12/08/2012 01:03 Horas
CIUDAD DE AVELLANEDA - PROVINCIA DE BUENOS AIRES - REPÚBLICA ARGENTINA
Amados hijitos míos, si escucháis mis palabras, si prestáis atención a cada una de ellas, si en vez de perder vuestro tiempo llevarais adelante cada uno de mis pedidos; si comprendierais que lo que os venimos diciendo desde hace miles de años es la única verdad y si os deja
rais llevar y guiar por la palabra y el amor que emana mi Inmaculada Morada, entonces comprenderíais muchos de vosotros que estáis perdidos entre la oscuridad y el dolor y el fuego avanza sobre cada una de vuestras almas, ese fuego que sólo puede provenir del mal, del ángel desterrado, que sólo quiere haceros sufrir y quitaros de esa forma vuestras almas a vuestro amado CRISTO JESÚS; si pudierais comprender y ver el dolor que siento y las lágrimas derramadas por miles de almas que se pierden por día sólo por no querer oír la verdadera voz, por no venir a mi morada y confesar vuestros pecados, por no abrazar con total amor a vuestras cruces, por no querer dar amor a todos aquellos que están sufriendo y necesitan de vosotros. Estáis sumergidos en una oscuridad que no os permite observar todo lo que ocurre a vuestro alrededor, estáis perdidos en un inmenso abismo donde os dan muchas cosas las fuerzas del mal para que no podáis observar que estáis siendo llevados a las inmensas lenguas de fuego donde vuestras almas serán depositadas por toda una eternidad. Por ello, para que no caigáis en ellas, para que podáis ingresar en el Reino de los Cielos, sólo os pido que volváis al gran rebaño, que escuchéis la voz de mis Hijos e Hijas Predilectas, que son vuestros Pastores, y vuestros Pastores escuchen y se unan a aquellos hijos e hijas que se encuentran en los distintos continentes, a quienes os hablo, a quienes os muestro y os pido que salgan a llevar a todo lugar de vuestro mundo la palabra, y unidas a la palabra, la luz divina del amor, el entendimiento y la fe.
Por eso os quiero pedir, queridos míos, que os unáis todos. Basta de estar separados, de haber fraccionado mi Iglesia, de creer que sois los dueños de ella y abrid sus puertas a todos los peregrinos del mundo y llevaros por el sendero de la pureza y la eterna luz emanada de nuestros corazones. Os pido que reflexionéis, están entre la oscuridad y el fuego millones de almas, podéis detener lo que vosotros mismos habéis construido en esta inmensa separación no tan sólo de vosotros, mis hijos, sino también de muchos de mis amados hijos. Por eso rezad todos, por vosotros y por ellos, para que vuelvan al frente de los rebaños y para que vosotros os encontréis con CRISTO JESÚS; para que os convirtáis en verdaderos misioneros de la nueva y más grande Evangelización que tiene que ser en todos los rincones de vuestro mudo para salvar y rescatar a todas las ovejas perdidas en la oscuridad. Queridos hijos, rezad el Santo Rosario en total unidad, porque al hacerlo cegaréis al ángel desterrado y caerá el mismo en la oscuridad y el fuego y seréis liberados de todas vuestras ataduras y romperéis vuestras cadenas siendo libres, sí, hijitos, libres criaturas de la creación como mi amado Señor os otorgó al dar la vida para que podáis vivir en armonía y eterna paz.
Por todo ello os ruego que volváis a ser parte activa de cada Ceremonia y os consagréis al Inmaculado Corazón de mi Hijo y os dejéis llevar por la luz del eterno amor, la misericordia, la justicia y la paz. Os amamos, pequeños míos de mi Corazón. Os ruego, no quiero que os perdáis entre la oscuridad y el fuego, no quiero veros sufrir, quiero que caminemos junto por los Jardines Celestiales, yo os tomaré de la mano y os llevaré junto a mi Hijo y nos reuniremos con vuestro amado Padre, mi Señor, y el Espíritu Santo descenderá sobre todos vosotros. Os ruego volved al sendero de la luz y os pido oración, oración, para que vuestro mundo deje de temblar, para que el cielo detenga su eterno llanto y el agua no destruya todo a su paso, para que los vientos se detengan y el mar no se levante sobre pueblos y naciones, para que desde las entrañas el fuego no sea despedido de los altos picos cayendo sobre pueblos, dejando desiertos y soledad a millones de pequeños en todos los continentes.
Por eso os llamo a que reflexionéis y que volváis a mi morada. Id al encuentro de CRISTO JESÚS, venid a mis brazos de Madre de todos vosotros y sed verdaderos hermanos entre sí. Uníos para siempre y llevad adelante una nueva vida basada en el amor y los Sagrados Mandamientos junto a vuestro Padre y el eterno amor de todos nosotros. Os amamos, hijitos míos. Volved, os ruego, a mi morada y orad, orad, orad. Amén.

