pudiese pasar una linda Navidad con su familia.

Poco después, Don Juan, inesperadamente, gritó tan fuerte que casi se le sale el corazón a Pedro. 

- ¡Pedro, Pedro ven apúrate! - gritaba el joyero horrorizado. 
- Don Juan ¿que le pasa? preguntó 
- Don Juan asustado abraza a Pedro y le dice: "Vi un fantasma, vi un fantasma!
- Pedro miró para todos lados en la habitación de Don Juan y no vio nada.
- Cálmese, dijo. Yo no veo nada. 
- ¿Me estas tratando de mentiroso?, exclamó el anciano.
- No don Juan, disculpe no quise decir eso.
- ¡Sigue trabajando mejor!, fue una pesadilla ¡sigue trabajando! 

Don Juan seguía atemorizado por lo que según él había visto. No queriendo permanecer ni un momento solo se le ocurrió pedirle a Pedro que se quedara con él hasta bien entrada la noche. "Por si acaso", pensó. Don Juan llamó al niño y le dijo:

- Pedro, necesito que hoy te quedes hasta más tarde.
- Pero señor, hoy es navidad y mi familia me esta esperando.
- ¡Pedro te pago el doble! 
- Pero Don Juan, ya tengo casi terminado mi trabajo y debo ir a casa. 

Don Juan no le quería confesar que estaba asustado y el niño lo sabía, pero él se resistía a quedarse porque era Navidad. Entonces, se le ocurrió una magnífica idea: "invitar a Don Juan a su casa a pasar la navidad". 

- Don Juan: lo invito a pasar la Navidad con nosotros para que no se quede solo.
Don Juan estaba emocionado por el ofrecimiento de Pedro, ya que nadie lo invitaba a su casa. por lo que sin pensarlo… aceptó.

Cuando llegaron a la casa de Pedro, Don Juan se quedó muy impresionado porque en esa humilde casa, había mucha alegría y generosidad. 

Don Juan sonrió como nunca lo había hecho, se dio cuenta que nunca había tenido una Navidad y ahora la compartía con una familia muy sencilla y amable. Sus mejillas se sonrojaron y sobre ellas rodaron muchas lágrimas de la emoción y felicidad que sentía. 

Al final de la noche, Don Juan se comprometió a ser más justo y considerado con el niño, y a desprenderse de sus bienes a favor de los más necesitados.

CARTA DE JESUS PARA ESTA NAVIDAD:

Querido Amigo: 

Hola, te amo mucho. Como sabrás, nos estamos acercando otra vez a la fecha en que festejan mi nacimiento. 

El año pasado hicieron una gran fiesta en mi honor y me da la impresión que este año ocurrirá lo mismo. A fin de cuentas ¡llevan meses haciendo compras para la ocasión y casi todos los días han salido anuncios y avisos sobre lo poco que falta para que llegue! 

La verdad es que se pasan de la raya, pero es agradable saber que por lo menos un día del año, piensan en mí. Ha transcurrido ya mucho tiempo cuando comprendían y agradecían de corazón lo mucho que hice por toda la humanidad. 

Pero hoy en día, da la impresión de que la mayoría de la gente apenas si sabe por qué motivo se celebra mi cumpleaños. 

Por otra parte, me gusta que la gente se reúna y lo pase bien y me alegra sobre todo que los niños se diviertan tanto; pero aún así, creo que la mayor parte no sabe bien de qué se trata. ¿No te parece? 

Como lo que sucedió, por ejemplo, el año pasado: al llegar el día de mi cumpleaños, hicieron una gran fiesta, pero ¿Puedes creer que ni siquiera me invitaron? ¡Imagínate! ¡Yo era el invitado de honor! ¡Pues se olvidaron por completo de mí!. 

Resulta que habían estado preparándose para las fiestas durante dos meses y cuando llegó el gran día me dejaron al margen. Ya me ha pasado tantísimas veces que lo cierto es que no me sorprendió. 

Aunque no me invitaron, se me ocurrió colarme sin hacer ruido. Entré y me quedé en mi rincón. ¿Te imaginas que nadie advirtió siquiera mi presencia, ni se dieron cuenta de que yo estaba allí? 

Estaban todos bebiendo, riendo y pasándolo en grande, cuando de pronto se presentó un hombre gordo vestido de rojo y barba blanca postiza, gritando: "¡jo, jo, jo!". 

Parecía que había bebido más de la cuenta, pero se las arregló para avanzar a tropezones entre los presentes, mientras todos los felicitaban. 