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La paz en el mundo solo es posible si aceptamos a JESUCRISTO como Señor de las Naciones. El es el REY de reyes y SEÑOR de señores..!!!

LOS MILAGROS EUCARISTICOS EN EL MUNDO

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Oración con indulgencia al dar el reloj la hora "Te ofrezco Dios mío, todos los instantes de esta hora y concédeme que los emplee en cumplir tu Santa Voluntad" El Papa San Pío X concedió 100 años de indulgencia a todos los que digan el Avemaría cuando el reloj de la hora en punto.

AL PATRONO DE NUESTRA RED

HIMNO AL ARCÁNGEL SAN MIGUEL
Oh Jesús, que eres fuerza y luz del Padre,
Oh Jesús, que das vida a nuestros pechos:
Te alabamos en coro con los Ángeles,
Que siempre de tu boca están suspensos.
Millares de celestes capitanes
Militan en las huestes que acaudillas,
Pero es Miguel quien a su frente marcha
Y quien empuña la sagrada insignia.
Él es quien precipita en lo más hondo
De los infiernos al dragón funesto,
Y quien fulmina a los rebeldes todos,
Y quien los echa del baluarte excelso.
Sigamos día y noche a nuestro príncipe
Contra el fiero adalid de la soberbia,
Para que desde el trono del Cordero
Nos sea dada la corona eterna.
Gloria al Padre y que Él guarde con sus Ángeles
A los que, redimidos por su Hijo,
Fueron ungidos desde el firmamento
Por el eterno bien del Santo Espíritu.

SAN MIGUEL ARCANGUEL

San Miguel Arcanguel
Levanta el Crucifijo y reza esta oración con la señal de la cruz. Has esto en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Tú vencerás… Reza esta oración todos lo días, ya que la batalla es enorme:
"Oh Glorioso príncipe de la Hueste Celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla y en el terrible combate que estamos librando contra los principados y Potestades del aire, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, en contra de todos los Espíritus del Mal. Ven en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho a su imagen y semejanza, y redimido por un gran precio, de la tiranía de Satanás. Pelea en este día la batalla del Señor, junto con los santos ángeles, igual que combatiste al líder de los orgullosos ángeles, Lucifer, y a su hueste apóstata, quienes no tuvieron poder para resistirte y tampoco hubo ya lugar para ellos en el cielo. Esa cruel serpiente antigua, llamada el diablo o Satanás, que seduce al mundo entero, fue arrojada al abismo junto con sus ángeles. Mira, este enemigo primitivo y asesino del hombre ha tomado fuerza. Transformado en un ángel de luz, anda alrededor del mundo con una multitud de espíritus perversos, invadiendo la tierra para borrar el nombre de Dios y de Jesucristo, apoderarse, asesinar y arrojar a la eterna perdición de las almas destinadas a la corona de la gloria eterna. Este malvado dragón vierte, como la inundación más impura, el veneno de su malicia en los hombres de mente depravada y corrupto corazón; el espíritu de mentira de impiedad, de blasfemia, y de aire pestilente de impureza, y de todo vicio e iniquidad. Estos astutos enemigos han llenado y embriagado con hiel y amargura esta Iglesia, la esposa del Inmaculado Cordero, y han puesto sus manos impías en sus más sagradas posesiones, con el designio inicuo de que cuando el Pastor sea herido, también las ovejas pueden ser heridas. Entonces levántate, oh Príncipe invencible, dale ayuda al pueblo de Dios en contra de los ataques de los espíritus perdidos. Dale la victoria al pueblo de Dios: Ellos te veneran como su protector y patrón; en ti la gloriosa Iglesia se regocija con tu defensa contra el maligno poder del infierno; a ti te ha confiado Dios las almas de los hombres para ser establecida en bienaventuranzas celestiales. Ora al Dios de la paz, para que ponga a Satanás bajo nuestros píes, derrotado para que no pueda más mantener al hombre en cautiverio y lastimar a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones a la vista del Altísimo, para que pronto pueda encontrar misericordia a los ojos del señor; y venciendo al dragón la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, tú nuevamente lo pongas cautivo en al abismo, para que no pueda ya más seducir a las naciones. Amén.
- Miren la Cruz del Señor; y sean dispersos los poderes enemigos. R:
- El León de la tribu de Judá ha conquistado la raíz de David.
- Qué tu misericordia esté sobre nosotros, oh Señor.
-  Así como hemos tenido esperanza en Ti.
- Oh Señor, escucha nuestra oración.
-  Y deja que mi llanto llegue a Ti.
Oremos
Oh Dios, Padre nuestro, señor Jesucristo, invocamos a tu Santo Nombre, y suplicantes imploramos tu clemencia, para que por la intercesión de la siempre Virgen María, Inmaculada Madre nuestra, y por el glorioso San Miguel Arcángel, Tú te dignes ayudarnos contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos, que andan por el mundo para hacer daño a la raza humana y para arruinar a las almas. Amén.
Fuente: Libro de la Devoción a la preciosa sangre de Nuestro Señor Jesucristo

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