Cuando se sentó en un gran sillón, todos los niños, emocionadísimos, se le acercaron corriendo y diciendo: ¡Santa Clos! ¡Cómo si él hubiese sido el homenajeado y toda la fiesta fuera en su honor! 

Aguanté aquella "fiesta" hasta donde pude, pero al final tuve que irme. Caminando por la calle me sentí solitario y triste. Lo que más me asombra de cómo celebra la mayoría de la gente el día de mi cumpleaños es que en vez de hacer regalos a mí, ¡se obsequian cosas unos a otros! y para colmo, ¡casi siempre son objetos que ni siquiera les hacen falta! 

Te voy a hacer una pregunta: ¿A tí no te parecería extraño que al llegar tu cumpleaños todos tus amigos decidieron celebrarlo haciéndose regalos unos a otros y no te dieran nada a tí? ¡Pues es lo que me pasa a mí cada año! 

Una vez alguien me dijo: "Es que tú no eres como los demás, a ti no se te ve nunca; ¿Cómo es que te vamos a hacer regalos?". Ya te imaginarás lo que le respondí. 

Yo siempre he dicho "Pues regala comida y ropa a los pobres, ayuda a quienes lo necesiten. Ve a visitar a los huérfanos, enfermos y a los que estén en prisión!". 

Le dije: "Escucha bien, todo lo que regales a tus semejantes para aliviar su necesidad, ¡Lo contaré como si me lo hubieras dado a mí personalmente!" (Mateo 25,34-40). 

Muchas personas en esta época en vez de pensar en regalar, hacen bazares o ventas de garaje, donde venden hasta lo que ni te imaginas con el fin de recaudar hasta el último centavo para sus nuevas compras de Navidad. 

Y pensar todo el bien y felicidad que podrían llevar a las colonias marginadas, a los orfanatorios, asilos, penales o familiares de los presos. 

Lamentablemente, cada año que pasa es peor. Llega mi cumpleaños y sólo piensan en las compras, en las fiestas y en las vacaciones y yo no pinto para nada en todo esto. Además cada año los regalos de Navidad, pinos y adornos son más sofisticados y más caros, se gastan verdaderas fortunas tratando con esto de impresionar a sus amistades. 

Esto sucede inclusive en los templos. Y pensar que yo nací en un pesebre, rodeado de animales porque no había más. 

Me agradaría muchísimo más nacer todos los días en el corazón de mis amigos y que me permitieran morar ahí para ayudarles cada día en todas sus dificultades, para que puedan palpar el gran amor que siento por todos; porque no sé si lo sepas, pero hace 2 mil años entregué mi vida para salvarte de la muerte y mostrarte el gran amor que te tengo. 

Por eso lo que pido es que me dejes entrar en tu corazón. Llevo años tratando de entrar, pero hasta hoy no me has dejado. "Mira yo estoy llamando a la puerta, si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos". Confía en mí, abandónate en mí. Este será el mejor regalo que me puedas dar. Gracias 

Tu amigo 
Jesús

Comentario

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Comentario de maria olivera el diciembre 21, 2014 a las 12:37pm

QUERIDOS HERMANOS ESCUCHE ESTOS CUENTOS Y ME ENCANTO ES UN BELLO CUENTO UN UN HERMOSO REGALO DE NAVIDAD LE DESEO A TODOS QUE TENGAS UNA FELIZ Y SANTA NAVIDAD QUE EL NIÑO DIOS LO COLME CON SU BENDICION UNA HERMANA EN CRISTO

Comentario de Juan Carlos Dadah el diciembre 13, 2014 a las 5:45am

Queridos hermanos Lola y Emilio, les confieso que al oir este cuento he sido el primer sorprendido. Nunca lo habia escuchado y no encuentro las palabras que puedan expresar lo que siento. Me parece el cuento mas hermoso de Navidad, me ha emocionado y lo he disfrutado. Creo que deberia ser oido en cada Pesebre, en cada Nacimiento preparado en esta Navidad, en cada Parroquia, en cada hogar. Simplemente porque es necesario que cada uno de nosotros sienta encender en su corazon ese fuego del Amor de Dios que El nos regalo por medio de Maria. Ahora mismo viene a mi mente la figura de Jose, seguramente de pie y apoyado en su cayado contemplando al recien nacido. Ruego a la Sagrada Familia en el Portal de Belen que hagan de nuestras casas, de nuestras familias, de nuestros corazones, sus Moradas, y que tome posesion el Rey de Reyes. FELIZ NAVIDAD para ustedes y para todos mis hermanos de "Trono de Dios".

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